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'El nom de la rosa' i el joc dels universals (I)

 



En el llibre 'El nom de la rosa' d'Umberto Eco, -un llibre intertextual, on hi ha referències permanents per aquells que sàpiguen llegir-les que  al inici del llibre, hi ha una exposició sobre el coneixement i amb ells  la qüestió dels universals.

"(...). Respondió -Guillermo de Baskerville- que la belleza dels cosmos no procede sólo de la unidad en la variedad, sino también de la variedad en la unidad. La respuesta me pareció inspirada en un empirismo grosero, pero luego supe que, cuando definen las cosas, los hombres de su tierra [Anglaterra] no parecen reservar un papel demasiado  grande a la fuerza iluminadora de la razón.


(...). "Roger Bacon, a quien venero como maestro, nos ha enseñado que algún día el plan divino pasará por la ciencia de las máquinas [tecnologia], que es magia natural y santa. (...)

(...). "Y yo te digo que Dios quiere que existan, y existen ya sin duda en su mente, aunque mi amigo de Occam niegue que las ideas existan de ese modo, y no porque podamos decidir acerca de la naturaleza divina, sino, precisamente, porque no podemos fijarle límite alguno". Per Occam, el coneixement de Déu no pot assolir-se amb la raó, sinó amb la fe, i això deixa espai a la raó per investigar el món creat per Déu. 

Arribant a l'abadia, Guillem de Baskerville, observa el llibre obert de la natura. Unes penjades d'animal, un cavall, li permeten fer tota una allau de deduccions, sorprenents.  L'ajudant de Guillem, Adso de Melk, que explica la historia (1327), diu "Yo ya había descubierto que mi maestro, hombre de elevada virtud en todo y para todo, se concedía el vicio de la vanidad cuando se trataba de demostrar su agudeza (...)".

Guillem li diu a Adso: "-Mi querido Adso -dijo el maestro-, durante todo el viaje he estado enseñándote a reconocer las huellas por las que l mundo nos habla como por medio de un gran libro. Alain de l'Ille decía que 

Omnis mundi creatura

quasi liber et pictura

nobis est in speculum (Cada criatura en el mundo es como un libro y una imagen para nosotros en un espejo) pensando en la inagotable reserva de símbolos por los que Dios, a través de sus criaturas, nos habla de la vida eterna. Pero el universo es aún más locuaz de lo que creía Alain y no sólo habla de las cosas últimas (en cuyo caso siempre lo hace de un modo oscuro), sino también de las cercanas, y en esto es clarísimo." 

(...)

"Aquel día no pude  contenerme y volví a preguntarle sobre la historia del caballo.

-Sin embargo -dije-, cuando leisteis las huellas en la nieve y en las ramas aún no conocíais a Brunello. En cierto modo, esas huellas nos hablaban a todos los caballos, o al menos de todos los caballos de aquella especie. ¿No deberíamos decir, entonces, que el libro de la naturaleza nos habla sólo por esencias, como enseñan muchos teólogos insignes? (p.37-8)

"(...) De modo que me encontraba a mitad de camino entre la aprehensión del concepto de acaballo y el conocimiento de un caballo individual. Y, de todas maneras, lo que conocía de un caballo individual procedía de la huella, que era singular. (...) Si ves algo de lejos, sin comprender de qué se trata, te contentarás con definirlo como un cuerpo extenso. Cuando estés un poco más cerca, lo definirás como un animal, aunque todavía  no sepas si se trata de un caballo o de un asno. Si te sigues acercando, podrás decir que es un caballo, aunque aún no sepas  si se trata de Brunello o de Favello. Por último, sólo cuando estés a la distancia adecuada verás que es Brunello (o bien, ese caballo y no otro, cualquiera que sea el nombre que quieras darle). Este será el conocimiento pleno, la intuición de lo singular. (...) De modo que las ideas, que antes había utilizado para imaginar un caballo que aún no había visto, eran puros signos, como eran signos de la idea de caballo las huellas sobre la nieve: cuando no possemos las cosas, usamos signos y signos de signos." (p.38)

Existeixen diverses interpretacions d'Occam. Per uns, al establir la diferència entre coneixement abstractiu i intuïtiu, obre la porta per l'observació de la natura -obra de Déu-.  Per altres, estem davant d'un proto-racionalisme. En tot cas, per Occam, les essències, no existeixen per elles mateixes. L'essència cavall, no existeix, perquè l'únic que existeix és el singular, aquest cavall, aquell altre. Este dins de la discussió dels universals. Quan parlem de cavalls, estem dins del coneixement abstractiu, però aquest res més té sentit perquè podem referir-lo a cavall particular, és a dir, a aquest cavall en concret, coneixement intuïtiu.  L'opció d'Occam per el nominalisme, té a veure amb la ferma voluntat  de  salvar l'omnipotència divina. Si Déu, està determinat per les essències -allò què és- (St. Tomàs d'Aquino) o per Duns Escoto, està determinada per la haecceitas -principi de individuació-, allò què permet determinar singularment que el cavall sigui cavall, en aquest cas, Brunello i no un altre. Per Occam, l'omnipotència de Déu queda trasbalsada, perquè està determinat per la seva propia llei. Occam reivindica la contingència,  Déu pot fer allò que volgui fer, així pot dir: "Deu pot fer tot el què, al ser fet, no inclogui contradicció(p.35)**".

El seu fideisme o voluntarisme, referit a Déu, permet copsar el famós concepte  de la navalla d'Occam. Al afirmar que el coneixement és del singular i contingent (coneixement intuïtiu) no podrem anar més enllà de l'experiència, i això implicava que les demostracions de l'existència de Déu de Tomàs d'Aquino, el sembles innecessàries, per això la seva afirmació:" Non sunt multiplicanda entia sine necessitate: "no hay que multiplicar los entes sin necesidad". L'expressió no es troba en els seus escrits, però reflexa la seva idea.

En la següent entrega parlarem de la seva lògica i el concepte de 'supositio', clau per explicar la seva concepció nominalista. 


Dos modelos de interpretación (I)

 

En el libro de Umberto Eco, Los límites de la interpretación*, en su Aspectos de la semiosis hermética (pàg.61) un cuadro histórico de los modelos de interpretación: Sintetizo  lo expuesto por el autor.




1. El modus

La filosofía griega, especialmente, desde Platón a Aristóteles, y por extensión buena parte de la filosofía helenística, conocer supone conocer la causa. Esta forma de entender y explicar el mundo, supone unos principios que fueron esbozados por Parménides. La cadena de causa implica la existencia de tres principios que son característicos del modelo de pensamiento de Occidente. Estos principios son el principio de identidad (A=A), el principio de no contradicción (es imposible que algo sea A y no sea A al mismo tiempo) y el principio del tercero excluido (o A es verdadero o A es falso y tertium non datur -una tercera no se da-). De estos principios aparecerá el modelo de pensamiento propio del racionalismo occidental, el modus ponens. Si p, entonces q; pero P, entonces q [Si Juan es alto, entonces María es baja, pero Juan es alto, entonces María es baja. La lógica se desentiende si materialmente la proposición tiene sentido o sinsentido]

Estos principios suponen la necesidad de poner orden el mundo de la physis. Al decir de Eco, el racionalismo latino va más allá "enriqueciéndolo en sentido jurídico y contractual". El modelo de pensamiento es el modus ponens, y eso significa limitación a lo que podemos conocer. Ese límite supone poner coto al hybris -desmesurada-, pues, "si no se reconoce un límite no puede haber civitas". Existe civitas -espacio habitado por humanos regidos por leyes- porqué se ha puesto límite al deseo desmesurado de los seres humanos. Lo propio de los tiranos es precisamente su afán desmesurado de imponer su voluntad y no la ley.

En el orden temporal, también existe límites. El tiempo pasado no se puede borrar. El tiempo es irreversible. El orden natural regido por leyes se expresa en el orden social. Una simetría entre ambos ordenes gobierna el mundo. Este modelo incluso penetrará en la esfera del pensamiento cristiano. Incluso Dios, no puede saltarse el esquema del modus. Ese racionalismo lo expresará Tomás de Aquino. Existirán corrientes de pensamiento cristiano, que impugnarán este modelo, pues, de alguna manera, limitan el poder de Dios (omnipotencia).

Este racionalismo triunfante que llega hasta hoy mismo, la IA sería la expresión culminante de este modelo. Sin embargo, existían otras corrientes ya en el seno del pensamiento griego que impugnaban dicho modelo. Los misterios eleusinos serían un ejemplo. Uno de los caracteres de  la filosofía griega era su esfuerzo por pensar el límite, pero también existía una atracción por  el apeiron -Anaximandro, s.VI-V a.C.(el infinito, lo que no tiene limites).  El apeiron es lo que no se atiene al modus.

El pensamiento griego. "junto al concepto de identidad y no contradicción, creará la idea de metamorfosis continua simbolizada por Hermes". La idea de metamorfosis pone en cuestión los principios fundamentales del pensamiento triunfante desde Platón. Hermes "no conoce fronteras espaciales y puede estar, bajo formas diferentes, en lugares diferentes en el mismo momento". Hermes trastoca completamente el modelo del pensar “lógico”.



El coneixement en mans dels mil milionaris!

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