Entrevista amb Pere Luís Font
Levinas: Religió i idea de infinit (i III)
III
Déu i el proïsme
L'autor és pregunta si "aquesta divergència entre religió i racionalitat, ¿no posa de manifest, en la nostra civilització, una interpretació preferencial i tal vegada exclusiva del pensament com saber i del sentit com allò que la mà pot palpar?"
Per Levinas, hi ha una sobre determinació pel que fa a la "percepció, concepte, comprensió" en benefici d'una manera particular d'entendre el món a la mida del home i els seu deliri per controlar-ho i per això "incapaç de Déu".
El propi Levinas és conscient del seu pensament intempestiu. Si el pensament no pot anar més enllà, llavors quin sentit té tot plegat? Per això, Levinas suggereix una idea de Descartes, la idea de infinit que segons ell -Meditacions metafísiques - Déu ha posat en nosaltres, com la firma del seu autor. Això li permet dir: "ser un pensament que pensa més enllà". Un esser finit porta en ell mateix la idea de infinitud. Levinas, necessita l'existència d'aquest porta oberta al infinit, a l' Absolut. Aquesta idea de infinit pot ser fonament d'una ètica de la responsabilitat envers de l'altre. Mirant el rostre del altre, puc mirar el rostre d'un Déu desconegut. En el pensament mundà, mirem els altres no com cal, sinó en funció de nosaltres mateixos, per això, veure els altres com altres és fa impossible en el món on vivim. Aquesta mancança explica el que som capaços de fer els altres: humiliar, ningunejar (sic), explotar, assassinar.
El proïsme és l'altre, que per Levinas, "inclou necessàriament a Déu". L'autor remata aquestes pàgines, advertint que això que volia deixar clar, es a dir, la necessitat de Déu per no enfonsar-nos en l'obscuritat, té en la saviesa bíblica, la seva màxima expressió.
El algoritmo como nueva metáfora cartesiana
Una de las secuelas del pensamiento metafísico, inaugurada por Descartes, es la distinción entre mente y cuerpo. En la actualidad, la neuropsicología y la psicología cognitiva, juegan un papel en las paradojas del pensamiento. Si decimos: "yo tengo dudas" acerca de cualquier afirmación, ¿Cómo podemos estar seguros qué quien lo dice está en lo cierto?
En la actualidad, desde el campo de la IA, se habla de algoritmo, como un intermediario entre el hardware y el software, entre máquina y programa. Se nos ha vuelto a colar la distinción cartesiana. Si afirmo que tengo dudas acerca del cambio climático, desde una posición personal, subjetiva, ¿Cómo puede esta afirmación pasar el filtro de la verdad? El lenguaje supone una herramienta social, permite la puesta en cuestión de nuestros juicios. Contrastándolos con otros juicios. Sin embargo, es posible, que a pesar del debate de opiniones, sigamos afirmando nuestras dudas razonables acerca del cambio climático.
¿Cómo la neurociencia puede ayudarnos? La respuesta es que no puede. Si nuestras convicciones -opiniones, dudas, percepciones- son producto de un proceso evolutivo, ¿Cómo hacerlo transparente en el plano fisiológico?
Las explicaciones psicológicas, tiende a construir "constructos" conceptuales. Estos constructos, que no son más que metáforas, permiten transitar entre metáforas que exploran el terreno del cerebro. Así, las analogías entre el cerebro y el ordenador pueden ser fuente de descubrimientos heurísticos pero, sólo si somos conscientes del abismo entre nuestro cerebro y el funcionamiento del ordenador. Los algoritmos, parecen los últimos candidatos a cubrir ese hiato entre mente y cerebro.
Cuando los neuropsicólogos nos muestran TAC y señalan una determinada porción del área cerebral, ¿están diciéndonos que allí, precisamente, reside ese constructo -engrama- que determina mi convicción acerca de la duda sobre el cambio climático? Es evidente, que en la actualidad estamos muy alejados de poder establecer esas correlaciones. Descartes estaría maravillado que sus elucubraciones acerca del dualismo mente/cuerpo, sigan dando tanta guerra hoy, como las que suscitó en su tiempo.
Comentario de texto de Descartes
Comentario de texto
Y, por tanto, [...] yo debería tener la existencia de Dios por algo tan cierto, como hasta aquí he considerado las verdades de las matemáticas, que no atañen sino a números y figuras; aunque, en verdad, ello no parezca al principio del todo patente, presentando más bien una apariencia de sofisma. Pues, teniendo por costumbre, en todas las demás cosas, distinguir entre la existencia y la esencia, me persuado fácilmente de que la existencia de Dios puede separarse de su esencia, y que, de este modo, puede concebirse a Dios como no existiendo actualmente. Pero, sin embargo, pensando en ello con más atención, hallo que la existencia y la esencia de Dios son tan separables como la esencia de un triángulo rectilíneo y el hecho de que sus tres ángulos valgan dos rectos, o la idea de montaña y la de valle; de suerte que no repugna menos concebir un Dios (es decir, un ser sumamente perfecto) al que le falte la existencia (es decir, al que le falte una perfección), de lo que repugna concebir una montaña a la que le falte el valle. (Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas, Meditación quinta (Alfaguara, Madrid 1977, p. 55)
1.- Resumen.
El texto trata de demostrar la existencia de Dios a través del argumento ontológico. Descartes afirmará que al igual que un triángulo tiene como esencia que la suma de sus tres ángulos valgan dos rectos, así también, en el caso de Dios existencia y esencia son inseparables, pues sería incongruente que faltase en él la existencia.
2.- Análisis.
Descartes afirmará que el "yo" posee como idea la de un ser perfecto que identificará con Dios. La prueba se basa en el argumento ontológico, cuyo origen se remonta a San Anselmo (s.XI). Si Dios existe entonces la hipótesis del genio maligno se cancela. Y ese "cogito" que tiene pensamientos (cogitationes) puede salir de su "solipsismo" para explorar la "res extensa". Dios garantizará la conexión entre res cogitans y res extensa, puesto que ambas realidades (sustancias) han sido creadas por el mismo Creador.
La demostración de la existencia de Dios permite la afirmación de la res extensa. Nuestras cogitationes tienen existencia en base a las ideas adventicias. Descartes explicará que Dios garantiza la conexión entre las ideas claras y distintas en la mente y su correspondiente realidad en la res extensa.
Descartes utilizará diferentes argumentos para probar que Dios es una idea innata. Sin embargo, en la demostración de la existencia de Dios ya fue criticada en su momento, por ejemplo, Arnauld, al afirmar que la demostración descansaba en un círculo vicioso. ¿Si Dios es una idea clara y distinta, por qué debería fundamentar al yo y al mundo que son a su vez ideas claras y distintas? La respuesta cartesiana fue afirmar que el "cogito" es independiente del conocimiento de Dios.
El argumento ontológico se deja resumir de la siguiente forma: Afirmar la existencia de Dios en base a la idea del ser perfectísimo. El argumento recibiría en Kant (s.XVIII) su golpe definitivo. Lo único que podría afirmarse es no tanto su existencia, sino su posibilidad.
El argumento ontológico pasa desde la esencia que puede ser pensada -por ejemplo, como ser perfecto-, y da un salto hacia la existencia. Como bien dice H.Küng el "argumento ontológico mantuvo su fuerza de convicción mientras tuvo vigencia el supuesto platónico-agustiniano de un realismo de las ideas, para el que las ideas tienen realidad propia, independiente. Para Descartes la idea no era en absoluto mero pensamiento, palabra vacía, "simple" concepto, sino una realidad primigenia. En tal caso, naturalmente, sí se podía concluir de la realidad de la idea de Dios la realidad de su existencia." (H.Küng.- ¿Existe Dios? Ediciones Cristiandad, 4ed, Madrid,1979, pág.66).
La crítica más implacable contra el argumento ontológico se debe a I.Kant (s.XVIII). En su Crítica de la Razón Pura, podemos leer lo siguiente: " El concepto de un ser supremo es una idea muy útil en no pocos aspectos. Pero, precisamente por tratarse de una simple idea, es totalmente incapaz de ampliar por sí sola nuestro conocimiento respecto de lo que existe." Y para acabar de remachar acaba diciendo: " Todo el esfuerzo y el trabajo invertidos en la conocida prueba ontológica (cartesiana) de la existencia de un ser supremo a partir de conceptos son, pues, inútiles. Cualquier hombre estaría tan poco dispuesto a enriquecer sus conocimientos con meras ideas como lo estaría un comerciante a mejorar su posición añadiendo algunos ceros a su dinero en efectivo" (A 602,B 630). (I.Kant, Crítica de la razón pura, Prólogo,traducción,notas e índices, Pedro Ribas, ed.Alfaguara, Madrid, 1978, pág, 506)
Las pruebas de la existencia de Dios -la idea de infinito, como causa y el argumento ontológico- le permitían a Descartes solucionar los siguientes problemas planteados:
ˆ La fundamentación del yo y el mundo.
ˆ La eliminación de la hipótesis del genio maligno.
ˆ La salida del solipsismo hacia el exterior.
ˆ La afirmación de Dios como principio y conservador del orden mecanicista en la naturaleza.
Comentario de texto(II): Descartes
Comentario de texto (I): Descartes
Descartes (I)
Podem prescindir del treball?
Llegint el grafiti, amb simbologia què avui, molt pocs sabrien dir que representa, el comunisme (s.XIX-XX), l'expressió utilitzada sem...
-
Así pues, considerando que nuestros sentidos en algunas ocasiones nos inducen a error, decidí suponer que no existía cosa alguna que fuese...
-
Nicolás Maquiavelo (1469-1527) 1. Contexto político y cultural. Dos rasgos sobresalientes de su personalidad intelectual son su vi...
-
Las tesis principales del libro " Hacia una crítica de la razón patriarcal* " de Celia Amorós son: 1. Crítica del discurso fi...