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Entrevista a Martha C. Nussbaum (I)





Conèixer el pensament d'un autor/ra, hi ha el llibre corresponent, o bé si l'autor/ra és viva, una via ràpida per saber que pensa son les entrevistes. Per descomptat, depenent del mitjà podem tenir una idea del que volen dir. La immediatesa de les preguntes i respostes permet fer-se una idea del seu pensament. Ací, no hi ha cap resum del seu pensament, però sí hi ha en funció de les preguntes, respostes que permeten una composició del seu pensament i el seu argumentari. 

 


Fina Birulés | Anabella L. Di Tullio

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Barcelona Metrópolis. Invierno (enero – marzo 2011)


Martha Nussbaum,- Profesora de Derecho y Ética en la Universidad de Chicago- considerada la filósofa más importante de los últimos tiempos en los Estados Unidos, ha sido reconocida en nuestro país por el mundo académico, dada la calidad y el rigor de su pensamiento, y su obra ha sido ampliamente traducida*. Autora de una ininterrumpida serie de libros y artículos escritos en las prestigiosas universidades en las que ha enseñado –Harvard, Brown y actualmente Chicago, donde imparte sus cursos de Derecho y Ética desde el año 1995–, ha recibido numerosas distinciones y títulos honoríficos de universidades de América, Asia y Europa. Su filosofía, que sigue la estela de la tradición política liberal, se ha servido críticamente de la perspectiva de John Rawls para analizar cuestiones de género, religión y desarrollo internacional y tratar de formular una teoría de la justicia global. Así, en 1986 fue invitada por el economista Amartya Sen a trabajar en el Instituto Mundial de Investigaciones de Economía del Desarrollo de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU/WIDER), donde desarrollaron el enfoque de las capacidades como alternativa para el análisis de las cuestiones de justicia básica. Nussbaum presenta este enfoque como una suerte de especificación de los derechos humanos; como una lista de los requisitos básicos para una vida humana digna que deberían ser respetados y aplicados por todos los gobiernos.


A menudo se ha hablado de la amplitud de sus intereses literarios y filosóficos y de cómo pasa con facilidad de la tragedia griega y Aristóteles a los derechos de los animales y de las personas con discapacidad, de las enmiendas al contrato social al desarrollo y el análisis de las emociones, de Dickens al feminismo contemporáneo o a la violencia religiosa. De fuerte personalidad y conocida por su estilo incisivo y polémico, es una apasionada de la teoría y la práctica filosóficas, como se podrá apreciar en esta entrevista realizada el 28 de junio de 2010 en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), donde impartió una conferencia sobre la libertad de conciencia.


A lo largo de su trayectoria Martha Nussbaum ha recorrido una amplia variedad de temas: la felicidad y la fortuna en la tragedia y la filosofía griegas –La fragilidad del bien (1986)–; la relación entre filosofía y literatura; el papel de las emociones en la racionalidad pública –Paisajes del pensamiento (2001)–. Ha reflexionado sobre la educación liberal y cosmopolita; sobre el lugar de las humanidades en la democracia; sobre feminismo y derechos de gays y lesbianas. Ha trabajado también sobre la concepción de la justicia en Las mujeres y el desarrollo humano (2000) y Las fronteras de la justicia (2006), y ha escrito sobre religión y libertad de conciencia y contra los fanatismos en libros como India. Democracia y violencia religiosa (2007) y Libertad de conciencia (2008).


¿Hay algún hilo conductor que atraviese esta diversidad de tópicos?


El tema común es la vulnerabilidad humana, o la vulnerabilidad en general. Trabajando sobre las emociones y sobre la tragedia, siempre he pensado las emociones como un reconocimiento de los modos en que somos vulnerables cuando nos relacionamos con los demás y con todo aquello que está fuera de nuestro alcance o sobre lo que no tenemos control. La pregunta que entonces surge es: ¿qué formas de vulnerabilidad son buenas –para la vida de cada persona– y cuáles deberíamos tratar de eliminar? En este punto, mi pensamiento sobre la justicia conecta con la filosofía política. El enfoque de las capacidades es un intento de promover oportunidades para la búsqueda de formas buenas de vulnerabilidad, como el amor, la amistad, la carrera profesional…, y de evitar las formas malas, tales como la violencia física, el hambre y tantas otras. Este es, tal vez, el modo más sencillo de definir el hilo conductor de mi pensamiento.


¿Entonces, según usted, hay principios que permiten distinguir entre buenas y malas capacidades?


Sí, sostengo esos principios y creo que son muy similares a los que, desde un punto de partida muy diferente, apoyaría Rawls; pero mi modo de pensar es distinto, pues parto de esta observación sobre la vulnerabilidad, que me lleva a reflexionar sobre cómo los gobiernos pueden estimular las oportunidades humanas. Sin embargo, un gran número de mis conclusiones son muy cercanas a las de Rawls, que ha supuesto una influencia muy importante para mí. El punto central del trabajo que he realizado a través de los años con Amartya Sen consiste simplemente en sostener que, cuando las naciones discuten sobre desarrollo y calidad de vida, deberían plantearse al mismo tiempo estas difíciles preguntas normativas acerca del bien. No pueden limitarse a dar por sentado que las cosas mejoran cuando crece el PIB. Desarrollo significa justamente que las cosas vayan mejor. Por lo tanto hay que afrontar estas cuestiones; hay que argumentar y debatir en este sentido.


En las últimas décadas ha sido protagonista de acalorados debates. En referencia a las críticas vertidas sobre Allan Bloom y Judith Butler, usted ha afirmado en una entrevista: “Pensé las reseñas sobre Butler y Bloom como actos de servicio público”. ¿Considera estas polémicas como intervenciones políticas? ¿Cuál es el objetivo de esas intervenciones? ¿Entiende que la reflexión filosófica está siempre vinculada a la justicia o al ámbito de la política?


Estamos preparando un volumen con todos mis comentarios de libros que se titulará Intervenciones filosóficas, por lo que esa palabra es muy adecuada para definirlas. He escrito numerosas reseñas críticas, de muy diferentes clases, y la mayoría de las veces he reseñado cosas que considero interesantes y buenas. Por ejemplo, me he centrado en particular en el trabajo de feministas como Susan Moller Okin, intentando atraer una atención más amplia sobre esa obra. Pero a veces un libro que ha tenido una gran influencia no maneja muy buenos argumentos, y entonces dedico algún tiempo a decir al público por qué considero que no es un buen libro. Tal ha sido el caso de mis comentarios sobre Bloom y sobre Butler. En general prefiero trabajar –aunque sea de forma crítica– sobre autores que me parezcan en verdad interesantes, como por ejemplo mi profesor Bernard Williams. Ahora mismo estoy escribiendo una larga reseña sobre sus textos póstumos, y aunque soy muy crítica con Williams, lo considero un gran filósofo; siempre prefiero enfrentarme con una mente a la que admire de verdad. Pero a veces el público necesita saber por qué alguien piensa lo que piensa… Bloom afirmaba que todo lo que había dicho lo había sacado de Platón y de Aristóteles, pero en realidad no los conocía, y creí estar en condiciones de aseverar que hacía un mal uso de los textos que reclamaba como fuente de autoridad.


¿Considero que la filosofía es siempre una intervención pública? No, creo que hay diferentes modos –igualmente buenos– de hacer filosofía. No obstante, todo ser humano debe encontrar la forma de servir al bien público, pero no siempre o necesariamente a través de su trabajo. Si te dedicas a la lógica, puedes servir al bien público brindando parte de tu tiempo al trabajo voluntario en algún proyecto social, o donando dinero a una buena causa, pero la lógica no posee por sí misma una función pública. La filosofía política generalmente la tiene. La mayoría de los filósofos políticos más grandes han contribuido al debate público, y eso es muy bueno, porque siempre es positivo para ellos considerar si lo que piensan es realista y si podría suponer una verdadera contribución. Por ello, en Las fronteras de la justicia afirmo que, en la medida en que los problemas cambian, la filosofía también tiene que cambiar y ser flexible.


Usted ha hablado de la vulnerabilidad humana, y Judith Butler también se refiere a ella en su último libro, retomando a Levinas, por ejemplo. ¿Qué diferencias hay entre su modo de entender la vulnerabilidad, como cuestión central en el debate político y sobre la justicia, y el de Butler?


Existe una gran diferencia con respecto al método filosófico. Provengo de una tradición –muy socrática– que cree enérgicamente en la transparencia; yo jamás enviaría a publicar algo que un estudiante de un curso introductorio de licenciatura no pudiera entender y criticar. No concibo a los filósofos como “profundas figuras solitarias”, sino como miembros de una comunidad que tienen la responsabilidad de hablar y de estructurar sus argumentos con claridad. La contribución de Sócrates a la democracia fue tener a todo el mundo hablando conjuntamente de un modo claro y abierto, y asociar esto con el respeto a la igualdad. Esta idea la recogió Kant; en realidad la considero propia de la tradición ilustrada. Mis grandes referentes en filosofía son Kant y Mill, y en términos de la tradición continental siento una gran simpatía por Habermas, que también expresa este enorme compromiso con la transparencia. Es un gran avance que Butler ponga el acento en Levinas y no en Heidegger; las cosas están mejorando [risas]. Levinas es un pensador muy interesante, pero, de todos modos, pertenecemos a tradiciones un tanto diferentes.


En uno de sus últimos libros se pregunta por qué la democracia necesita de las humanidades (Not for Profit: Why Democracy Needs the Humanities, 2010). ¿Caben nuevos argumentos para la defensa de las humanidades en sociedades en que la cultura se entiende como producto de consumo o bien como algo no rentable? ¿Ha tenido en cuenta los cambios vinculados a la existencia de nuevos soportes digitales, a la evolución del mundo editorial y al impacto de los mass media?


Hoy necesitamos las humanidades como siempre, porque todavía precisamos cultivar nuestra capacidad de respeto mutuo, de comprensión y de compasión, y esta ha sido la contribución que las humanidades han hecho siempre a la educación. Volviendo a Sócrates, él comprendió que, para que la democracia sobreviviera, había que capacitar a las personas para cuestionar y examinar de forma rigurosa sus propios argumentos, y sustraerlos a la retórica de los políticos. Los griegos tuvieron que aprender a argumentar y a debatir juntos, y ese es un modo de crear una cultura pública basada en el respeto más que en la autoridad o en la tradición. Ahora bien, en las democracias modernas hay mucha retórica por todas partes. En Estados Unidos tenemos a esos personajes de la radio y la televisión que no paran de emitir mensajes que se supone que hay que seguir. Solo si la juventud entiende cómo criticar esos juicios y cómo hallar premisas correctas y argumentos válidos podrá sostener la esperanza de ejercer una ciudadanía independiente. Si los ciudadanos no son independientes, no podemos hablar de democracia, sino, en todo caso, de alguna forma de fascismo o de totalitarismo. Por ello es urgente el debate sobre las humanidades; lo necesitamos en la misma medida que la capacidad de empatía, de entender la experiencia de quienes son diferentes a nosotros. Todos los seres humanos nacen con esta capacidad básica –y ahora sabemos que incluso los simios y otros animales poseen esta capacidad de asumir la perspectiva del otro–, pero hay que desarrollarla mediante la educación. ¿Qué hacen las humanidades? Te emplazan a ocupar posiciones diferentes a las propias. Cuando lees una novela o un poema te estás entrenando en simpatía. Y si careces de este entrenamiento, ¿cómo entenderás realmente los problemas con que lidian las sociedades? ¿Cómo sabrás de qué modo una determinada ley afectará a un grupo minoritario? Ahora bien, las humanidades también son buenas en sí mismas, son divertidas e iluminan nuestra vida de diversos modos. Pero donde quise centrarme fue en la democracia; incluso quienes no consideran divertidas las humanidades pueden compartir el deseo de que la democracia persista.


Uno de los puntos centrales de su crítica a la tradición contractualista, donde tiene un papel esencial la obra de John Rawls, se refiere a la exclusión que esta hace de las personas con discapacidades físicas y mentales y de los animales no humanos en el establecimiento del pacto. Frente a la identificación que esta teoría establece entre quienes son los agentes del contrato y la totalidad de miembros de la sociedad creada, usted propone asociar de otro modo la racionalidad a la capacidad de ser un sujeto primario de justicia. ¿Se podría ligar de otro modo el “por quién” y el “para quién”? ¿Es posible un liberalismo no contractualista?


Creo que sí, e incluso la forma contractual puede ampliarse. Es lo que intenta, por ejemplo, Christine Korsgaard en sus conferencias sobre los derechos de los animales. Korsgaard sostiene que incluso un kantiano ha de reconocer que compartimos la parte animal de nuestra naturaleza con muchas otras criaturas, y por tanto, aunque seamos nosotros –y no ellas– quienes elaboramos los principios, debemos hacerlo pensando en un grupo más amplio de criaturas. Korsgaard distingue también entre el “por quién” y el “para quién”, pero yo lo hago de un modo diferente. Sin duda se necesita un cierto nivel de racionalidad para participar en la elaboración de los principios, pero ser sujeto de justicia es tener algún tipo de afán por prosperar, lo cual es común a la mayoría de los animales –quizás con la excepción de los que no se mueven, como las esponjas–, y eso es para mí lo que los convierte en sujetos de justicia. Por supuesto, algunas teorías no contractualistas no necesitan ser liberales, y muchas teorías liberales no son contractualistas; basta pensar en Mill, por ejemplo. Ser liberal implica preguntarse qué tipo de resultados queremos promover para todos los miembros de la sociedad, y argumentar que cierto tipo de libertades han de formar parte necesariamente de estos resultados. La libertad de expresión, la libertad religiosa, etc., son piezas de una importancia primordial en relación con las oportunidades que ha de tener todo ser humano. Otras cuestiones cruciales que no son libertades, como la salud y la integridad física, también deben formar parte del diseño de una sociedad decente.


El enfoque de las capacidades que usted propone se presenta como la base filosófica para una teoría de los derechos fundamentales de los seres humanos, cuyo respeto sería el requisito indispensable de una vida humana digna y permitiría plantear un mínimo social básico de justicia. ¿Cómo podría plasmarse esto en las políticas públicas actuales? ¿Qué rol tendrían los organismos internacionales?


De hecho ya está siendo aplicado. Hay dos maneras diferentes de hacerlo. Una de ellas –asociada con Sen– es como instrumento de medida, para calibrar la calidad de vida de una sociedad por medio de las capacidades humanas y no a través del PIB per cápita. Los gobiernos actualmente lo usan. Naturalmente, tienen que decidir qué hacer a continuación, qué capacidades promover. Pero yo voy un paso más allá y afirmo que los gobiernos tendrían que impulsar, como mínimo, un cierto umbral de estas capacidades. Y una manera de hacerlo sería con una norma constitucional. Exista o no una constitución escrita, hace falta algún documento que establezca los derechos de todos los ciudadanos; y la gente debe saber si se están cumpliendo y garantizando, por lo que también se requiere algún instrumento de medida y la posibilidad de interpelar al gobierno en caso de incumplimiento. Hay muchos modos de llevarlo a la práctica; las constituciones más modernas contemplan este tipo de derechos económicos y sociales, y existen mecanismos para exigirlos cuando no se implementan. En la India el principal asesor económico del Gobierno es el presidente de la Human Development and Capability Association, Kaushik Basu, lo que constituye un ejemplo muy claro de cómo se puede implementar esta idea. Es fascinante que algunos teóricos de categoría hayan alcanzado tales posiciones de poder. Como es el caso de la actual procuradora general adjunta de la India, con quien he trabajado sobre feminismo y justicia para las mujeres.


Gran parte de la teoría feminista es manifiestamente crítica con los postulados centrales del liberalismo. De modo semejante, muchas autoras feministas suelen desconfiar de los postulados universales. ¿Cómo confluyen en su pensamiento feminismo, liberalismo y universalismo?


Las críticas de algunas feministas constituyen muy buenos dictámenes de ciertas formas de liberalismo, pero no de todo liberalismo, como he intentado mostrar en mi artículo “The Feminist Critique of Liberalism”. Las feministas sostienen a menudo que el liberalismo es demasiado individualista, pero imagino que quieren decir –y con mucha razón– que la teoría liberal debería hacer hincapié en la filiación, en el cuidado, en los vínculos entre las personas, en la necesidad que tienen las personas de una red de relaciones. Las típicas preguntas liberales sobre la igualdad y la libertad han de continuar presionando en este sentido. Mill puso de manifiesto que, en la misma sociedad que continuamente hablaba de libertad e igualdad, se descubría en el ámbito familiar una jerarquía de tipo completamente feudal en que los hombres tenían todo el poder y las mujeres no eran libres ni iguales, y no podían siquiera quejarse si habían sido violadas. Tal situación exigía más liberalismo; lo que solicitaba el feminismo era un liberalismo más consistente. La exigencia liberal de respeto a la igualdad humana y a la libertad es una parte crucial del feminismo, porque, por supuesto, una perspectiva liberal tiene que prestar atención a las desigualdades que las mujeres padecen en las familias; no se puede dejar a la familia fuera del alcance de la justicia. El liberalismo viene a ser como el punto de partida de mi pensamiento, y en concreto el liberalismo de Mill, que es un gran crítico de la familia. Pero, volviendo a su pregunta sobre el universalismo, ¿qué inquieta a las feministas? Es lógico preocuparse cuando una cultura manifiesta insensibilidad respecto a otra, y la avasalla y la somete a ciertas imposiciones sin la mínima autocrítica. Pero no por ello todas las formas de responsabilidad universal han de considerarse malas. En primer lugar, para que pueda existir un pluralismo significativo hay que garantizar ciertas oportunidades. Si no existe libertad de expresión, por ejemplo, no hay posibilidades de un pluralismo social con sentido. La libertad de asociación, la libertad religiosa, incluso la garantía de la igualdad de derechos electorales, son parte esencial de un conjunto básico de oportunidades que permiten a las personas organizar sus vidas como deseen. Mill estaba en lo cierto cuando sostenía que la garantía de las libertades fundamentales fue decisiva para la experimentación y la diversidad de las vidas humanas. Por lo tanto, estoy absolutamente a favor de la diversidad y, como ustedes saben, creo en un tipo de liberalismo político muy tenue y no en una doctrina comprehensiva, porque quiero dejar más espacio para que la gente organice su vida como le convenga. Pero aun así, entiendo que cierta clase de derechos, incluido el derecho de las mujeres a proteger su integridad física, o el derecho a la salud, son condiciones básicas de cualquier tipo significativo de pluralismo.


Existen muchos feminismos, como sabemos. ¿Tiene usted una definición de feminismo?


Esta pregunta la tengo que responder a menudo cuando imparto el curso de filosofía feminista, y cuando mis estudiantes me la plantean, en realidad me preguntan: ¿qué tipo de compromiso implica asistir a un curso como este? La respuesta mínima es que las mujeres han sido tratadas de manera injusta a lo largo de la historia, y que hay que corregir tales injusticias, y con eso basta. Luego, claro está, existen diferentes tipos de feminismo. Hay quienes piensan que el mejor modo de proceder es a través del radicalismo libertario, mediante el rechazo de cualquier tipo de gobierno. A mi entender esa posición no es defendible, aunque voy a tratarla con respeto y a exponer mis argumentos en su contra. Por otro lado hay quienes piensan que el mejor modo de corregir las injusticias contra las mujeres es otorgar todo el poder a una religión para que organice a la sociedad. Tampoco esta postura me parece correcta, pero tengo muchos estudiantes que la comparten –mormones, o que provienen de un cristianismo muy conservador– e igualmente aspiro a tratarlos con respeto, y a debatir con ellas y con ellos pensando que también pueden ser feministas. Este es el mínimo para mí.



Javier Muguerza: Sobre la guerra

 LA INDIGNACIÓN ANTE LA INJUSTICIA*




(Palabras de apertura del Foro de Debate: La filosofía frente a la guerra, celebrado el día 31 de marzo de 2003 en el Instituto de Filosofía del CSIC)


Javier Muguerza


"Buenos días a todos. El filósofo Inmanuel Kant escribió acerca de los movimientos revolucionarios de su tiempo -el caso, por ejemplo, de la Revolución Francesa de finales del siglo XVIII. Kant dijo de ellos que la ola de entusiasmo que habían despertado en todo el mundo revelaba "una profunda disposición moral del alma humana", movida por "un interés común a todos los seres de nuestra especie" y traducida en "la voluntad de luchar conjuntamente en defensa de los derechos de la humanidad". Si Kant hubiera podido presenciar el clamor mundial hoy desatado, en los comienzos del siglo XXI, contra la guerra de agresión preventiva que se desarrolla actualmente en Irak, Kant habría repetido punto por punto esas palabras, cambiando sólo su alusión al "entusiasmo" por otro sentimiento moral no menos extendido entre los seres humanos, pero acaso más profundo, como es la indignación. A diferencia del entusiasmo suscitado en tiempos de Kant por lo que sus contemporáneos interpretaban como "un paso adelante en la realización de la justicia", la "indignación" no se halla tanto promovida por el sentido de la justicia cuanto por el sentido de la injusticia; y se trata como decía, de un sentimiento más profundo porque -mientras que acerca de la "justicia" no es tan fácil que nos pongamos de acuerdo (los filósofos, desde luego, no lo han logrado pese a llevar discutiendo sobre ella desde Sócrates a nuestros días) y hasta se ha podido decir- que la justicia "no es cosa de este mundo", razón por la que nadie ha podido ver hasta hoy su rostro en plenitud -mientras que eso es lo que sucede con la justicia-, la injusticia es, en cambio, inmediatamente perceptible, sobre todo para quienes la padecen, y el espectáculo del sufrimiento de esas víctimas dispara de manera irresistible la solidaridad para con ellas... por lo menos entre quienes conserven todavía "un adarme de humanidad", cosa que al parecer no puede predicarse de todos los miembros de la especie humana, comenzando por aquellos políticos a los que la sabiduría popular acostumbra a describir como "aves de rapiña", "perros de presa" y otras variedades del reino animal caracterizadas por su afición a la depredación y la carnicería.


¿Y por qué traigo a colación a Kant en este acto? Pues porque Kant ha sido, de manera eminente, el filósofo de la paz, a la que dedicó un célebre opúsculo precisamente titulado "Hacia la paz perpetua". Como su título indica, "Hacia la paz perpetua" (y no, como se cita de ordinario, "La paz perpetua" sin más), Kant no creía que la paz perpetua estuviese al alcance de la mano, y hasta incluso desconfiaba de que fuera invariablemente una buena cosa. Por el contrario, "la paz perpetua" era -como nos cuenta Kant- el rótulo que figuraba en la fachada de una posada holandesa, acompañado significativamente de un grabado en el que el posadero había hecho dibujar ¡nada menos que un cementerio!, convirtiéndose de este modo en precursor de lo que deben entender por "paz", la paz de los camposantos, tanto Bush como Blair y, por lo visto, nuestro ínclito Presidente del Gobierno. El título de Kant, Hacia la paz perpetua, daba a entender en cambio que se trata de un proceso inacabado y hasta quien sabe si inacabable, como parecía serlo la "justicia" que decíamos antes que no era cosa de este mundo: la paz tampoco es cosa de este mundo sino lo que suele llamarse una utopía, algo que quiere decir en griego un "no- lugar" o, si se prefiere decir así, un "lugar" que -al igual que la línea del horizonte cuando avanzamos hacia él- se aleja de nosotros precisamente en la medida en que tratamos de alcanzarlo, de donde no se sigue, sin embargo, que haya por eso que dejar de perseguirlo. Y de ahí que, cuando le preguntaron a un poeta que para qué diablos servían las utopías, su respuesta no fuera sino la de que sirven para no estarnos quietos y continuar incesantemente luchando por aproximarnos a la meta que nos señalan.


 Pero Kant, que asimismo nos incitaba a no cejar en ese empeño utópico, nos prevenía contra la ilusión de haber alcanzado la meta de "una paz justa" demasiado pronto, cuando no al precio de desfigurar el objetivo final. Ese objetivo no era otro que el de lograr un mundo presidido por el imperio de la ley -si no, por excesivamente utópico, el de la ley moral, al menos sí el de la ley representada por el Derecho internacional-, y de ahí que recelara de que ese "Imperio de la Ley" pudiera verse suplantado por la Ley del Imperio; cosa que por su parte trató de conjurar recomendando la configuración de una confederación de pueblos libres o "Liga de Naciones" (un claro precedente de la actual Organización de las Naciones Unidas) como la fórmula más indicada para asegurar la paz del mundo frente a la hegemonía de alguna gran potencia convertida en un Super-Estado o un Estado imperial. Pero contra los pronósticos de Kant, y desde luego contra sus deseos, el mundo tiende hoy a configurarse imperialmente, con un imperialismo sin tapujos que no sólo no tiene inconveniente en servirse de las Naciones Unidas para maquillar si se tercia sus decisiones unilaterales, sino que tampoco vacila en hacer caso omiso de sus recomendaciones cuandoquiera que tales recomendaciones contrarias a sus intereses, como ha venido a ocurrir en definitiva con la catastrófica guerra que nos congrega a los presentes esta mañana.


Ante catástrofes de tamaña magnitud, la filosofía se halla con toda probabilidad condenada a la impotencia, y no es mucho, desde luego, lo que los filósofos podamos oponerles. El propio Kant no les oponía sino algo tan frágil, y a menudo tan "inaudible", como lo que llamaba la voz de la conciencia. E incluso con esta última hay que tener presente que se trata de un voz polifónica, y que ningún filósofo podría atreverse a monopolizarla, so pena de convertirse en émulo del Presidente Bush y de sus acólitos inglés y español cuando infatuadamente se arrogan la potestad de definir qué sean el Bien y el Mal con mayúsculas, acompañados de sus correspondientes ejes (o como hacía ese ex-colega nuestro partidario de la austera pedagogía según la cual "la letra con sangre entra" y que, en la prensa de días pasados, se sentía moralmente capaz de "justificar el recurso a medios tales como la matanza indiscriminada de niños, mujeres y ancianos siempre que la finalidad fuera instruir de una buena vez a los pueblos árabes sobre las ventajas de la democracia). Pero peor sería aún, si cabe, proclamar que esa voz de la conciencia se haya quedado afónica, como parecía desprenderse de las declaraciones de una prominente personalidad de nuestro entorno gubernamental cuando, ante las devastadoras consecuencias de los bombardeos reflejadas en la primera plana de los periódicos, declaraba desvergonzadamente que "no tenía problemas de conciencia". Y, dejando a un lado la denuncia de la desvergüenza, lo que los filósofos sí que tendrían que hacer es insistir en que la carencia de problemas de conciencia es el peor síntoma de inhumanidad que podría exhibir quienquiera que desee hacerse pasar por ser humano.


   Además de observaciones de esa índole, después de todo perfectamente inanes, lo cierto es, lo repito, que los filósofos no podemos hacer gran cosa. No podemos parar el curso de la historia ni reorientarlo en una dirección más bonancible o siquiera menos funesta. Pero lo que sí que podemos hacer, por modestamente que sea, es contribuir a que esa historia no transcurra sin protesta.


Y para eso nos hemos reunido aquí y ahora, en esta sesión que a continuación va a dar comienzo."


PD: Aquestes paraules segueixen sent tant actuals -atac d'Israel i els EEUU a Iran- com el 2003.


Chomsky vs Foucault: la naturalesa humana a debat (III)

 

III



Replica de Chomsky: Suposa que l'existència d'aquestes estructures, que fan possible l'aprenentatge dels infants no dubta en atribuir-ho a l'expressió naturalesa humana. Planteja la qüestió de si aquestes estructures "hipotètiques" tinguessin base física vol dir, real, en el nostre cervell? Ell mateix no esta gens convençut d'aquesta possibilitat (1971). 

Avui, aquesta possibilitat s'explora dins de la neurociència. Les imatges dels TC i ressonàncies magnètiques, donen la il·lusió que tots els misteris estiguin a punt de resoldre's, imatges en les àrees cerebrals son exposades a la vista dels especialistes. Hi hi ha zona al cervell que explica aquesta hipotètica estructura del llenguatge? La genètica ha vingut a ajudar en aquesta conquesta de passar de la teoria a una certesa, al identificar  el gen y proteïna FoxP2, com un element important en el llenguatge humà. I malgrat tot, encara no podem dir amb certesa que existeixi aquesta estructura que és un postulat.


Pregunta (Elders): Intenta centrar el debat, per fer-ho entenedor. Descriu el treball de Foucault com un intent de captar l'ambient dels científics i la ciencia, mentre a Chomsky li interessa més els perquès i no tant com funciona o qui raó hi ha perquè tinguem llenguatge.

(...) Vostè, senyor Foucault, esta delimitant el racionalisme del segle XVIII, mentre que vostè, senyor Chomsky, esta combinant un racionalisme del segle XVIII, amb nocions com llibertat i creativitat. 


Chomsky: Mirar al passat no com un antiquari, sinó des de l'actualitat, veure els pensador del passat lluitar amb problemes que anàvem molt més lluny de les seves possibilitats. Parla de Descartes i les seves lluites per respondre a qüestions com la relació entre cos i ànima i la seva aposta per l'ànima o ment. O de Humboldt, intentant resoldre problemes similars. O Newton la seva teoria de l'acció a distància.

Pensa, en definitiva, que aquests gegants va propiciar l'evolució del coneixement científic, aplanant les dificultats perquè en el futur, altres gegants poguessin resoldre aquestes preguntes.


Foucault: Planteja dubtes sobre el paper que juga la creativitat en Descartes, tenint en compte que el seu model matemàtic implica una deducció i això, no suposa la intervenció d'aquesta creativitat. A més, parla de Pascal i Leibniz, els quals, li venen bé a Chomsky, perquè "troben la idea de ment dins de la intimitat de si mateixa" (p.159). En el cas de Leibniz, "les mònades no tenen finestres", i la ment esta perfectament aïllada de qualsevol altre. L'aparent harmonia, no és deu tant a la creativitat humana, com a la divina (harmonia preestablerta)


Pregunta (Elders): Parla de l'obra Historia de la bogeria (Foucault) on s'ofereix una imatge del segle XVII-XVIII, en termes de repressió, supressió i exclusió, en tant que per a Chomsky, aquest període es troba ple de creativitat e individualitat.

Planteja la qüestió de perquè en aquest període apareixen institucions com els manicomis, o psiquiàtrics, tancats? 


Foucault: En els seus estudis històrics, no concedeix massa atenció a la creativitat dels individus, la seva idea és que més important que els subjectes, son les estructures  qui manen, l'equació saber i poder és conforme precisament en aquest segles que conformen la modernitat. La idea de que tota innovació esta associada a un nom, té ha veure amb el que ell diu: "principi de la sobirania del subjecte aplicat a la historia del coneixement" (p.161). L'altre vèrtex, és la idea de veritat. Per ell, " i si la comprensió -del coneixement- fora una formació complexa, múltiple, no individual, no 'sotmesa al subjecte', que produís efectes de veritat?" (p.162).

"(...), si s'estudia la historia del coneixement, veurà que hi ha dos direccions de l'anàlisi: segons una d'elles, un té que mostrar com, sota què condicions, i per què raons, la comprensió es modifica a sí mateixa en les seves regles formatives, sense passar a través d'un 'inventor' original que descobreix la 'veritat'; i segons l'altre, un altre té que mostrar com el funcionament de les regles d'una comprensió pot produir en un individu nou i no publicat coneixement" (p.164). Per ell, el coneixement no és neutral, depèn dels discursos dins de la comunitat científica, amb connexió molt estreta amb el poder. Enfocar-ho exclusivament entorn al subjecte, permet que el poder quedi difuminat i no és parli d'ell. Així posa l'exemple, següent: "Prenem, per exemple, el cas de la medecina a finals del segle XVIII: llegim vint tractats metges, no importa quals, corresponents els anys del 1770 al 1780, i desprès, corresponents els anys 1820 al 1830; doncs bé, jo diria, un tant a l'atzar, que en qüestió de quaranta o cinquanta anys tot havia canviat; havia canviat d'allò del que és parlava, la manera d'expressar-ho, no només  els remeis, clar, no les infermetats i la seva classificació, sinó la perspectiva en sí" (p.163)

L'exemple que dona expressa amb claredat, el que intenta dir-nos. Ací, no importa els noms, sinó la comprensió dels problemes, el marc mental o ideològic en el que s'està immers, ell parlarà d'episteme per referir-se  aquest marc conceptual, on la interpretació dels fets canvien, com a producte d'un procés de juxtaposició de discursos, i on la veritat és el resultat d'aquest procés discursiu i no tant, que els metges hagin obert els ulls i la veritat els estigui esperant amb els braços oberts. On queda la veritat, pot preguntar-se algú? No esta reivindicant la relativisme en la ciencia o qualsevol altre disciplina científica. Sinó la consciencia de la historicitat d'allò que diem veritat. Aquesta no és una realitat al marge de les nostres disputes, o que tal com volien els Il·lustrats, ens dirigim inexorablement de la foscor a la llum, de la ignorància al saber. Un saber, cal dir-ho, impulsat per l'Estat com institució, que vol saber com domesticar els seus súbdits en tots els terrenys possibles. Les ciències humanes, tenen el seu origen en aquest interès.    


Chomsky vs Foucault: la naturalesa humana a debat (II)

 


A l'esquerra Michel Foucault a la dreta Noam Chomsky


Fons Elders, a la presentació dels dos filòsofs, va dir d'ells el següent: "Potser la millor manera de comparar els dos filòsofs serà contemplar-los com a constructors de túnels, que foraden treballant des de direccions oposades, en flancs d'idèntica muntanya, i amb eines diferents, sense saber si van laborant en la direcció de l'altre." (P.147)

Pregunta: Existeix una naturalesa humana innata?

Chomsky: La seva idea és que una persona adquireix la capacitat per expressar les seves idees i emocions, a altres persones que a la vegada entenen el que diu i per ell, aquesta capacitat de utilitzar el llenguatge de forma creativa és una característica essencial dels essers humans. Segons el seu parer, aquesta creativitat comença amb elements molt limitats, però que gràcies a la seva utilització en els diferents situacions de la parla, permet una enorme capacitat per reescriure les seves experiències i vivències. I aquesta capacitat és possible per les "estructures esquemàtiques generals", aquesta expressió més descriptiva que analítica, és el que permet els infants aprendre el llenguatge (qualsevol), gracies a la seva capacitat d'escoltar el llenguatge humà, partint d'un procés molt limitat -cal pensar com aprenen els infants a parlar-, fins a transformar en un salt qualitatiu que li permetrà interactuar amb el seu entorn més immediat i posteriorment, ampliant el seu univers lingüístic amb els altres. Aquesta capacitat és possible per la "estructura esquemàtica", que per fer-ho més entenedor, direm "llenguatge innat o coneixement instintiu" (pàg.150).

Sense aquesta "estructura esquemàtica" o innata, seria impossible la capacitat d'adquirir les estructures lingüístiques necessàries per desenvolupar la parla concreta on neix l'infant. Aquest innatisme fa referència a això que denomina naturalesa humana.


Foucault:  La seva intervenció, comença amb una afirmació contundent: "Cal sospitar de la noció de naturalesa humana" (p. 151). La raó de la seva desconfiança  és perquè: "crec que dels conceptes o nocions que una ciencia pot utilitzar, no totes tenen el mateix grau d'elaboració, i que, en general, no tenen els mateixos ni idèntica funció, ni el mateix tipus de possible us en el discurs científic" (p.151). Per exemplificar-ho posa a la biologia.

Descriu aquest procés al llarg dels segles XII-XVIII, on el concepte de vida és va utilitzar poc, perquè era més important establir jerarquies en els diferents regnes: des de els minerals fins al home. Potser no poden entendre l'abast d'aquestes idees, perquè nosaltres estem imbuïts en aquest conceptes, malgrat que sempre poden entendre'ls. Cap el final del segle XVIII, la introducció de nous aparells de mesura i tècniques, va començar a delimitar camps específics d'estudi. Foucault estableix la idea que l'objecte de investigació és un subproducte d'unes practiques i uns discursos que ha anant generant no un "concepte científic, si no un indicador epistemològic, que generen discursos científics i no tant de l'objecte en sí" (p.152). 

Al seu parer, el concepte de naturalesa humana, ha jugat un paper similar a un indicador epistemològic, en oposició a altres àmbits, gracies a cert tipus de discursos i practiques que han delimitat els camps d'allò que diuen disciplines científiques.


Chomsky vs Foucault: la naturalesa humana a debat (I)

 


Anant a la prehistòria de la postmodernitat, a l'any 1971, la televisió NOS (Holanda), a l'hora del prime time, és a dir, a l'hora de màxima audiència, van intervenir diferents filòsofs per parlar de diferents qüestions. Avui és fa difícil pensar en aquest format, dos pensadors cara a cara debatent. Durant quatre diumenges van tenir a la flor i nata del pensament contemporani. Dels diferents intervencions, volia comentar i sintetitzar el que van dir Noam Chomsky* (1928) i Michel Foucault (1926-1984), sobre la qüestió de la naturalesa humana: Justícia  contra Poder.

El moderador del debat era Fons Elders, amfitrió dels debats i ell mateix filòsof. 

Per central el debat va plantejar la qüestió "central i perenne: la naturalesa humana.


L'imaginari món de Heidegger


"En concordancia con este dar la vuelta (Geringen), el hacer cosa mismo es de poca monta (gering) y cada cosa es algo modesto (ring), que, sin que se note, se pliega a su esencia. Modesta es la cosa: ljarra y el banco, el sendero y el arado. Pero cosa es también, a su manera, el árbol y la laguna, el arroyo y la montaña. Cosas son también, cada una de ellas haciendo cosa a su manera, la corza y el reno, el caballo y el toro. Cosas son, cada una de ellas haciendo cosa a su manera, el espejo y la abrazadera, el libro y el cuadro, la corona y la cruz*.

Modestas y de poca monta son, sin embargo, las cosas, incluso en el número, en contraste con el sinnúmero de los objetos indiferentes (que dan lo mismo) que hay en todas partes, si se mide con lo desmesurado de la condición de masa del ser humano como ser vivo**." (p.159)


Què diu aquesta col·lecció de coses que Heidegger agrupa en aquests quatre àmbits i que representa el tarannà d'aquest pensador que vol sostreure's al mon-on-viu (1954)?

Ens podem imaginar què un grup de turistes amb camisa hawaiana*** volen anar a veure el refugi d'un dels pensador més influents del segle XX. Al poblet de Todtnauberg (Selva Negra) caldria fer una excursió per arribar-hi. Dins de la cabana, trobarien aquesta barreja de objectes simples, on els turistes es farien un fart de fer-se selfies amb totes les postures inimaginables. Per els de la camisa hawaiana tot és guai, tant és que sigui artesà o produït a la Xina. Ells son la nova ornada del món hipertextual, un món que agafa tot de qualsevol lloc, perquè no hi ha espai ni temps, sinó ací. I aquest ací, cal immortalitzar-ho amb la selfie de torn. Aquesta immortalitat dura el que dura, perquè immediatament, hi haurà altres coses per seguir captant amb la fotografia del mòbil.

Byung-Chul Han, en el seu llibre "hiperculturalidad" fa un anàlisi molt interessant de les coses de Heidegger en l'apartat Umbral. Però el retret fonamental és que en fa una idealització mentidera d'una vida idíl·lica que no existit mai, perquè aquestes coses, per ell, vol dir l'esser. 

Heidegger, passa de utensili (L'esser i el temps) a "cosa". Què fa que la cosa sigui cosa? L'essència de la cosa -la filosofia moderna, a través de la teoria del coneixement, va configurat l'objecte com allò que el subjecte coneix-, és reunir el món, nosaltres depenem de les coses i no al inrevés****. Deixar la metafísica, els objectes, per anar a cercar les coses, requereix diferir-se en elles, llavors el món reuneix tant el cel i terra, deus i homes** (p.154). 

El text de Heidegger, finalitza amb aquestes paraules que volen ser oracles per el futur:

Sólo los hombres, como mortales, alccanzan habitando el mundo como mundo. Sólo aquello del mundo que es de poca monta llegará alguna vez a ser cosa." (p.175) 


La filosofia de Unamuno (VI)

 



6. En el fons de l'abisme

Unamuno té un esprit tràgic, vol lluitar dins de la seva ànima entre la raó i el sentiment tràgic de la vida, vol creure perquè si, en la immortalitat. No vol una ànima serena, ni complaent, vol fustigar a la raó i tots aquells que donen raons per no creure en allò que més hauria de importar, la nostre immortalitat. Ell vol lluita, si, dubte, però no és el dubte a la vora d'una estufa (Descartes), està a la intempèrie d'allò que ens conforma com essers humans. 

Dona veu a una ànima bessona, Kierkeggard: "(...). El pensamiento abstracto no le sirve a mi inmortalidad sino para matarme en cuanto individuo, singularmente existente, y así hacerme inmortal, poco  más o menos a la manera de aquel doctor de Holberg, que con su medicina quitaba la vida al paciente, pero que le quitaba también la fiebre." (p.110)

El suïcidi seria la conseqüència pràctica del racionalisme militant. Kierkeggard, compren el suïcidi quan diu: "No elogiamos el suicidio pero sí la pasión." (p.116)

La radicalitat que viu l'anhel de immortalitat fa que tot estigui en l'aire (p.117). Dona veu a Lemennais quan diu: "Flotamos en un medio vago entre dos extremos, como entre el ser y la nada. (...). Pero no le es dado anonadarse; hay en él algo que resiste inveciblemente a la destrucció, yo no sé qué fe vital, indomable hasta para su voluntad misma." (p.118)

Unamuno el treu de polleguera aquells que no pateixen per la seva immortalitat, aquells que simplement no creuen en el més enllà. Com diu: "No comprendo a los hombres que me dicen que nunca les atormentó la perspectiva del allende la muerte, ni el anonamiento propio les inquiera; y por mi parte no quiero poner paz entre mi corazón y mi cabeza, entre mi fe y mi razón; quiero más bien que se peleen entre sí." (p.119)

"¡Creo, Señor, ayuda a mi incredulidad" (Marcos, 9-24). Unamuno no creu en la fe de carboner, perquè aquesta manera de creure, és l'anvers d'aquell que no creu. Li falta la lluita en l'abisme de l'ànima. No vol de cap de les maneres l'expressió de Pascal: "il faut s'abêtir, ¡hay que entontecerse!" (p.121).

 Si poguéssim deixar de banda a la raó i utilitzar la imaginació, i si la immortalitat fos real? Plató utilitzava els mites per fer-ne creure, així, en el Fedó, parla de mitologitzar el relat de la immortalitat de l'ànima. Unamuno crida desesperadament que Ell creu en la immortalitat perquè no vol morir, així de humà és Ell. En expressió unamuniana diu: "(...) no me da la gana de morirme" (p.129). Més clar impossible.


La filosofia de Unamuno (V)

 



5. La dissolució racional


En aquest capítol, Unamuno fa el seu particular ajust de comptes en el racionalisme. El seu delicte? Desfer la idea de la immortalitat d'ànima. 

El seu recorregut abasta tot el pensament filosòfic. Comença el seu recorregut, amb Hume al que li encoloma l'etiqueta de "mestre del fenomenalisme racionalista" (p.81). D'ací, a Kant el trajecte és curt: de fet Kant, amb la immortalitat no és pot conèixer i malgrat tot, sorgeix com una idea a priori: ànima, món i Déu. Però quina mena d'anhel és aquest? Per el nostre caçador de immortalitat, "no hi ha cap manera de provar racionalment la immortalitat de l'ànima" (p.81).

Si hi ha alguna manera de salvar la immortalitat no pot ser en les files del monisme filosòfic, especialment el de Spinoza. Llavors, és en el dualisme on hi ha possibilitats de salvar la immortalitat. Critica a W.James i el seu pragmatisme, quan parla de l'Eucaristia. Perquè per Unamuno, aquest sagrament, obre la porta a la immortalitat. Fa referència a Sant Tomàs d'Aquino, a Balmes, Berkeley, Butler, tots ells, s'esforcen a proclamar la immortalitat, però ho fan més des de la raó que de la fe. Una raó dissolvent envers de la immortalitat. L'herald del racionalisme és Spinoza  i Unamuno amb ràbia li etziba una fal·làcia ad hominem, quan diu: "¿Fou feliç ell, Baruc Spinoza, mentre fa silenciar la seva íntima infelicitat  dissertava sobre la felicitat mateixa? ¿Fou ell lliure?" (p.99). La mateixa operació fa amb Nietzsche. Li retreu que el seu "etern retorn" té el inconvenient que no pot recordar l'anterior vida. I per el nostre explorador de l'anhel de la immortalitat això és igual a res. Estableix una diferència entre coneixement i saviesa. El coneixement permet les nostres necessitats més peremptòries per la vida, però no pot omplir l'anhel d'allò que és important, la immortalitat. Segons ell, la raó acaba per esborrar la veritat i desembocar  en l'escepticisme. I aquest forat xoca amb la "desesperació sentimental" (p.106). D'aquest encontra apareix  el consol (p.106).


La filosofia de Unamuno (IV)

 



4. L'essència del catolicisme

En aquest capítol, hi ha una mena d'història de l'església. De la construcció dels seus dogmes. Per dir-ho ras i curt, és pot passar d'aquestes pàgines, perquè les controvèrsies entre protestantisme i catolicisme son diferències què han comportat conseqüències en la manera d'entendre a Déu i especialment a Crist. El que la dogmàtica cristiana hi ha és precisament el que Unamuno vol remarcar-hi: la immortalitat i la resurrecció. Qui va portar a terme aquest missatge de salvació va ser Pau de Tars.  Nicea i Atanasio son dos moments clau per la construcció de la dogmàtica. L'Eucaristia expressa aquesta confiança en la resurrecció. Diu Unamuno que els catòlics tenen en la confessió un antídot molt eficaç  per combatre l'angoixa existencial.

L'església com institució que monopolitza el missatge de Crist, va crear la infal·libilitat del Papa (p.74). Això ha generat escàndol en les files deistes, agnòstiques o atees. El missatge catòlic lluita contra la modernitat que és sinònim d'ateisme i materialisme. I malgrat tot, l'església ha generat la filosofia tomista: aristotèlic-neoplatònica-estoica. Aquesta filosofia vol que la raó sigui capaç de racionalitzar els missatges dels dogmes.  Al parer de Unamuno s'ha produït una sobre-rracionalitat per fugir de la fe de carboner produint a l'hora insatisfacció per aquells que demanen no senyals, ni obres, sinó l'abisme de la fe. 

La filosofia de Unamuno (III)

 



3. La fam de immortalitat


La fam de immortalitat no és un invent del nostre autor. Parla de Plató i el seu Fedó, de Spinoza i el seu anhel de immortalitat. La literatura, des de Píndar, Shakespeare, Calderón, parlen del desig d'eternitat. Per Unamuno, la immortalitat és el foc dels essers humans, tant si ho saben com si no. Dona crèdit a Pascal i la seva aposta per l'eternitat. Anomena "monstruo" (p.45) aquell que no vol fer l'aposta donant crèdit a la fe, a Déu.

La mort sempre ha estat al nostre costat. I precisament, com la seva ombra projecta l'antítesi de la mort, la immortalitat. Què és sinó una tomba? Els essers humans som els únic que enterrem els nostres morts, con ell diu som un "animal guardamuertos" (p.46).

Les religions subministren un cert bàlsam per les angoixes existencials.  Quin sentit tindria una religió que no pot donar consol en aquest món ni en cap altre? Més enllà de la mort, què hi ha? I Unamuno vol la immortalitat com Dante vol tornar a veure els estels (p.46).

La nostre mortalitat no és la fi per a nosaltres, així pot dir: " Recógete, lector, en ti mismo, en que la luz se te apague, se te enmudezcan las cosas y no te den sonido, envolviéndote en silencio, se te derritan entre las manos los objetos asideros, se te escurra de bajo los pies el piso, se te desvanezcan como en desmayo los recuerdos, se te vayan disipando todo en nada y disipándote también tú, y ni aun la conciencia de la nada te queda siquiera como fantástico agarradero de una sombra". (p.47) Una descripció molt vívida i tenebrosa digna de Poe! Unamuno no vol ser còmplice d'aquesta aniquilació que sembla destí, cal rebutjar-ho, cal rebel·lar-se, cal dir No! a la mort!

A la mort cal mirar-la els ulls, deia Plató que "¡hermoso es el riesgo!" (p.49) al parla de la immortalitat, però com Pascal, Ell apuja l'aposta. La raó voldria convencé de la inutilitat d'aquesta. Però Unamuno, no vol raciocinis, perquè es tracta de la meva ànima, de la meva vida, de la meva immortalitat. Hi ha racionalització quan parlem d'egoisme (p.50), sacrifici (p.51), materialisme (p.51), orgull (p.51). 

La raó no pot comprendre el misteri de la immortalitat de l'ànima. Parla de Pau de Tars, i les seves prediques sobre la immortalitat i la resurrecció dels morts, i com les seus oients no ho entenien i acabaven dient: "¡ya oiremos otra vez esto!" (p.53).

Davant d'aquestes argúcies de la raó, Unamuno diu: "Pues bien: ¡no!. No me someto a la razón y me rebelo contra ella, y tiro a crear en fuerza de fe a mi Dios inmortalizador y a torcer con mi voluntad el curso de los astros, porque si tuviéramos fe como un grano de mostaza, diríamos a ese monte: pásate de ahí y sde pasaría, y nada nos sería imposible (Mat.XVII,20)" (p.54)

La raó persuadeix de la impossibilitat de la immortalitat, però a l'hora, els nostres sentiments, com la vanitat, obra una porta cap a la immortalitat. Personatges egregis, literats, poetes, els enlairem fins els cels dels seus respectius camps, mostrant aquella dimensió d'eternitat.  Ací, la vanitat, juga el paper de posar en el seu lloc aquells que semblen viure per sempre. Aquesta vis atractiva, que l'home aspira a l'eternitat, ha estat un motor inexorable en la història humana, així, la malaurada història de Caín i Abel, que al dir del nostre autor va fer obrir "la historia humana" (59). 

Parla de "sed de vida eterna" (p.60) que per molts és sacià amb la fe, però no tothom accedeix a aquesta fe. Critica al catolicisme de teologitzar el missatge bíblic. (p.60)


La filosofia de Unamuno (II)

 




II. El punt de partida*

Eugeni D'Ors parlava de Potència i Resistència com escenari en el que la ciència col·loca tot el drama de la realitat. En el cas de Unamuno, les imatges o millor dit, les metàfores que utilitza, infermetat (p.25), pecat original, caiguda o redempció (p.25) expressen la idea que sempre hi ha una resistència que permet el progrés (p.25). 

Fa caricatura de l'explicació darwiniana del origen del home. Estableix una correlació entre el desig de conèixer  (instintiu) i el fet diferencial del coneixement reflexiu (p.27).

Mentre Aristòtil parlava de la curiositat com a motor de la filosofia, Unamuno, insisteix en la necessitat com a motor del coneixement. Un coneixement al servei del instint de conservació (p.29). 

Hi ha moments que la seva retòrica, barreja positivisme i materialisme sense cap mania. És veritat  el que seu objectiu va en un altre direcció. En aquest procés que dèiem Potència i Resistència, la raó no és un producte celestial, sinó social. Això sembla una afirmació més propera al materialisme marxià que no pas de elucubracions espiritualistes. Estableix la hipòtesi segons la qual l'origen de la raó cal buscar-la en el llenguatge, amb la necessitat de comunicar-nos per sobreviure. (p.30-31)

Unamuno afirmarà de manera sorprenent que la fam és el fonament del esser humà i per extensió fonament de la societat humana. p.31). Aquesta idea de la fam, no era una idea extravagant pel època. Al 1912, és publica en català l'obra de Ramon Turró el seu llibre "Orígens del coneixement: la fam**". El propi Unamuno farà un pròleg del llibre en castellà de Turró al 1917. Som essers amb necessitats i per això la raó, el coneixement té com a finalitat mantenir-nos en l'existència. 

Nietzsche parlava de metàfores, Unamuno també insisteix amb aquesta idea. Parlant de filosofia afirmarà el següent: "(...) solo queremos saber de dónde venimos para mejor poder averiguar adónde vamos". (p.37)

No és el mateix viure que conèixer i és en aquest abisme on rau la "base del sentimiento trágico de la vida". (p.39).

Parla de Descartes i el seu ego sum, parla de Spinoza i li atribueix el mèrit de haver comprés que "el ansia de inmortalidad, ¿no será acaso la condición primera y fundamental de todo conocimiento reflexivo o humano?" (p.40-1) Unamuno sembla que ha trobat el seu Per Què? Torna a amb la metàfora de la fam de immortalitat com a punt de partida de tota filosofia digne de tal nom. Així que aquest sentiment tràgic de la vida és el que cal ara esbrinar (capítol següent).


La filosofia de Unamuno (I)




He començat a llegir  el llibre de Miguel de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida. Obras Maestras del Pensamiento Contemporáneo 46. Planeta-Agostini. Barcelona, 1985.

Aquesta col•lecció apareix una Introducció, que vol ser una síntesi del pensament de l’autor. Una síntesi, cal dir que de vegades son molt acurades per situar-se en el context de l’autor i de la seva obra. Malauradament, no hi ha nom. Per què no hi ha nom?

1.- En aquest capítol (1) inicial vol posar en clar la seva concepció del món. Per això, comença en una afirmació contundent: “ (...) el sustantivo concreto: el hombre. El hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y muere (...)” (p.7)


2.- La ciencia no és filosofia, no pot dir el que és important i el que no. Per això diu d’ella que és “cosa de economia” (p.8). Unamuno posa un exemple per aclarir aquesta idea: “Toma uno el tranvia eléctrico para oír una opera, y se pregunta: ¿cuál es, en este caso, más útil, el tranvía o la ópera?” (p.8). Així, la filosofia no pot identificar-se mai amb la ciència. Aquesta no pot arribar a entendre allò que importa al esser humà.

3.- Quina finalitat té la filosofia? La resposta és “la necesidad de formanos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida, y como consecuencia de esa concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción.” (p.8) Per Unamuno comprendre el món no parteix del pensament, sinó del sentiment que “como todo lo afectivo, tiene raíces subconscientes, inconscientes tal vez”.(p.9) En el sí del home sembla que Unamuno li vulgui donar la raó a Freud. 

4.- No és la raó qui determina la visió que tenim de les coses, sinó que el que determina la nostre comprensió del món té un origen fisiològic. Les nostres idees son conseqüència d’aquests sentiments subconscients.

5.- Parla de Kant i estableix una distinció per salvar allò que cerca Unamuno. Hi ha el Kant filòsof, que destrueix la metafísica, a través d’una raó que analitza la impossibilitat de l’ànima, món i Déu. I pel altre part, hi ha un Kant, home, que vol salvar la immortalitat de l’ànima, a través de l’existència de Déu.

6.- Hi ha segon el nostre autor, “un principio de continuidad en el tiempo”. Arriba a la conclusió, com havia arribat abans San Agustí, que la “memòria és la base de la personalitad individual, así como la tradición lo es de la personalidad colectiva de un pueblo.” (p.a14) No deixa de ser inquietant que per Unamuno l’home és de carn i ossos i posteriorment, el volgui trobar en una col•lectivitat anomenada poble. Com pot establir aquesta relació? Si cadascun de nosaltres som intransferibles, únics, com s’estableix la màgia de transferir aquestes qualitats a una entitat abstracte com a poble?


7.- Hi ha contradicció perquè per ell, la contradicció som nosaltres. Seguint el que deia l’home Kant, l’home és un fi i mai un mitjà per aconseguir els nostres propòsits. Vivim de contradiccions. Volem perseverar en l’esser. Hem de morir, si, però això no vol dir que hagi de morir l’ànima immortal que hi ha en nosaltres. A aquesta idea Unamuno s’aferra amb una determinació absoluta. Com compaginar raó i emoció, es a dir, valors intel·lectuals i sentiments i volicions?

8.- Parla d’un “sentimento trágico de la vida" (p.22) on immortalitat, mort, contradicció entre idees i sentiments, aquesta manera de viure i comprendre el món, aquesta filosofia seva, “pueden tenerlo, y lo tienen, no sólo hombres individuales, sino pueblos enteros.”(p.22) Per Unamuno, la consciencia és una malaltia (p.22). 


9.- Unamuno rendeix homenatge a una sèrie d'autors què al seu entendre també tenen aquest “sentiment tràgic de la vida”. Diu: “Ahora recuerdo a Marco Aurelio, San agustín, Pascal, Rousseau, René [Descartes], Obermann, Thomson, Leopardi; Vigny, Lenau, Kleist, Amiel, Quental, Kierkegaard; hombres cargados de sabiduría más bien que de ciencia.” (p.22-23) Alguns d'ells son força conegut, mentre hi h d'altres que han quedat en el oblit (Obermann, Thomson, ; Vigny, Lenau, Amiel, Quental). 



La teoria crítica de Horkheimer (III)

 



En la teoria crítica hi ha una arrel teològica. Tant és així, que el mateix Horkheimer s'encarrega de explicitar-ho: " La primera es la doctrina (...) del pecat original" (Shopenhauer). Aquest autor considera l'existència un horror, perquè el sofriment és universal i no s'han escapa ningú. Per ell, "la civilització actual (1970) és el resultat d'un passat horrorós" (1). I aquesta carnisseria que és el progrés, deuríem de saber que tenim una participació en aquesta culpa universal. Així, ningú escapa allò que deia Hegel de les ànimes belles. La segona arrel prové de l'Antic Testament: "No deuries de fer per tu cap imatge de Déu" (2). L'exegesi que fa d'aquesta frase és la següent: " No pots dir el que és l'Absolut Bé, no pots representar-ho" (3). Per via negativa, és fàcil reconèixer el mal, però no l'absolut correcte (4). Segons Horkeheimer,  aquestes dues arrels, té molt a dir les influències jueves ( Scholem, Benjamin), formen part del tarannà de la teoria crítica. 

Tant ahir com avui, a cada moment en qualsevol lloc del món, "hi ha persones que son torturades i que tenen que viure en condicions horribles, en la por i en la misèria" (5). No podem fer com si no passes res, perquè llavors si som còmplices.  I a propòsit d'això, els mitjans de masses, els agrada fotografiar els grans homes amb amplis somriures, amb un posat digne, per amenitzar o omplir noticies. Però no deixa de ser inquietant, per dir-ho suaument, que veiem encaixades de mans amb assassins de masses, sense que això destorbi els nostres dignes representants. No hi ha paraules de condemna dels fets que cometran en la impunitat. En general, els mitjans que deurien ser una instància crítica -allò del quart poder-, s'ha empassa el gripau de torn.

Un dels resultats no volguts per la modernitat és que la idea de progrés no era com és podia esperar, hi ha un costat fosc que costa denunciar. Fa una referència de realpolitik quan assegura que cal invertir molts diners en armament, perquè faria molt de temps que estaríem sota el domini d'aquelles potencies totalitàries (6).


Heidegger fa un repàs a la historia de la filosofia

 



Heidegger, en el seu estudi sobre Nietzsche*, en IX. Esbozos para la historia del ser como metafísica, en el epígraf El ser**, fa una repassada a la historia de la filosofia. Per Heidegger, el llenguatge dels grecs presocràtics és la llengua il·luminada què malauradament s'ha perdut, l'únic antídot és aprendre alemany. 


El ser


Aletheia (aperion, logos, hen, arjé)

La desocultación como disposición de salida

Physis surgir (retornar-a-sí)

Ousia presenciar desocultamiento

Idea visibilidad(agathon) cosidad originaria-causalidad

Energeia obridad [Werkheit: treball] aportatividad

Hypokeimenon,  yacer delante (desde la ousia), ergon (treball, acció, fer)

(presencia - consistencia - constància - aei).

Hyparchein, presenciar reinante desde el ya-yacer delante

Subjectum

Actualitas: el ente - lo real efectivo – 

                                     La realitat efectiva

                                   Creator - ens cream

                                   causa prima (ens a se).

Certitudo - res cogitans.

Vis - monas (perceptio - appetitus), exigentia essentiae - appetitus), 

Objectivitad.

Llibertad   voluntad - representatividad

                  raón práctica

Voluntad - com saber  absoluto: Hegel.

Como voluntad de amor: Schelling.

Voluntad de poder - eterno retorno: Nietzsche


La acció y la  organización – el pragmatismo

La voluntad de voluntad

La maquinación (el dis-positivo [Ge-stell]***


Aquest esbós representa a tota la historia de la filosofia. Aquesta filosofia per Heidegger és la metafísica que per desgracia, porta en sí l'oblit de l'ésser. Tots els mals del món, segons Heidegger, provenen precisament d'aquest oblit. La postmodernitat, no és altre cosa que mala metafísica.  

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