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La mort de Sartre: fer-se vell és una merda (II)

II


Funerals de Sartre a París 

(19 d'abril de 1980)


Sartre està molt malalt i físicament afeblit. Els seus problemes de salut s'han  agreujat i necessita cada vegada més ajuda. Simon de Beauvoir descriu sense idealitzar la seva pèrdua d'autonomia.

"El miércoles 19 de marzo pasamos una velada agradable con Bost, sin volver sobre el tema. Justo antes de acostarse, Sartre me preguntó:

—Esta mañana, en Les Temps Modernes, ¿han hablado de la entrevista?" 

Al matí Sartre es trobava malament. "Tuve miedo. Quise llamar por teléfono, pero la línea estaba cortada; Puig había olvidado pagar el recibo. Rápidamente me vestí y llamé desde la casa de la portera a un médico que vivía al lado y que vino en seguida." 

"Le hicieron una sangría, le pusieron unas inyecciones y se ocuparon de él durante cerca de una hora. Luego lo acostaron en una especie de camilla con ruedas, que recorrió un largo pasillo, mientras respiraba el oxígeno que un médico sostenía sobre su cabeza, lo metieron en el acensor y lo llevaron hasta la ambulancia que aguardaba frente al portal. No sabíamos a qué hospital lo iban a llevar, llamarían por teléfono al portero; subí a casa de Sartre a arreglarme. Ahora que estaba en buenas manos, pensaba que la crisis se detendría." No anulé la cita que tenía con Den y Jean Pouillon, con quienes iba a comer. No imaginaba, al cerrar la puerta del apartamento para reunirme con ellos, que nunca más se abriría para mí." (p.160-1)

Los médicos me informaron al día siguiente por la tarde que tenía un edema pulmonar, que le causaba fiebre, pero que se le reabsorbería pronto. 

"En los días siguientes, la fiebre bajó y dejó de delirar. La crisis se había producido, me dijeron los médicos, por falta de irrigación en los pulmones; las arterias hacían mal su trabajo. Pero actualmente la circulación pulmonar se había restablecido. Pensábamos partir muy pronto para Belle-Île y Sartre estaba contento:

—Sí, estaremos bien allá; no pensaremos más en esto." (p.161)



Continua mantenint activitat intel·lectual i preocupacions polítiques. Tot i el  deteriorament del cos, Sartre conserva l'interès per les persones i pels problemes socials i polítics que l'havien preocupat durant tota la vida.


"Pude conocer por fin esta conversación, firmada por Sartre y Benny Lévy —el verdadero nombre de Victor—, ocho días antes de la fecha de publicación. Me consternó; no se trataba en absoluto de ese “Pensamiento plural” al que Sartre hacía referencia en Obliques"

—¡Victor quiere absolutamente que todo el origen de la moral esté en la Torá! ¡Pero yo no estoy de acuerdo! —nos decía."(p.158)

"Sartre siempre había escogido pensar contra sí mismo; pero esto no había sido nunca para hundirse en la facilidad. Esa filosofía vaga y blanda que Victor le atribuía no le convenía en absoluto.2 ¿Por qué la adoptó?" (p.159)

"Sartre había vivido siempre proyectado hacia el futuro: no podía vivir de otra manera. Reducido al presente, se consideraba muerto.*Viejo, su cuerpo en peligro, casi ciego, el porvenir le resultaba inaccesible. Recurrió a un sucedáneo: militante y filósofo, Victor encarnaría el nuevo intelectual con el que Sartre soñaba y que había contribuido a crear." (p.159)


Les estades a l'hospital es fan freqüents. Els metges intenten tractar les seves diverses complicacions, però la seva situació és cada vegada més fràgil.


"Pronto pregunté al doctor Housset cuándo podría salir. Me respondió con indecisión: “No puedo decírselo… Está débil, muy débil”. Y, dos o tres días más tarde, me dijo que Sartre tenía que bajar otra vez al servicio de reanimación: solamente allí." (p.162)


"Creía vagamente que al principio había sido hospitalizado en las cercanías de París. Parecía cada vez más cansado; empezaba a tener escaras y su vejiga funcionaba mal. Fue necesario hacerle una desviación y, cuando se levantaba, lo que era muy raro, llevaba consigo una bolsa de plástico llena de orina." (p.162)



Simon de Beauvoir viu la situació amb angoixa. Està molt vinculada a Sartre, i el relat mostra tant la seva preocupació per ell com la dificultat d'acceptar que està arribant al final de la seva vida.


"Allí oí al profesor Housset y a otro doctor, que hablaban entre ellos, pronunciar la palabra “uremia”. Comprendí que Sartre estaba perdido y, como sabía que la uremia suele provocar atroces dolores, empecé a llorar y me arrojé en los brazos de Housset.

—¡Prométame que no se verá morir, que no sentirá angustia, que no sufrirá!

—Se lo prometo, señora —me respondió gravemente." (p.162-163)

"Los médicos me explicaron después que los riñones ya no estaban irrigados, y por consiguiente ya no funcionaban. Sartre orinaba, pero no eliminaba la urea. Para salvar un riñón hubiera sido necesario una operación que no podía soportar; y entonces sería el cerebro, por donde la sangre no circularía correctamente, lo que provocaría la chochera. No había más solución que dejarlo morir en paz." (p.163)


"—Sólo hay un momento un poco desagradable; por la mañana, cuando curan mis escaras —me dijo—. Pero eso es todo.

Esas “escaras” eran horribles a la vista (felizmente, él no podía verlas): grandes costras violáceas y rojizas. De hecho, por falta de circulación sanguínea, la gangrena le había atacado el cuerpo." (p.163)

(...)

"Pero al día siguiente me preguntó:

—¿Cómo vamos a hacer para pagar los gastos del entierro?

Protesté, por supuesto, y desvié la conversación asegurándole que los gastos de la hospitalización corrían a cargo de la seguridad social. Pero comprendí que se sabía condenado y que ello no lo turbaba. Pero volvía a tener la preocupación que lo había atormentado los últimos años: la falta de dinero. No insistió ni me planteó ninguna pregunta sobre su salud. Al día siguiente, con los ojos cerrados, me agarró de la muñeca y me dijo:

—La quiero mucho, mi pequeña Castor." (p.163-164)


"Housset me afirmó también que las contrariedades que había padecido no habían influido para nada en su estado; una crisis emocional violenta le habría ocasionado, quizás, en un momento dado, algunos efectos funestos pero, diluidos en el tiempo, las preocupaciones, los disgustos no alteraron en absoluto la causa de la enfermedad: el sistema vascular. Añadió que éste se habría deteriorado fatalmente en un futuro próximo: en dos años como máximo el cerebro habría sido afectado y Sartre hubiera dejado de ser él mismo." (p.164)



En els darrers moments, Sartre està envoltat de persones properes. La seva situació es deteriora fins que finalment mor el 15 d'abril de 1980, a París.


"El 14 de abril, cuando volví, dormía; se despertó y me dijo unas palabras sin abrir los ojos: después me ofreció la boca. Lo besé en la boca, en la mejilla. Se durmió. Estas palabras, estos gestos, insólitos en él, se situaban evidentemente en la perspectiva de la muerte." 

"—¿Adónde conduce todo esto? ¿Qué me va a ocurrir?

Pero no era la muerte lo que le inquietaba: era su cerebro. La muerte, seguro que la presentía, pero sin angustia. Estaba “resignado”, me dijo Housset, o mejor, dijo corrigiéndose, “confiado”. Sin duda los euforizantes que le suministraban contribuyeron a este sosiego. Pero sobre todo —salvo en la primera época de su semiceguera— había soportado siempre con humildad lo que le ocurría." (p.164)


"El martes 15 de abril por la mañana, cuando pregunté, como de costumbre, si Sartre había dormido bien, la enfermera me respondió:

—Sí, pero…

"Fui en seguida al hospital. Dormía, respirando con bastante dificultad; visiblemente estaba en coma desde la noche anterior. Durante unas horas me quedé allí mirándolo. Hacia las seis dejé el sitio a Arlette, diciéndole que me llamara si ocurría cualquier cosa. A las nueve sonó el teléfono. Me dijo:

—Se terminó.

Fui con Sylvie. Se parecía a sí mismo, pero ya no respiraba." (p.164-165)



Després de la mort, Beauvoir descriu sobretot el buit que deixa Sartre. La seva mort significa per a ella la desaparició del seu company de tota una vida, amb qui havia compartit una relació intel·lectual i afectiva excepcional.


"Sartre me había dicho con frecuencia que no quería ser enterrado en el Père-Lachaise entre su madre y su padrastro: deseaba ser incinerado."

"Mientras lo velábamos, los periodistas asaltaron el pabellón. Bost y Lanzmann fueron a ordenarles que se marcharan. Se ocultaron. Pero no lograron entrar. En el momento de la hospitalización también habían intentado hacer fotos: dos de ellos, vestidos de enfermeros, trataron de colarse en la habitación, pero fueron expulsados."

"Las enfermeras cuidaban de bajar las persianas y colocar unas cortinas en las puertas para protegernos. Una fotografía, sin duda tomada desde un tejado próximo, que mostraba a Sartre dormido, apareció, a pesar de todo, en Match."

"En un momento dado, rogué que me dejaran sola con Sartre y quise tenderme a su lado, bajo las sábanas. Una enfermera me detuvo:

—No, cuidado…, la gangrena.

Entonces comprendí la verdadera naturaleza de sus escaras. Me acosté sobre la sábana y dormí un poco. A las cinco entraron unos enfermeros. Cubrieron el cuerpo de Sartre con una sábana y una especie de funda y se lo llevaron." (p.165)


"El entierro se fijó en principio para el viernes, después para el sábado, para que pudiera asistir más gente. Giscard d’Estaing mandó decir que sabía que Sartre no hubiera querido funerales nacionales, pero propuso que las exequias corrieran a su cargo: nos negamos. Se empeñó en ir a recogerse unos momentos ante los restos mortales de Sartre." 


"El viernes comí con Bost y quise volver a ver a Sartre antes del entierro. Fuimos al anfiteatro del hospital. Trajeron a Sartre en un ataúd, vestido con el traje que Sylvie le había comprado para ir a la ópera. (...) Estaba sereno, como todos los muertos, y como la mayoría de ellos, inexpresivo." (p.166)


"Algunos amigos de Les Temps Modernes organizaron un cordón detrás del coche y, alrededor, algunos desconocidos formaron, espontáneamente, una cadena dándose las manos. En general, durante todo el trayecto la muchedumbre estuvo disciplinada y calurosa.

—Es la última manifestación del 68 —dijo Lanzmann." (p.166-167)


"Yo no veía nada. Me encontraba más o menos anestesiada con el Válium y resistía con todas mis fuerzas para no desplomarme. Me decía que era exactamente el entierro que Sartre deseaba, y que no se enteraría. Cuando me bajé del coche, el ataúd estaba ya en el fondo de la fosa. Pedí una silla, y permanecí sentada al borde de la fosa, con la cabeza vacía. Vi gente subida a las tapias, sobre las tumbas un hormigueo confuso. Me levanté para ir al coche: se encontraba a diez metros, pero el barullo era tal que creí asfixiarme." (p.167)


"Pasé los tres días siguientes en casa de Sylvie. El miércoles por la mañana tuvo lugar la incineración en el cementerio de Père-Lachaise, pero me encontraba demasiado agotada para ir. Me dormí y —no sé cómo— me caí de la cama y me quedé sentada sobre la alfombra. Cuando Sylvie y Lanzmann, al volver de la incineración, me encontraron, deliraba. Me hospitalizaron. Tenía una congestión pulmonar, de la que me restablecí en dos semanas." 


"Las cenizas de Sartre fueron trasladadas al cementerio de Montparnasse. Todos los días manos desconocidas depositan sobre su tumba ramilletes de flores recién cortadas." (p.167)


"Hay una cuestión que en realidad no me he planteado y el lector quizá lo haga: ¿no debería haber prevenido a Sartre de la inminencia de su muerte? Cuando estaba en el hospital, debilitado, sin fuerzas, sólo pensé en disimular la gravedad de su estado. ¿Y antes? Él siempre me había dicho que en caso de cáncer o de otra enfermedad incurable querría saberlo. Pero su estado era ambiguo. Estaba en peligro, pero ¿resistiría aún diez años, tal como él deseaba, o se acabaría todo en uno o dos años? (...). Si hubiera conocido con más precisión la amenaza que pendía sobre él, habría ensombrecido inútilmente sus últimos años. De todas maneras, yo navegaba como él entre el temor y la esperanza. Mi silencio no nos separó." 



Tomba Sartre-De Beauvoir*.



"Su muerte nos separa. Mi muerte no nos unirá. Así es: ya fue hermoso que nuestras vidas hayan podido estar de acuerdo durante tanto tiempo." (p.167-168)


La mort de Sartre: fer-se vell és una merda (I)

 



Dia de l'enterrament de Sartre (19 d'abril de 1980)




La filosofia pot ser "philosophia perennis", però qui fa la filosofia son homes i dones de carn i ossos i això vol dir  caducitat, allò que deia Heidegger, "ésser-per a-la-mort”. No cal haver esperat a Heidegger per saber aquesta obvietat, però constatar-ho és una manera de fruir de la vida, i aquesta si què és la finalitat del temps que disposem.

La mort de Sartre (15 d'abril de 1980), es explicada per Simone de Beauvoir, en el seu llibre "La ceremonia del adiós*". Hi ha diferents fonts sobre la seva mort. Per començar, recullo el que diu Beauvoir, que va viure de molt a prop la decadència física d'un dels filòsofs més influents del segle XX. 

La anotació del procés de deteriorament comença a l'apartat 1980 (p.157). I comença així:

"Después de un nuevo chequeo en Broussais, el 4 de febrero, no se encontraba ni mejor ni peor. Sus actividades le interesaban, sus relaciones con mujeres jóvenes lo distraían. A pesar de todo, vivir para él era un gozo. Me acuerdo de una mañana en que un brillante sol de invierno invadió su despacho y bañó su rostro:

—¡Oh, el sol! —gritó extasiado." 

(...) 

"Se preocupaba mucho por su salud y había dejado de fumar. Y, por lo que yo sabía, sólo bebía una pequeña dosis de alcohol."

"Y sin embargo, un domingo por la mañana, a principios de marzo, Arlette lo encontró tirado en la alfombra de su habitación, con una terrible resaca. Supimos que se hacía traer botellas de whisky y de vodka por sus amigas, ignorantes del peligro. Las ocultaba en un cofre o detrás de los libros." 

"En realidad, puesto que no hubo consecuencias inmediatas, este exceso no alteró visiblemente su salud. Pero el futuro me inquietaba. Y sobre todo no me explicaba esta vuelta de la pasión por el alcohol: no encajaba con su aparente equilibrio mental." (p. 157)


Simon de Beauvoir dona una explicació hipotètica del perquè d'aquest comportament inesperat, tenint en compta el seu estat de salut: 

"Quizá soportara la situación peor que antes y no sea cierto que “a la larga, uno se acostumbra**”: el tiempo, lejos de restañar las heridas, puede, por el contrario, exasperarlas. Más tarde he pensado que, sin confesárselo del todo, no debía de estar muy satisfecho de la conversación con Victor*** que iba a publicarse próximamente en el Nouvel Observateur." (158)



La polèmica sartriana de Pouvoir et Liberté (III)

 Tots apunten  a  Pierre Victor (Benny Léy) com algú sense escrúpols  què  utilitza a un Sartre cec i sense esmà per contradir-lo. Però realment és això?


PV: Un mort vivent, un immortal en certa manera, però tu mateix vas dir que la teva obra estava acabada.

Sartre: Sí, però precisament en aquest llibre no crec que s'acabi. Simplement, els mètodes ja no són vàlids ja que no puc veure un paper i després assegut a una taula... aquests mètodes ja no són vàlids perquè ja no puc veure. No sóc cec però ja no veig prou per escriure o llegir així que a partir d'ara escriure per a mi només pot existir en forma de diàleg.”

Sartre vol deixar clar una cosa: 

“Sartre: També podríem dir que m'estàs manipulant i la igualtat tampoc no existiria. O sóc un vell ximple que manipules o un gran home amb qui véns a alimentar les teves idees. Aquestes són les dues possibilitats. Queda precisament el correcte: que siguem iguals.”

Més endavant de l’entrevista diu el següent:

“Sartre: Sí, fins a cert punt. Però la meva situació segueix sent força curiosa: bàsicament he acabat la meva carrera literària. El llibre que estem fent actualment és un llibre més enllà de les coses escrites. Ja no és una persona viva, una persona viva de més edat que parlaria amb tu, estic una mica alliberat de les meves obres i, tanmateix, guardo la seva continuïtat, vull parlar amb tu –que no em molesta, faig cada llibre no té relació amb els anteriors, fent una obra que va més enllà de la meva pròpia obra.”

I finalitza amb una frase enigmàtica:

“Sartre: Això és el que cal dir. I sóc com el jove de què parlaves: estic escrivint el meu primer llibre.”

De fet, qui va acabat d’escriure el llibre va ser Benny Lévy, el nom de Sartre no apareix a la portada del llibre, editada per l’editorial Verdier. La qüestió fonamental és Sartre volia començar de nou? Obrir una nova etapa, malgrat que la seva salut era molt delicada?




Deia Martínez Marzoa, parlant de Marx, que l’obra que el reflectia era “El Capital”. Malgrat haver escrit diferents textos, aquests no podien reflectir el veritable pensament d’ell. Marzoa, eliminava les discussions sobre un Marx jove i un altre madur. Si Sartre, havia estat l’autor de l’Esser i el no-res”, juntament, amb La nàusea, i posteriorment, va fer un canvi des de la fenomenologia al marxisme, Crítica de la raó dialèctica, passant per la seva immersió a Les paraules, no podia ser que volgués reinventar-se? On queda el llegat de Sartre? 

Bernard-Henry Lévy, porta les seves especulacions per camins fina ara intransitables. Diu: “El último Sartre es levisiano” (pág.617). Sartre i Levinas: alfa i omega en la trajectòria vital de Sartre? Dos filòsofs que pertanyen a la mateixa generació, però que no es troben en cap ocasió. I malgrat tot, com s’estableix aquesta connexió que fa Lévy?


La polèmica sartriana de Pouvoir et Liberté (I)

Voldria comentar el llibre “El siglo de Sartre” de Bernard-Henry Lévy. Trad. Juan Vivanco. Círculo de Lectores. Barcelona, 2001.




Un llibre enlluernador sobre la figura de Sartre. L’autor fa un assalt al personatge polifacètic rastrejant totes les influències del autor de L'ésser i el no-res. Sartre i la seves contradiccions que el llibre va repassant de forma minuciosa i on Lévy, treu les seves dots literàries per fer-se preguntes sobre el significat de les seves obres.


Un llibre de tesi, on Lévy interpreta a la seva manera el pensament del intel•lectual per excel•lència del segle XX. Lévy troba diferents etapes en la singladura vital de Sartre. La més controvertida e incerta és l’ultima etapa de la vida de Sartre. Apareix al Epíleg* (El filòsof cec). 


Lévy troba que un tomb al pensament de Sartre es troba al text “Las palabras”. Una biografia particular on fa un ajustament de comptes en el seu passat. Una mena de confessions descarnades on sembla que tota la seva trajectoria ha estat un error. Diu Lévy: 

“Es el último filósofo occidental que confirma el privilegio platónico de la mirada.” (pág.560). Però Sartre, pierde la visión (1974), pero com deia Borges, “Se pueden hacer muchas cosas sin luz” (pág.597). I que fa Sartre? Ací és on apareix la figura de Pierre Víctor.


Amb el nom de Pierre Víctor, dirigeix La Gauche Prolétarienne, un setmanari de tendència maoista  que arriba ser secretari de Sartre. Lévy el va conèixer i fa una descripció del personatge. 


Pierre Víctor amb Sartre escriuen una mena de testament filosòfic-polític: Pouvoir et liberté, en llibre i L’espoir maintenant en Le Nouvel Observateur (entrevista). Aquest breu text, vint-i-cinc pàgines desferma una tempesta en els cercles intel•lectuals. Un Sartre cec, que de la mà de Pierre Víctor , el seu nom autèntic és  Benny Lévy, fan una esmena a la totalitat del pensament del pensador cec.


Un Sartre que vol auto impugnar-se no es cosa nova, però la magnitud del nou pensament, un pensament, que no podrà desenvolupar per la seva mort, ha fet tremolar al sartrians de tota la vida i els anti-sartrians de tota la vida. Moltes veus surten per denunciar la impostura de Benny Lévy. Perquè com:

 “El filósofo del pensar solos, el hombre que siempre ha dicho que sólo pensamos a solas con nostros mismos, en la escritura, la meditación solitaria y silenciosa, el polemista que nunca se privó de arremeter con dureza contra sus contemporáneos (...), ahora cuenta con otros ojos para ver su lugar, con otra cabeza para pensar con él, se enfrasca en un largo trabajo de palabra a dos voces que un día de ésos desembocará en un nuevo libro.” (pág.601)


Sartre: Cara B (II)

 


"¿Y cómo encaja la llegada a Francia de los disidentes del último periodo, empezando por Solzhenitsin? Estamos en 1974. Los propios maoístas han contribuido mucho al descrédito del sovietismo, al menos con su crítica al "revisionismo" estalinista, es decir, con la idea de que el P"C"F -las comillas son suyas- se ha vuelto una fuerza conservadora y contraria al estallido de la revolución en Francia. Y Sartre, siguiendo a los maoístas, ha acabado distanciándose: "El PC se ha encontrado en una situación de complicidad objetiva con De Gaulle... Los partidos comunistas occidentales, y en particular el PC francés, fueron adiestrados por el estalinismo para no tomar el poder"(el subrayado en negrita es mío). Pues bien, ahora los maoístas se le encaran. Philippe Gavin, en On a raison de se révolter [Tenemos razón en rebelarnos], menciona a Solzhenitsin y le pregunta si en vista de lo que piensa ahora de la URSS, en vista de que "allí la libertad no existe en ninguna parte, ni siquiera para los jefes", no debería "apoyarle". (...) ¿Acaso no busca la libertad, "aunque no estemos de acuerdo con lo que dice"? ¿No estamos, pues, objetivamente, en el mismo bando? Sartre replica: "Solzhenitsin tiene ideas del siglo XIX, que no se adaptan a la sociedad actual. Es, pues, un elemento nocivo para el desarrollo". Y también: "Es evidente que el verdadero pensamiento de oposición surgirá en unas circunstancias más importantes que la simple existencia de un individuo como Solzhenitsin". Por último, para justificar este punto de vista tan, digamos, expeditivo, para explicar que lo que pueda decir Solzhenitsin es nulo y sin valor, y no merece la reflexión del filósofo: "Ha conocido los campos de concentración, de modo que ha padecido a fondo la ideología soviética". (...) Una vez más, la estupidez del argumento nos deja atónitos. Nos asombra esta perseverancia en lo que acaba siendo una ceguera incomprensible. Sartre apenas dará su brazo a torcer. (..) y en 1978 le confiesa a Juan Goytisolo que Solzhenitsin, "cuyas opiniones y fines son inaceptables", está dando "un testimonio esencial sobre el gulag*". (págs 419-420)


PD: He rebut la noticia que Martha C. Nussbaum serà una de les escollides per a la Selectivitat! Passem del segle XIX al XXI, sense cap parada al segle XX. He reivindicat la figura de Sartre, perquè ell va ser l'expressió de la figura del intel·lectual amb les ombres i llums corresponents. Qui a llegit a Nussbaum? Definitivament aquesta gent de Selectivitat son uns esnobs insofribles. 


Sartre: Cara B (I)

 


Jean-Paul Sartre


Cuando Sartre insultaba a Solzhenitsin*


Dejemos atrás esta primera época, aunque llega hasta 1968 y la intervención rusa en Checoslovaquia. Dejemos atrás el período comprendido entre los primeros disidentes y Margarete Buber-Neumann, Rousset, Silone y tantos otros. Dejemos atrás el largo periodo en el que Sartre deja por fin de hacerse ilusiones sobre la verdadera naturaleza del "socialismo" soviético (...), y de que la gran diferencia entre el nazismo y el estalinismo consiste en que el primero pretendía rebajar al hombre, mientras que el segundo nunca había perdido de vista su ideal originario, dejemos atrás esta casuística de los fines y los medios que marcó a toda una generación y explica -por supuesto sin justificarla- la terrible y persistente indulgencia de Sartre. Pero ¿y el periodo siguiente? ¿Cómo se adapta el Sartre marxista o afín al marxismo -el de la Crítica de la razón dialéctica y Las palabras, el Sartre, el Sartre que, como veremos, acaba haciéndose hegeliano -al nuevo clima creado, más o menos, a partir del golpe de Praga y mayo del 68? (pág. 418-9)


La filosofia elèctrica d'Albert Camus

 


Albert Camus

La carta que Camus va enviar a Les Temps Moderns*, en resposta a la ressenya de Jenson al llibre El home revoltat**, diu el següent:

"Con El hombre rebelde emprendí un estudio del aspecto ideológico de las revoluciones. Y no sólo estaba en mi más estricto derecho; quizá también había cierta urgencia de hacerlo en un época en la que la economía es la guinda de nuestra tarta y en la que cientos de volúmenes y de publicaciones llaman la atención de un público muy paciente sobre los fundamentos económicos de la historia y la influencia de la electricidad en la filosofía."(pág.200)


El subratllat en negreta és meu. Té gràcia, aquesta imatge de la filosofia, perquè en un temps que s'havia descobert a un Marx humanista -Manuscritos- i un Marx "científic" -El Capital-, tothom, a França, s'escorava cap el Marx científic. On l'economia guanyava qualsevol altra possibilitat d'explicar a Marx. De fet, al parer de Martínez Marzoa (1983), Marx i la seva filosofia, és El Capital. Així que Camus, es defensa de Jeanson, al explicar que ell, no menysprea l'economia, ni l'historia, però que hi altres formes d'abordar les revolucions. La ironia de l'electricitat com explicació de la filosofia és un bon contrapunt a les tendències més positivistes del pensament ortodox marxista.


La ruptura entre Camus i Sartre segons Jeanson (III)

III


Jeanson-Camus-Sartre


Dins d’aquesta polèmica què avui pot semblar incomprensible, demostra en el fons, els temps d'indigència intel•lectual en el què vivim tots plegats. En un món transformat en global i on els diners son el valor de totes les coses, parlar de idees, sobre el compromís social, l’ètica, la política, la crítica d’un món que sembla dirigir-se cal el desastre: canvi climàtic, desigualtats descarnades, exhibició de la força de les armes, del cinisme de les grans potències i l’aparició de nous messies que exalten valors que fan freda,  tot això amplificat per xarxes socials, plenes de trols i fanàtic de tota mena, done encara avui, valor a una controvèrsia que va marcar a tota una generació.

Quina va participar activament en aquesta controvèrsia, Francis Jeason(1), dona la seva propia versió del que va passar. Cal recordar que ell va ser l’encarregat de fer la ressenya del llibre de Camus “El home rebel”,  per la revista Les Temps Moderns.

Diu Jeanson el següent  sobre l'afer:

“Ante todo,  cuando apareció L’homme révolté yo no conocía a Albert Camus: únicamente había leído la totalidad de sus obras, entre las cuales no me había gustado más que L’Etrange. Tampoco le he conocido después: sólo el azar (puesto que gravitábamos en los mismos círculos) había mantenido hasta entonces esa distancia entre nosotros; la polémica hizo de ella una necesidad. (...) 

Si hoy  experimento la necesidad de precisar esto, es porque no me gustaron algunos de los ecos suscitados por nuestra disputa. Ciertamente, no me gustaba la forma en que Camus rechazaba a priori todo compromiso revolucionario en nombre de una “rebeldía” personal que no podía ser preconizada colectivamente más que al precio de hundirse en el individualismo. (...)

(...) Y las declaraciones de Camus relativas a la guerra de Argelia, entre 1956 y 1958, no hicieron evidentemente nada que me inspirase la menor simpatía hacia él*. Esta es quizá la razón por la que no me tomé el trabajo de leer su último libro, La Chute  [La caída], durante los años en los que yo me esforzaba por prestar un cálido apoyo a los argelinos en su lucha por la independencia. De suerte que Camus había muerto un año antes –en enero de 1960, en un accidente de automóvil**- cuando ese libro cayó por fin en mis manos. Y mi sorpresa al leerlo fue inmensa. Por primera vez, me pareció que Camus se había puesto en cuestión por entero.(...)

Bien empleado me estaba: era demasiado tarde. Me había creado una cierta imagen de él –la de un La Rochefoucauld de los tiempos modernos, un triste metafísico que reprochaba a un Creador ausente las injusticias de la condición humana, un falso rebelde que cultivaba su rebeldía cotizando para la Cruz Roja, y he aquí que me hacía la jugada de resurgir, a través de las páginas de ese libro, más vivo que nunca. Completamente muerto, sin embargo, y, para mí mismo, no superable. Tal es el Absurdo del cual él había hablado, ¡ay!, demasiado sabiamente.”  (pág.208-9)


La ruptura entre Camus i Sartre (II)

 II

Francis Jeanson, explica com va anar l’afer Camus, al seu llibre Jean Paul Sartre en su vida*.




Cal recordar que Jeanson va ser l’autor de la ressenya que va fer per la revista Le Temps Moderns del llibre de Camus L’Homme revolté.

Nota sobre el “affaire Camus”

“Por qué no decirlo? Habiendo sido, en 1952, la causa ocasional de la ruptura entre Sartre y Camus, me las había arreglado para acabar mi libro* sin haberle dedicado a este “affaire” más que una alusión muy breve.

(...)

Una forma radical de ser “objetivo” consistiría en remitir al lector a los diversos textos en cuestión:

L’home révolté, de Albert Camus; “Albert Camus ou l’âme révoltée [Albert Camus o l'ànima rebel], por Francis Jeanson (Les Temps Moderns, mayo de 1952);

“Lettre au directeur de Temps Moderns”, por Albert Camus, fechada el 30 de junio de 1952 (T.M, agosto de 1952);

“Réponse à Albert Camus”, por Jean-Paul Sartre (T.M., agosto de 1952);

“Pour tot vous dire...” por Francis Jeanson (T.M., agosto de 1952)

Pero  esta forma de objetividad sería, en efecto, tan radical que, por temor a influenciar al lector en un sentido o en otro, renunciaría incluso a indicarle en qué circunstancias concretas llegó a estallar el asunto. Para paliar esta laguna, apelaré a un anàlisis relativamente exterior: el de Michel Contat y Michel Rybalka, y después al testimonio del Castor [Simon de Beauvoir], en el cual se inspira dicho anàlisis en determinados pasajes.

I. Les écrits de Sartre 

“Sartre  y Camus, que se había consagrado mutuamente artículos elogiosos (Sobre Le Mur y sobre L’Etranger, respectivamente), se encontraron por primera vez, en junio de 1943, en el estreno de Les Mouches. Camus acababa de llegar del Norte de África. (...) establecieron lazos de amistad que se reforzaron por su común participación en la Resistencia, en la que Camus tenía sin embargo responsabilidades prácticas mucho más importantes que Sartre, puesto que asumía funciones dirigentes en el movimiento Combat. (...) A finales de 1945, al ceder Camus cada vez más al anticomunismo, se traslucieron serias disensiones políticas entre los dos escritores, sim que pese a todo la cordialidad de sus relaciones personales resultase afectada todavía. Poco después, una primera riña, debido como siempre a un mal entendimiento político, agravada por el caràcter poco conciliador de Camus, les separó hasta marzo de 1947. Se reconciliaron en el momento de la aparición de La peste, pero sus divergencias de pensamiento no por ello dejaron de acusarse. Políticamente, se perfiló  un acercamiento efímero, en el terreno de su común hostilidad al gaullismo, cuando se lazó el “Premier appel à l’opinion internationale” que firmaron los dos, Camus y Sartre. En cambio, Camus no firmó el llamamiento para la creación del RDR [Agrupación democrática y revolucionaria] y no formó  parte del movimiento; pero apoyó algunos meses más tarde el de los Ciudadanos del Mundo, que Sartre consideraba ingenuo e ineficaz.

La aparición de L’homme révolté (Gallimard, 1951), donde Camus expresaba posturas filosóficas, morales y políticas muy opuestas a las de Sartre, debía precipitar una ruptura que ya la amistad no sería capaz de evitar en lo sucesivo. (...)

Esas son las peripecias públicas de una ruptura que debería ser definitiva: los dos escritores no se volvieron a ver jamás. A la muerte de Camus (1961), Sartre le dedicó sin embargo un artículo emocionado; pues, sojuzgaba débil al pensador y condenables a veces sus abstenciones políticas, había conservado su simpatía por el hombre y su estima por el escritor.

(...) Ya se suscriban las posiciones de Sartre y de Jeanson o se prefieran las de Camus, o bien se recusen unas y otras, no se puede dejar de admirar la calidad –tanto de pensamiento como de expresión- de una controversia que sin duda constituye uno de los grandes momentos de  la vida intelectual francesa de la postguerra.” (pág.202-6)


Sartre parla contra els totalitarismes (I)



Parlant del feixisme i Sartre, diu Lévy*: “ (...) ha sido uno de nuestros intelectuales mejor pertrechados para pensar, problematizar y rechazar el despotismo, todas las formas de despotismo, incluyendo, cómo no, el fascismo y el estalinismo.”

La afición a la disputa

Porque veamos. Éste es el primer teorema: no se entiende nada de los totalitarismos que han ensangrentado el siglo XX, no se entiende, sobre todo, por qué ejercieron esa fascinación terrible sobre los pueblos, si olvidamos que sus responsables siempre se presentaron como personas que, antes de incendiar el mundo, antes de asolarlo, antes de eliminar a los judíos, kulaks, burgueses y otros “piojos” o “bichos inmundos” cuyo único crimen era haber nacido, tuvieron el proyecto de alumbrar un hombre nuevo y un mundo mejor.”

(...) Así es la primera ecuación que, sin comparar, ayuda a pensar y, sin perder nunca de vista lo que distingue irrevocablemente los crímenes de unos y otros, sin pasar por alto la singularidad de cada uno de ellos y la del Holocausto, destacadísima, permite conocer las regularidades que tienen en común. Su fuerza consistió en presentarse, de entrada, como amigos del género humano.

Sartre rechaza la “idea de buena comunidad”, pues, “todos los personajes de la primer época son hombres solos que experimentan las distintas formas de la aflicción, la separación y el antagonismo.” (pág.306)


Un món desmemoriat, on l'extrema dreta sedueix alegrament a una part del electoral d'Europa, valdria la pena escoltar a Sartre que va viure de primera mà el que va significar l'arribava dels totalitarismes a Europa. Perquè el missatge essencial de l'extrema dreta segueix sent el mateix. Un essencialisme, envers, la família, la pàtria, la naturalesa de les coses com ancoratge en un món a la deriva, això és el que demà l'extrema dreta què es presenta com si la realitat fos eterna e inamovible.


Sartre es troba amb la contingència!

 Llegint la conversa entre Jean-Paul Sartre i Simone de Beauvoir*,  hi ha un moment de la conversa força divertit. 





Parlen d’un època on Sartre comença a “l’Escola Normal”, el lloc imprescindible per fer carrera a França. Un concepte fonamental del existencialisme és el de contingència. 

"-S de B.- Y de dónde le vino la primera de sus ideas importantes –que persistió siempre de una u otra forma –la idea de la contingencia?

J-P.S.- Bien. La primera alusión a esta idea, la encuentro en la libreta que anunciaba los “Supositorios Midy”.

S.de B.- Cuente qué era esa libreta.

J-P. S.- Esa libreta la encontré en el metro. Era la época en que preparaba el ingreso en la Escuela Normal; fue mi primer cuaderno de filosofía y lo había recogido para anotar todo lo que pensaba.

S.de B.- ¿Era una libreta que encontró en blanco?

J-P.S.- Si, yo estaba en el metro. Y entonces me acerqué a un objeto que estaba en un asiento; era una libreta, completamente en blanco. Era un cuaderno ofrecido a los médicos como propaganda de los laboratorios “Midy”, una especie de agenda. Así pues, si tenía un pensamiento que comenzara por A, lo anotaba. Pero lo raro fue el primer pensamiento sobre la contingencia. Reflexioné sobre la contingencia a partir de una película. Veía películas en las que la contingencia no aparecía, y cuando salía del cine, me encontraba con ella. Era la necesidad de las películas la que me hacía sentir, a la salida, que no había necesidad en la calle. La gente iba y venía, era gente del montón… “(pág.188-9)



Ressenya: L'existencialisme és un humanisme

Ressenya*:




Un llibre de combat, escrit al any 1946 on es defensen les tesis principals del existencialisme enfront dels malentesos apareguts per la seva publicació. Un llibre breu, però contundent. Més enllà dels especialistes, els filòsofs i les corrents filosòfiques, acaben sent resumides en filosofemes. I un d’aquest dins del existencialisme diu així: “l’existència precedeix a l’essència” (pàg.46).

Per entendre bé, aquesta afirmació, caldria llegir precisament, aquest llibre que és una mena de recapitulació d’un més extens i que només pot interessar al gremi filosòfic, com és L’Esser i el No-res (1943).  

Comprendre a l’autor, vol dir, interpretar-ho tal com ho entenem nosaltres. Quant més precís sigui, menys marge a la interpretació. L’home, no te una naturalesa humana, una essència, que el determini per sempre a ser com és. Per això, l’home és un projecte, un fer-se dins d’una situació, un món. L’altre també existeix. La meva subjectivitat no queda reduïda a un jo tancat en si mateix, al contrari, l’altre és necessari per constituir-me com sóc. I sóc la suma de eleccions que faig. I aquesta elecció, implica que tinc la responsabilitat d' escollir a cada moment, una acció que en fa. No neixo covard, sinó que les meves eleccions en fa ser-ho. Jo sóc l’únic responsable del que arribo a esser. Això vol dir que la meva acció suposa una llibertat absoluta. Intentar encolomar la responsabilitat a les meves deficiències psicològiques o a la societat, no és més que mala fe, ens diu Sartre. Viure es elegir, cada situació que en trobo, tinc que fer eleccions. Puc enganyar-me, no vull la meva llibertat, perquè així no en responsabilitzaré del que faig, sempre és millor donar la culpa a un altre. Vivim en societat i la meva acció repercuteix amb els altres. La meva vida, els meus projectes tenen sempre una dimensió universal que “no suprimeix pas la relativitat de cada època” (pàg.66).

Elecció, responsabilitat i llibertat suposen una línia de conducta que s’expressa amb l’autenticitat. I aquesta opció radical del ésser humà comporta l’angoixa. Si l’home no fos lliure, perquè segueix els mandats de Déu, o les imperatiu de les lleis, llavors, no tindria aquesta angoixa existencial. Quan fem, la nostra acció te conseqüències, i genera en nosaltres aquesta angoixa pel fet de actuar perquè “això suposa que tenen en compta una pluralitat de possibilitats i quan n’elegeixen una, s’adonen que no té altre valor que la ser aquella que han triat” (pàg.50-1).

L’existencialisme del que parla Sartre és un existencialisme ateu. El mateix Sartre ho remarca. Això vol dir, que el sentit de l’existència, el donar valors, no depèn de Déu, sinó del home. El mateix Sartre diu al respecte: “Encara que Déu existís, no canviaria res; vet aquí el nostre punt de vista.” (pàg.76)

Com l’home és fa amb les seves accions, va més enllà d'ell mateix, la paraula per expressar això, en diu transcendència, “en el sentit que l’home no està tancant en sí mateix, sinó present sempre en un univers humà, és el que nosaltres anomenen d’humanisme existencialista.” (pàg.76)

Fins ací, Sartre. Però, tota aquesta explicació té quelcom sentit per nosaltres? Si Sartre hagués esbrinat que la llibertat és escollir radicalment, és així de veritat? On està la trampa, per dir-ho així? On estan les mancances de la seva filosofia? 


PD: És una llàstima que Sartre no estigui ni se'l espera en el programa de selectivitat de filosofia. 


Sèrie: Arenas Movedizas (Störst av allt) (V-VI)

  Ressenya: Arenas Movedizas (V-VI) Capítol 5   El judici (Rättegången) La Maja declarant al judici   El capítol d’avui dona un...