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W.V.Quine: Un empirista sui generis

 



"Es obvio  que la verdad en sentido general depende a la vez del lenguaje y del hecho extralingüístico. El enunciado 'Bruto mató a Cesar' sería falso si el mundo hubiera sido diverso en algunos aspectos de lo que ha sido, y también lo sería si resultara que la palabra 'mató' tuviera el sentido de 'procreó'. Por eso se presenta la tentación de suponer que la verdad de un enunciado es algo analizable en una componente lingüística y en una componente fáctica. Dada esa suposición, parece a continuación razonable que en algunos enunciados la componente fáctica se considere nula. Y esto son los enunciados analíticos. Pero por razonable que sea todo eso a priori, sigue sin trazarse una línea de separación entre enunciados analíticos y enunciados sintéticos. La convicción de esa línea debe ser trazada 'es un dogma nada empírico de los empiristas, un metafísico artículo de fe*."  



Entrevista a W.V.Quine**

 

   
"Parece que la filosofía de nuestro tiempo se halla escindida en dos grandes líneas de pensamiento aparentemente irreconciliables: por un lado, la filosofía analítica, predominante en Estados Unidos, Gran Bretaña, el norte de Italia y Alemania; por otro lado, la llamada filosofía europea o continental, con una mayor influencia en el resto del Viejo Continente. ¿Qué diferencias hay entre ambas?

Sí, es cierto, parece que existen esos dos polos: la filosofía analítica y la filosofía europea, más tradicional, que se remonta al idealismo postkantiano. No estoy muy versado en el idealismo europeo. Ahora bien, en primer lugar, el término "filosofía analítica" se aplica a diversas tendencias y posiciones, si bien todas ellas comparten un amplio espíritu científico, el cual presenta dos caras. La primera está relacionada con una cierta lexicografía de términos abstractos, el análisis de los conceptos más básicos que conciernen a la filosofía, como materia, causa, realidad. En la otra cara encontramos el análisis lógico del método científico, que hace un amplio uso de técnicas lógico-matemáticas. Así es que la actividad de la filosofía analítica está orientada por un espíritu científico y no pocas veces cristaliza en trabajos de categoría científica.

Por otro lado, me da la impresión de que la llamada filosofía europea, en contraste con la filosofía analítica, está animada no tanto por ese espíritu científico como por un espíritu más bien literario.

¿Cree usted posible aumentar la comunicación entre estas dos corrientes? ¿Lo cree deseable?

Creo que hay pocas esperanzas de aumentar esa comunicación y veo poco interés en ello, porque para mí la filosofía analítica es una actividad continua con la ciencia. Sin embargo, la filosofía europea, que aspira a un enriquecimiento más figurativo y menos articulado del espíritu humano, lo que hace es oscurecer y confundir la imagen o modelo científico de la realidad, que es el que precisamente persigue la filosofía analítica, en tanto que introduce en el análisis constantes elementos irrelevantes y que no vienen al caso.

El panorama de su evolución intelectual parece revelar una cierta evolución desde unos trabajos iniciales propiamente lógico-matemáticos hacia unos trabajos de corte más filosófico; algo parecido a lo que le ocurrió a Bertrand Russell. ¿Qué puede decirnos al respecto?

Bueno, lo cierto es que ya en el "College" (y me remonto a hace más de sesenta años) mi orientación era filosófica, aunque mi principal materia de estudio entonces eran las matemáticas. Poco a poco empecé a interesarme por los fundamentos de la matemática y de ahí por la lógica y la teoría de conjuntos, que es donde residen tales fundamentos. A medida que fueron pasando los años, mi interés por estas cuestiones fue aumentando al ir obteniendo respuestas cada vez más satisfactorias, así que de modo progresivo fui desplazando mi atención hacia las bases de la ciencia en un sentido más amplio y abarcante. En un comienzo, el mío era el más típico de los anhelos filosóficos: llegar hasta el fondo de la realidad, ver lo más cerca posible la verdadera naturaleza de las cosas; en fin, algo que creo que también motiva a los científicos teóricos, especialmente a los físicos.

Usted es un gran defensor del llamado naturalismo epistemológico. ¿Puede aclarar el significado de esta noción?

Lo que motivaba la epistemología tradicional era el deseo de encontrar algo más cierto y seguro que la ciencia misma para, en base a ello, poder fundamentarla. El punto de vista naturalista, no obstante, consiste en que el conocimiento es el conocimiento científico y que no hay ninguno más fundamental en el sentido tradicional. Si tenemos presente que la epistemología, en general, es la teoría del conocimiento, resulta que, desde un punto de vista naturalista, las cuestiones epistemológicas fundamentales —¿qué es lo que conocemos?, ¿cómo lo conocemos?— se convierten en cuestiones a responder dentro del marco científico. No se trata de poner la ciencia a un lado y buscar algo más fundamental, sino de trabajar a partir de la ciencia. Así vemos que, de acuerdo con ésta, el único acceso que tenemos para el conocimiento del mundo es el impacto de éste a través de partículas diversas que impresionan nuestros receptores sensoriales. Así pues, desde el naturalismo, el problema epistemológico es en realidad un problema científico, a saber: qué proceso seguimos para que, a partir del impacto de esas partículas, nosotros de algún modo veamos el camino para elaborar una teoría completa de la naturaleza, una teoría que versa a la vez sobre esas mismas partículas que nos golpean, y también sobre absolutamente todo lo que nos rodea: las estrellas distantes, las nebulosas, etcétera. No se trata, pues, de justificar la ciencia, sino de ver en qué consiste la evidencia científica, es saber cuál es la conexión lógica entre nuestro estímulos producidos por esos impactos que provienen del mundo, y nuestra teoría.

Como acabamos de ver, usted critica la posición fundamentalista en epistemología; pero a la vez se ha tomado posición también contra el escepticismo epistemológico. ¿Cree que puede haber aún razones para sostener alguna de estas dos posturas?

Yo en realidad hago epistemología fundamentalista, sólo que naturalizada. Para mí el fundamento es la estimulación física de nuestro receptores sensoriales y el proceso neurológico que ésta desencadena a través del sistema nervioso.

El modo en que recordamos, respondemos o reaccionamos ante esta estimulación viene determinado en gran parte por una propensión heredada de nuestros antepasados a través del mecanismo de selección natural. Es decir, al ser éstos capaces de percibir las cosas realmente importantes para su subsistencia, lograron tener descendencia, la cual heredó esas mismas propensiones siguiendo, pues, el conocido proceso de evolución por selección natural.

La teoría epistemológica comienza a medio camino en este proceso que va desde el "input" estimulatorio al "output" que es el discurso teórico. Comienza en el condicionamiento de lo que llamo enunciados de observación, tales como: "Esto es una silla", "Está lloviendo", "Hace frío", etcétera. Estos enunciados son una respuesta directa a la estimulación y no dependen de ningún pensamiento o preocupación que se pudiera pensar que les acompañan; están, pues, condicionados de modo directo por la estimulación. De aquí en adelante se trata ya sólo de la conexión lógica entre estos simples enunciados de observación y los sofisticados y elaborados enunciados de la ciencia teórica. La epistemología naturalizada pretende hacer un seguimiento de tales conexiones.

Respecto al escepticismo, sólo reconozco como inteligible aquel que consiste en el miedo a que el éxito científico en la predicción de las observaciones cambie y que nuestras predicciones —parte esencial del modo en que contrastamos las hipótesis científicas— pasen a ser meras conjeturas afortunadas. Sin embargo, tal miedo es infundado, no hay razón para esperar que un desastre de tal magnitud llegue a producirse.

Por otro lado, el escepticismo en un sentido más profundo resulta vacuo desde un punto de vista naturalista, porque es absurdo plantearse cualquier conocimiento más allá de aquel al que aspira la ciencia a través del método científico de predicción e hipótesis.

¿Cuál es la concepción del lenguaje que usted defiende y por qué a la vez ha insistido tanto en cómo de hecho aprendemos el lenguaje?

Veo el lenguaje como algo que ha evolucionado a partir de lo que podríamos llamar conductas de señalización que compartimos con otros animales (piénsese en los gritos y gestos de los simios, por ejemplo). Sin embargo, el hombre tiene una disposición innata al lenguaje que ya no es compartida por otros animales. Una de las manifestaciones de esta disposición innata es el instinto del balbuceo en el niño que va asemejándose progresivamente a los sonidos articulares del lenguaje e invita a un refuerzo selectivo que es lo que inicia su aprendizaje. Así, comienza a aprender el lenguaje, a proferir los sonidos que oye, por imitación, y a aplicarlos correctamente a las situaciones relevantes gracias a este refuerzo selectivo.

Ahora bien, al adquirir el lenguaje adquiere también los conceptos y parte del bagaje de la comunidad lingüística en la que se está integrando. Esta es la razón por la que creo tan importante para la investigación epistemológica entender cómo se aprende, de hecho, el lenguaje.

Esta particular insistencia en el lenguaje tiene su origen en el llamado giro lingüístico, que en mi opinión inició Horne Tooke a finales del siglo XVIII. Tooke criticaba a Locke su continua referencia a las ideas argumentando que todo lo que decía sobre éstas resultaría más claro si se hablara simplemente de palabras. Porque las palabras son algo concreto, que tenemos ante nosotros y podemos analizar; en cambio, la idea de idea es vaga. Además, ¿cómo podemos conocer qué ideas están en la mente de los demás? Sólo a través de sus palabras.

Así pues, aunque no estoy totalmente de acuerdo con Wittgenstein y Carnap en su concepción de la filosofía como mero análisis del uso lingüístico, sí pienso que ésta depende en gran parte de este análisis.

Atender a cómo un niño aprende el lenguaje, por ejemplo, arroja luz sobre la naturaleza del significado, de aquello que en la vieja terminología llamaríamos la naturaleza de las ideas, en el sentido de que investigando sobre el lenguaje nos adentramos en la naturaleza misma del conocimiento, porque es el lenguaje el que activa, en gran medida, el propio conocimiento y porque nos proporciona evidencia sobre él —es el canal por el cual descubrimos lo que alguien conoce o piensa—. En fin, epistemología y teoría del lenguaje van de la mano.

¿Cómo relacionaría usted la tesis de la inconmensurabilidad de las teorías científicas de Kuhn con su propia tesis de la indeterminación de la traducción?

Al contrario que Kuhn y Feyerabend, no acepto la inconmensurabilidad. La evidencia para la ciencia descansa en los enunciados de observación y éstos son precisamente los que podemos traducir de un lenguaje a otro con menos problemas. Se traducen con arreglo al entorno inmediato del nativo. Se elabora una primera traducción para el enunciado y se hacen más observaciones de las ocasiones en las que es proferido, podemos incluso preguntar al nativo en presencia del objeto al que supuestamente el enunciado refiere. Así, estos enunciados de observación se hallan libres de la indeterminación de la traducción. Además, son los que, por otro lado, constituyen la base empírica para la teoría científica. Esta base empírica es un elemento común a las teorías que garantiza su conmensurabilidad.

¿Es hoy en día la unidad de la ciencia un mito o es tal vez una exigencia útil desde un punto de vista pragmático?

Considero el sistema unificado del mundo como un ideal hacia el cual debemos dirigir nuestros esfuerzos. Sin embargo, soy consciente de la crisis que genera la separación existente entre la mecánica cuántica y la teoría clásica de la relatividad. De todos modos espero que algún día se produzca un avance decisivo en el terreno de la física que la resuelva, aunque no sea de una manera absoluta, pues la unificación de nuestra sistematización del mundo es algo gradual. En cualquier caso, pues, me gustaría ver la ciencia más unificada de lo que lo está actualmente. Por otro lado, el descubrimiento de Crick y Watson de la estructura en doble hélice del ADN aclaró considerablemente el mecanismo de la explicación química de la herencia y constituyó un gran paso hacia la unificación de la química y la física, por un lado, y la biología, por el otro, del mismo modo que lo había hecho antes la teoría de la selección natural de Darwin con su reducción de la causa final o propósito a la causa eficiente ordinaria.

Un paso anterior, pero enorme, hacia la unidad hay que atribuirlo a Newton —y en un sentido más amplio a Galileo y Copérnico— por su fusión de las mecánicas celeste y terrestre en una sola.

Así, lo que espero es que la próxima sea la que reúna la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad."



La teoria crítica segons Horkheimer (I)

 


Max Horkheimer en parla de la teoria crítica. Ho fa en una conferència a Venècia l'any 1969. La conferència comença recordant al seu amic de l'ànima, T.W.Adorno va va morir sobtadament el sis d'agost d'aquell any. 

Parla de les influències al començament de la teoria crítica, anomena a Schopenhauer i Marx, una barreja sorprenen. Fa un reconeixement al professor de filosofia Hans Cornelius -Horkhemeir com Adorno van ser alumnes seus- i la seva visió holística que cal tenir per la filosofia envers d'una especialització que rebutjava. 

La teoria crítica es va formar a través del Institut de Investigacions Social (1922) a Frankfurt. Aquesta institució va ser possible per la donació que va fer Herman Weil. La institució no volia ser una extensió acadèmica, sinó un lloc independent, volia aspirar a ser "important per la societat en el moment històric actual" (pàg.57)

La Institució va tindrà que migrar a causa del ascens del nacionalsocialisme dels anys 20. Van marxar d'Alemanya i posteriorment, els EE.UU, en concret a Califòrnia.

Horkheimer estableix una distinció entre teoria tradicional i teoria crítica. Fa una definició de la ciència de forma peculiar: "la ciència és l'ordre dels fets de la nostre consciència que finalment permet esperar trobar lo correcta en el lloc correcte del espai i del temps". Si el coneixement científic és imprescindible, la "ciència mateixa no sap per què ella ordena precisament en una direcció els fets i es troba  en determinats objectes i no en altres. La ciència li manca d'autoreflexió per  conèixer els motius socials que la impulsen cap un cantó." (pàg.56) La teoria crítica pot afirmar que "per a esser vertadera, la ciència deuria conduir-se críticament para si mateixa i per a la societat que ella produeix" (pàg.57) Una ciència sense autoreflexió porta directament allò que anomenaran raó instrumental

La teoria crítica va néixer amb vocació de possibilitar una societat millor. Una societat que genera el nacionalsocialisme o el comunisme assassí, no era la societat que aspiràvem. Què feia que la societat abracés aquestes ideologies? El psicoanàlisi era una eina per explorar la psique d'homes o dones enlluernats per relats que portaven al crim i a la mort. Com era possible allò? En aquestes ideologies totalitàries la voluntat dels homes quedava engolida per la figura del líder: la dinàmica dominadors/dominats feia que trencar aquesta dinàmica no podia ser més que a través de la revolució. Una revolució imaginada per Marx, per construir una "societat correcta", pensaven que era la solució. Va quedar clar que no podíem determinar a priori com devia ser una "societat correcta". És més fàcil dir allò que no funciona, allò dolent, però no el que hauria de ser. Calia "treballar per perquè lo dolent desaparèixer finalment." (pàg.57-8)

En definitiva, l'antiga teoria crítica hi ha havia dos idees bàsiques: 1) Una societat que havia generat el feixisme i el nacionalsocialisme, que havia generat un sofriment terrible a la societat, calia transformar-la, i "nosaltres teníem esperança en la revolució, perquè en la guerra no ens atrevíem a pensar llavors." 2) Una societat correcta pot establir  la condició per un pensar vertader, "perquè no estaria condicionada per factors coactius de la societat dolenta."(pàg.58)


Entrevista amb Pere Luís Font

 


Entrevista del Ara a Pere Lluís Font




L'entrevista de Ignasi Aragay* (Ara.cat, 16/3/25)

Pere Lluís Font (Pujalt, 1934), historiador de la filosofia, a tocar dels 91 anys manté una envejable lucidesa i vitalitat intel·lectual. Mestre d’unes quantes generacions de filòsofs, acaba de publicar la traducció al català dels Poemes essencials (Fragmenta) de sant Joan de la Creu, que tenen una lectura mística i una d’eròtica. I ultima l’assaig La filosofia al natural (UB), "un text gens emfàtic, sense maquillatge ni retòrica", com tres dels grans autors que sempre l’han acompanyat: Montaigne, Descartes i Pascal. De fet, la seva darrera gran aportació (2021) ha estat la monumental traducció al català dels Pensaments de Pascal, Premio Nacional de traducció i premi PEN Club català.

"Com està de salut?

— De salut vaig fent i intel·lectualment estic en un to menor, lent. Fer-se vell deu voler dir, entre altres coses, alentir-se. Em sembla que, tal com va tot, en el nostre temps necessitem calma i tranquil·litat.

Com ho porta, això de viure sense la biblioteca, al veure’s obligat a canviar de casa?

— Em costa. Desfer-me d'un llibre és gairebé com arrencar-me un queixal. Són la meva vida. Ara estic gestionant la donació. Tinc cap a 12.000 llibres. Ho he anat esporgant fins a deixar un nucli de filosofia i teologia, uns 4.000 títols que aniran a Lleida, amb un acord amb la universitat i altres institucions.

En quins idiomes? Quants en llegeix i en parla?

— No soc gaire poliglot. A part de català i castellà, m’espavilo en francès -set anys a França-, italià -un any a Roma-, alemany -per a un filòsof no hi ha més remei- i anglès perquè és el llatí d'ara. I de les llengües clàssiques, llatí i grec. Millor el llatí. A més, vaig fer un curs de rus en un cert moment: hauria d’haver fet xinès.

D'on li va néixer la passió per la filosofia?

— Vaig començar estudiant per capellà al seminari de la Seu d’Urgell: en deien l’Escorial dels Pirineus. Era la manera normal de culturitzar-se dels nens pobres. Soc de Pujalt, al Pallars Sobirà, d'una casa molt humil, la Casa Jordi, amb una economia de pura subsistència. A títol de curiositat, a finals del segle XIX les despeses familiars de tot un any van ser 219 pessetes. Al seminari vaig entrar en contacte amb la filosofia. Però l’atmosfera de contrareforma que s’hi respirava em va fer plegar.

I va marxar a França a estudiar.

— A Tolosa de Llenguadoc. Al país de Descartes vaig pensar que tocava fer filosofia. Eren els anys 50 i a Catalunya i la resta d'Espanya, a les universitats només s'explicava una neoescolàstica de via estreta. Com que el cuc de la teologia em continuava treballant interiorment, després de la llicenciatura en filosofia a la universitat pública vaig fer la de teologia a l'Institut Catòlic de Tolosa, on era l'únic laic.

Com s’ho va poder pagar?

— Fent classes del que vulguis, especialment d'espanyol. I, entre altres feines, descarregant camions al born. Hi anava a la una de la matinada i hi treballava fins a les sis del matí. Tornava a l’habitació que tenia llogada, passava per la dutxa i me n’anava a la universitat. Dormia quan podia.

I va tornar a Barcelona.

— Sí. El catedràtic d'història de la filosofia de la Universitat de Barcelona, Joaquim Carreras Artau, em va agafar com a ajudant. Vaig estar quatre anys explicant història de la filosofia antiga, que vol dir aprenent història de la filosofia antiga: no hi ha com haver d'ensenyar una cosa per aprendre-la bé. El 1968, amb la creació de l’Autònoma, em van convidar a incorporar-m’hi. M’hi va empènyer Pep Calsamiglia. I m’hi vaig quedar fins a la jubilació.

Després, amb Calsamiglia i Josep Ramoneda, farien la col·lecció de clàssics del pensament traduïts al català.

— Sí, ja als anys 80. El Calsamiglia només va poder veure el primer volum. El Ramoneda, que ja tenia molta activitat entre mans, em va fer confiança, cosa que li agraeixo moltíssim. Pràcticament vaig portar el pes de tota la col·lecció. Van ser 97 títols. El darrer va ser un Freud. Vam posar remei a una anomalia: un país en què la filosofia no es llegia ni en la llengua original ni en la pròpia. Ho vam començar amb l'editorial Laie, fins que es va ensorrar perquè el gerent va desaparèixer amb tots els diners. Llavors, gràcies a Josep M. Castellet, va seguir-la Edicions 62.

"La Catalunya medieval era una petita potència intel·lectual" ”
Tradicionalment s'ha dit que Catalunya no és una terra de filòsofs.

— La Catalunya medieval era una petita potència intel·lectual, amb Ramon Llull i Sibiuda. Després, a la ratlla entre l'època medieval i el Renaixement, Lluís Vives. I partir d’aquí perdem el ritme propi i anem amb l’espanyol, que des de l'època de Felip II va posar duanes a Europa. La Inquisició feia poc que s'havia implantat. Es va anar cultivant més aviat un tipus de filosofia molt tradicional, mai gaire allunyada de l'escolàstica. A finals del XIX i principis del XX es va recuperar una certa normalitat que va durar fins a la Guerra Civil, quan va produir-se un trencament brusc.

No es considera pròpiament filòsof.

— Sempre he pensat que la millor manera d'ensenyar filosofia és fent història de la filosofia, que és com el laboratori del filòsof. Filo-sofia vol dir amant de la saviesa. En aquest sentit, no ho puc negar, soc filòsof. Però dir d'una persona que és filòsof em sembla massa solemne.

Com a filòsof, lector i cristià, ¿ha tingut la sensació d'anar cada cop més a contracorrent?

— Una mica potser sí. En algunes coses he fracassat, per exemple en la idea que la filosofia s'ha de cultivar no separada de la cultura general, perquè no sigui un bolet. Però cotitza l'especialització.

En els grans debats entre ciència i fe, entre raó i fe, ha remarcat el perill del cientifisme.

— Els francesos es van inventar el scientisme: tot allò que no és ciència intel·lectualment no val res. Sempre he defensat que la filosofia no és una ciència en el sentit modern, encara que sí que ho és en el sentit tradicional teoritzat per Aristòtil.

Pascal és un dels tres grans autors que l’han acompanyat tota la vida.

— Un dels professors que vaig tenir a Tolosa em va descobrir la trilogia Montaigne, Descartes i Pascal. Els Assaigs de Montaigne van ser el llibre de capçalera de Descartes i Pascal. I això es nota. Pascal és el que m'ha fet més companyia de tots tres. Ara he trigat vora tres anys a fer la traducció. He hagut d’anar a la Biblioteca Nacional Francesa, on tenen l'original, i l’he consultat amb una persona sempre vigilant-me. També m’ha anat bé el facsímil de la Biblioteca de Catalunya.

Per què al segle XXI encara ens apel·len Montaigne, Descartes i Pascal?

— Montaigne perquè és el resum de tota la saviesa antiga i medieval, i cristiana i renaixentista, i perquè és un jardí d’idees. Descartes perquè va posar fi als assajos filosòfics del Renaixement i va començar, sobre noves bases, amb una voluntat de radicalitat absolutament única en la història de la filosofia, començant pel cogito ergo sum: "Penso, per tant existeixo". És l'única afirmació que no té discussió possible. En totes les altres es pot acusar Descartes de no ser prou cartesià.

I Pascal?

— Perquè és el gran hereu de Montaigne i de Descartes. Es va cartesianitzar abans de monteignitzar-se. Descartes i Pascal sempre van tenir recels mutus. No es van entendre en el tema essencial de la qüestió del buit. Descartes afirmava que no hi ha buit a priori i Pascal deia que s'ha de resoldre experimentalment si hi ha buit o no.

"Sempre he dit que això de la postmodernitat és una ensarronada" ”
Representen els valors de la modernitat, que, com els de la Il·lustració, avui estan en crisi. Només cal escoltar Trump. ¿Estem en una confusió de la postmodernitat o en una involució antimoderna?

— Sempre he dit que això de la postmodernitat és una ensarronada. Se sol definir canònicament com la crisi de la idea de progrés, la crisi dels grans relats. Però això són crisis recurrents. La postmodernitat se la va inventar com a mínim Baudelaire fa més de cent anys. Postmodernitat és una paraula còmoda per referir-se al darrer mig segle de la cultura moderna, però per concretar els trets de la cultura actual són molt més determinants coses com la globalització, la revolució digital, el feminisme, la revolució sexual i la consciència ecològica. I això està tot en continuïtat amb coses que venen de la modernitat, una etapa en certa manera permanent fins que vingui alguna mena de transformació tan grossa que ens faci oblidar tota la nostra història. Podria ser la islamització d'Europa o la xinització d'Occident.

En tot cas, ens estem allunyant de la "pau perpètua" de Kant, un altre dels vostres autors de capçalera.

— Sí, en aquest moment polític té més vigència Hobbes que no pas Kant. La Il·lustració està en crisi, d’acord. Davant d’això, pots dir: anem a una altra cosa. O pots dir: Europa no ha sabut realitzar els ideals de la Il·lustració i seria hora que s'ho prengués seriosament.

No hem parlat de la traducció de Joan de la Creu, que tenia tant de místic com d’eròtic.

— No hi ha millor manera de llegir que traduir. Ho deia Carner: et fa adonar de coses que no hauries vist mai encara que et sabessis de memòria els textos. I jo me’ls sabia. Fa trenta anys va sortir una traducció de Joan de la Creu al català molt dolenta. Em va saber greu. I llavors vaig començar a fer la meva, però va quedar en un calaix. Ara hi he volgut tornar, estudiant també la vida de l’autor, la relació entre vida i obra. Quan va morir sant Joan de la Creu, ho va fer, diguem-ne, en olor de santedat. Se li van atribuir molts miracles. Però el gran miracle és que ens hagin arribat aquests textos...

...que mai es van publicar en vida seva.

— Va tenir problemes amb els carmelites calçats i després també amb els seus, els descalços. Un cop mort, es va mantenir el procés de beatificació, tot i ser un model eròtic, perquè havia escrit comentaris de prosa que són una mena de cotilla pietosa que va camuflar, diguem-ne, les possibilitats escandalitzadores. La "lectura exempta", tal com va dir Jorge Guillén, sense els comentaris, es pot fer des del punt de vista místic o bé com a lectura laica, és a dir, simplement eròtica. Ni Déu ni Crist no hi surten enlloc.

Ja que estem en l’entorn eclesial, com valora el papat de Francesc?

— Ha canviat moltes coses de la mentalitat catòlica, però la doctrina teològica no l'ha tocat. Una cosa és la fe i una altra la teologia. La fe cristiana és compatible amb diverses teologies. Quina és la teologia oficial, ara? La romana, que Francesc no ha tocat en part perquè no ha pogut i en part perquè no ha volgut. La seva ha estat una teologia, diguem-ne, semirenovada.

Més franciscana?

— No ho sé. Potser sí. Hi ha una mena de teologia estàndard compartida per pràcticament tots els teòlegs catòlics, llevat dels integristes, la que deriva del Consell Vaticà II, que va arribar tard, va fer curt i ha estat aplicada a la baixa. Francesc va insinuar la possible ordenació de diaques o preveres dones, que ha quedat congelada. Per què? Doncs perquè té molta oposició i perquè hi ha molta gent que prega perquè es mori."

Paul Goodman: Una reforma desballestada

 

"Se dice que alguien que no deberiera ternerlo da dinero a quien no debiera recibirlo, para fines que no deberian realizarse. (...) Por ejemplo, el 90% del presupuesto del MIT proviene del Gobierno; el 65% se aplica a fines militares."




"(...) Las prioridades sociales imperantes son escandalosas: el dinero se gasta en supermatanzas, aviones supersónicos, fármacos superfluos con nombre de marca, modelos nuevos (cada año) de coches, nuevos detergentes y televisión en color -muchos se oponen también a los viajes a la Luna-, mientras se descuida el agua, el aire, las ciudades, la alimentación, la salud y la ayuda exterior. Una buena parte de la investigación es tan repugnante (piénsese en las armas químicas y biológicas) que no nos atrevemos a divulgar.*" 


El text és del any 1969, la prehistòria de la postmodernitat. Però malgrat això, sembla que hi han coses que no canvien. El model econòmic està fora de control i pel que sembla ara el nou capitalisme depredador dona ales al 1% dels Elons Musk del món. Hi ha diners com mai havia hagut, però això no farà que el món sigui més equitatiu, al contrari, hi ha una nova religió dels diners per els diners que crea les condicions perquè les desigualtats creixin cada vegada més. El model policial s'esborra per donar peu a un model de seducció, mitjançant les xarxes socials, i totes les derivades que comporten. Avui, les revolucions (digitals)  es fan amb un like! D'acord, si la gent protesta al carrer, llavors la policia sortirà al carrer per trencar-te el cap. Els que s'ho mirin per xarxes socials, un like si us plau!            


W.V.Quine: Un empirista sui generis

  "Es obvio  que la verdad en sentido general depende a la vez del lenguaje y del hecho extralingüístico. El enunciado 'Bruto mató ...