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La mort de Sartre: fer-se vell és una merda (II)

II


Funerals de Sartre a París 

(19 d'abril de 1980)


Sartre està molt malalt i físicament afeblit. Els seus problemes de salut s'han  agreujat i necessita cada vegada més ajuda. Simon de Beauvoir descriu sense idealitzar la seva pèrdua d'autonomia.

"El miércoles 19 de marzo pasamos una velada agradable con Bost, sin volver sobre el tema. Justo antes de acostarse, Sartre me preguntó:

—Esta mañana, en Les Temps Modernes, ¿han hablado de la entrevista?" 

Al matí Sartre es trobava malament. "Tuve miedo. Quise llamar por teléfono, pero la línea estaba cortada; Puig había olvidado pagar el recibo. Rápidamente me vestí y llamé desde la casa de la portera a un médico que vivía al lado y que vino en seguida." 

"Le hicieron una sangría, le pusieron unas inyecciones y se ocuparon de él durante cerca de una hora. Luego lo acostaron en una especie de camilla con ruedas, que recorrió un largo pasillo, mientras respiraba el oxígeno que un médico sostenía sobre su cabeza, lo metieron en el acensor y lo llevaron hasta la ambulancia que aguardaba frente al portal. No sabíamos a qué hospital lo iban a llevar, llamarían por teléfono al portero; subí a casa de Sartre a arreglarme. Ahora que estaba en buenas manos, pensaba que la crisis se detendría." No anulé la cita que tenía con Den y Jean Pouillon, con quienes iba a comer. No imaginaba, al cerrar la puerta del apartamento para reunirme con ellos, que nunca más se abriría para mí." (p.160-1)

Los médicos me informaron al día siguiente por la tarde que tenía un edema pulmonar, que le causaba fiebre, pero que se le reabsorbería pronto. 

"En los días siguientes, la fiebre bajó y dejó de delirar. La crisis se había producido, me dijeron los médicos, por falta de irrigación en los pulmones; las arterias hacían mal su trabajo. Pero actualmente la circulación pulmonar se había restablecido. Pensábamos partir muy pronto para Belle-Île y Sartre estaba contento:

—Sí, estaremos bien allá; no pensaremos más en esto." (p.161)



Continua mantenint activitat intel·lectual i preocupacions polítiques. Tot i el  deteriorament del cos, Sartre conserva l'interès per les persones i pels problemes socials i polítics que l'havien preocupat durant tota la vida.


"Pude conocer por fin esta conversación, firmada por Sartre y Benny Lévy —el verdadero nombre de Victor—, ocho días antes de la fecha de publicación. Me consternó; no se trataba en absoluto de ese “Pensamiento plural” al que Sartre hacía referencia en Obliques"

—¡Victor quiere absolutamente que todo el origen de la moral esté en la Torá! ¡Pero yo no estoy de acuerdo! —nos decía."(p.158)

"Sartre siempre había escogido pensar contra sí mismo; pero esto no había sido nunca para hundirse en la facilidad. Esa filosofía vaga y blanda que Victor le atribuía no le convenía en absoluto.2 ¿Por qué la adoptó?" (p.159)

"Sartre había vivido siempre proyectado hacia el futuro: no podía vivir de otra manera. Reducido al presente, se consideraba muerto.*Viejo, su cuerpo en peligro, casi ciego, el porvenir le resultaba inaccesible. Recurrió a un sucedáneo: militante y filósofo, Victor encarnaría el nuevo intelectual con el que Sartre soñaba y que había contribuido a crear." (p.159)


Les estades a l'hospital es fan freqüents. Els metges intenten tractar les seves diverses complicacions, però la seva situació és cada vegada més fràgil.


"Pronto pregunté al doctor Housset cuándo podría salir. Me respondió con indecisión: “No puedo decírselo… Está débil, muy débil”. Y, dos o tres días más tarde, me dijo que Sartre tenía que bajar otra vez al servicio de reanimación: solamente allí." (p.162)


"Creía vagamente que al principio había sido hospitalizado en las cercanías de París. Parecía cada vez más cansado; empezaba a tener escaras y su vejiga funcionaba mal. Fue necesario hacerle una desviación y, cuando se levantaba, lo que era muy raro, llevaba consigo una bolsa de plástico llena de orina." (p.162)



Simon de Beauvoir viu la situació amb angoixa. Està molt vinculada a Sartre, i el relat mostra tant la seva preocupació per ell com la dificultat d'acceptar que està arribant al final de la seva vida.


"Allí oí al profesor Housset y a otro doctor, que hablaban entre ellos, pronunciar la palabra “uremia”. Comprendí que Sartre estaba perdido y, como sabía que la uremia suele provocar atroces dolores, empecé a llorar y me arrojé en los brazos de Housset.

—¡Prométame que no se verá morir, que no sentirá angustia, que no sufrirá!

—Se lo prometo, señora —me respondió gravemente." (p.162-163)

"Los médicos me explicaron después que los riñones ya no estaban irrigados, y por consiguiente ya no funcionaban. Sartre orinaba, pero no eliminaba la urea. Para salvar un riñón hubiera sido necesario una operación que no podía soportar; y entonces sería el cerebro, por donde la sangre no circularía correctamente, lo que provocaría la chochera. No había más solución que dejarlo morir en paz." (p.163)


"—Sólo hay un momento un poco desagradable; por la mañana, cuando curan mis escaras —me dijo—. Pero eso es todo.

Esas “escaras” eran horribles a la vista (felizmente, él no podía verlas): grandes costras violáceas y rojizas. De hecho, por falta de circulación sanguínea, la gangrena le había atacado el cuerpo." (p.163)

(...)

"Pero al día siguiente me preguntó:

—¿Cómo vamos a hacer para pagar los gastos del entierro?

Protesté, por supuesto, y desvié la conversación asegurándole que los gastos de la hospitalización corrían a cargo de la seguridad social. Pero comprendí que se sabía condenado y que ello no lo turbaba. Pero volvía a tener la preocupación que lo había atormentado los últimos años: la falta de dinero. No insistió ni me planteó ninguna pregunta sobre su salud. Al día siguiente, con los ojos cerrados, me agarró de la muñeca y me dijo:

—La quiero mucho, mi pequeña Castor." (p.163-164)


"Housset me afirmó también que las contrariedades que había padecido no habían influido para nada en su estado; una crisis emocional violenta le habría ocasionado, quizás, en un momento dado, algunos efectos funestos pero, diluidos en el tiempo, las preocupaciones, los disgustos no alteraron en absoluto la causa de la enfermedad: el sistema vascular. Añadió que éste se habría deteriorado fatalmente en un futuro próximo: en dos años como máximo el cerebro habría sido afectado y Sartre hubiera dejado de ser él mismo." (p.164)



En els darrers moments, Sartre està envoltat de persones properes. La seva situació es deteriora fins que finalment mor el 15 d'abril de 1980, a París.


"El 14 de abril, cuando volví, dormía; se despertó y me dijo unas palabras sin abrir los ojos: después me ofreció la boca. Lo besé en la boca, en la mejilla. Se durmió. Estas palabras, estos gestos, insólitos en él, se situaban evidentemente en la perspectiva de la muerte." 

"—¿Adónde conduce todo esto? ¿Qué me va a ocurrir?

Pero no era la muerte lo que le inquietaba: era su cerebro. La muerte, seguro que la presentía, pero sin angustia. Estaba “resignado”, me dijo Housset, o mejor, dijo corrigiéndose, “confiado”. Sin duda los euforizantes que le suministraban contribuyeron a este sosiego. Pero sobre todo —salvo en la primera época de su semiceguera— había soportado siempre con humildad lo que le ocurría." (p.164)


"El martes 15 de abril por la mañana, cuando pregunté, como de costumbre, si Sartre había dormido bien, la enfermera me respondió:

—Sí, pero…

"Fui en seguida al hospital. Dormía, respirando con bastante dificultad; visiblemente estaba en coma desde la noche anterior. Durante unas horas me quedé allí mirándolo. Hacia las seis dejé el sitio a Arlette, diciéndole que me llamara si ocurría cualquier cosa. A las nueve sonó el teléfono. Me dijo:

—Se terminó.

Fui con Sylvie. Se parecía a sí mismo, pero ya no respiraba." (p.164-165)



Després de la mort, Beauvoir descriu sobretot el buit que deixa Sartre. La seva mort significa per a ella la desaparició del seu company de tota una vida, amb qui havia compartit una relació intel·lectual i afectiva excepcional.


"Sartre me había dicho con frecuencia que no quería ser enterrado en el Père-Lachaise entre su madre y su padrastro: deseaba ser incinerado."

"Mientras lo velábamos, los periodistas asaltaron el pabellón. Bost y Lanzmann fueron a ordenarles que se marcharan. Se ocultaron. Pero no lograron entrar. En el momento de la hospitalización también habían intentado hacer fotos: dos de ellos, vestidos de enfermeros, trataron de colarse en la habitación, pero fueron expulsados."

"Las enfermeras cuidaban de bajar las persianas y colocar unas cortinas en las puertas para protegernos. Una fotografía, sin duda tomada desde un tejado próximo, que mostraba a Sartre dormido, apareció, a pesar de todo, en Match."

"En un momento dado, rogué que me dejaran sola con Sartre y quise tenderme a su lado, bajo las sábanas. Una enfermera me detuvo:

—No, cuidado…, la gangrena.

Entonces comprendí la verdadera naturaleza de sus escaras. Me acosté sobre la sábana y dormí un poco. A las cinco entraron unos enfermeros. Cubrieron el cuerpo de Sartre con una sábana y una especie de funda y se lo llevaron." (p.165)


"El entierro se fijó en principio para el viernes, después para el sábado, para que pudiera asistir más gente. Giscard d’Estaing mandó decir que sabía que Sartre no hubiera querido funerales nacionales, pero propuso que las exequias corrieran a su cargo: nos negamos. Se empeñó en ir a recogerse unos momentos ante los restos mortales de Sartre." 


"El viernes comí con Bost y quise volver a ver a Sartre antes del entierro. Fuimos al anfiteatro del hospital. Trajeron a Sartre en un ataúd, vestido con el traje que Sylvie le había comprado para ir a la ópera. (...) Estaba sereno, como todos los muertos, y como la mayoría de ellos, inexpresivo." (p.166)


"Algunos amigos de Les Temps Modernes organizaron un cordón detrás del coche y, alrededor, algunos desconocidos formaron, espontáneamente, una cadena dándose las manos. En general, durante todo el trayecto la muchedumbre estuvo disciplinada y calurosa.

—Es la última manifestación del 68 —dijo Lanzmann." (p.166-167)


"Yo no veía nada. Me encontraba más o menos anestesiada con el Válium y resistía con todas mis fuerzas para no desplomarme. Me decía que era exactamente el entierro que Sartre deseaba, y que no se enteraría. Cuando me bajé del coche, el ataúd estaba ya en el fondo de la fosa. Pedí una silla, y permanecí sentada al borde de la fosa, con la cabeza vacía. Vi gente subida a las tapias, sobre las tumbas un hormigueo confuso. Me levanté para ir al coche: se encontraba a diez metros, pero el barullo era tal que creí asfixiarme." (p.167)


"Pasé los tres días siguientes en casa de Sylvie. El miércoles por la mañana tuvo lugar la incineración en el cementerio de Père-Lachaise, pero me encontraba demasiado agotada para ir. Me dormí y —no sé cómo— me caí de la cama y me quedé sentada sobre la alfombra. Cuando Sylvie y Lanzmann, al volver de la incineración, me encontraron, deliraba. Me hospitalizaron. Tenía una congestión pulmonar, de la que me restablecí en dos semanas." 


"Las cenizas de Sartre fueron trasladadas al cementerio de Montparnasse. Todos los días manos desconocidas depositan sobre su tumba ramilletes de flores recién cortadas." (p.167)


"Hay una cuestión que en realidad no me he planteado y el lector quizá lo haga: ¿no debería haber prevenido a Sartre de la inminencia de su muerte? Cuando estaba en el hospital, debilitado, sin fuerzas, sólo pensé en disimular la gravedad de su estado. ¿Y antes? Él siempre me había dicho que en caso de cáncer o de otra enfermedad incurable querría saberlo. Pero su estado era ambiguo. Estaba en peligro, pero ¿resistiría aún diez años, tal como él deseaba, o se acabaría todo en uno o dos años? (...). Si hubiera conocido con más precisión la amenaza que pendía sobre él, habría ensombrecido inútilmente sus últimos años. De todas maneras, yo navegaba como él entre el temor y la esperanza. Mi silencio no nos separó." 



Tomba Sartre-De Beauvoir*.



"Su muerte nos separa. Mi muerte no nos unirá. Así es: ya fue hermoso que nuestras vidas hayan podido estar de acuerdo durante tanto tiempo." (p.167-168)


La mort de Sartre: fer-se vell és una merda (I)

 



Dia de l'enterrament de Sartre (19 d'abril de 1980)




La filosofia pot ser "philosophia perennis", però qui fa la filosofia son homes i dones de carn i ossos i això vol dir  caducitat, allò que deia Heidegger, "ésser-per a-la-mort”. No cal haver esperat a Heidegger per saber aquesta obvietat, però constatar-ho és una manera de fruir de la vida, i aquesta si què és la finalitat del temps que disposem.

La mort de Sartre (15 d'abril de 1980), es explicada per Simone de Beauvoir, en el seu llibre "La ceremonia del adiós*". Hi ha diferents fonts sobre la seva mort. Per començar, recullo el que diu Beauvoir, que va viure de molt a prop la decadència física d'un dels filòsofs més influents del segle XX. 

La anotació del procés de deteriorament comença a l'apartat 1980 (p.157). I comença així:

"Después de un nuevo chequeo en Broussais, el 4 de febrero, no se encontraba ni mejor ni peor. Sus actividades le interesaban, sus relaciones con mujeres jóvenes lo distraían. A pesar de todo, vivir para él era un gozo. Me acuerdo de una mañana en que un brillante sol de invierno invadió su despacho y bañó su rostro:

—¡Oh, el sol! —gritó extasiado." 

(...) 

"Se preocupaba mucho por su salud y había dejado de fumar. Y, por lo que yo sabía, sólo bebía una pequeña dosis de alcohol."

"Y sin embargo, un domingo por la mañana, a principios de marzo, Arlette lo encontró tirado en la alfombra de su habitación, con una terrible resaca. Supimos que se hacía traer botellas de whisky y de vodka por sus amigas, ignorantes del peligro. Las ocultaba en un cofre o detrás de los libros." 

"En realidad, puesto que no hubo consecuencias inmediatas, este exceso no alteró visiblemente su salud. Pero el futuro me inquietaba. Y sobre todo no me explicaba esta vuelta de la pasión por el alcohol: no encajaba con su aparente equilibrio mental." (p. 157)


Simon de Beauvoir dona una explicació hipotètica del perquè d'aquest comportament inesperat, tenint en compta el seu estat de salut: 

"Quizá soportara la situación peor que antes y no sea cierto que “a la larga, uno se acostumbra**”: el tiempo, lejos de restañar las heridas, puede, por el contrario, exasperarlas. Más tarde he pensado que, sin confesárselo del todo, no debía de estar muy satisfecho de la conversación con Victor*** que iba a publicarse próximamente en el Nouvel Observateur." (158)



La polèmica sartriana de Pouvoir et Liberté (i IV)

 


Si tinguéssim que fer cas del que diu Marzoa, l'obra de Sartre, és l'estudi sobre Flaubert, i l'obra de L'idiota de la família"  (3 vol) (Gallimard). La mort no li va deixar acabar un 4 volum en el que estava treballant.  Diu Simone de Beauvoir*: " En realidad no quería escribir el último volumen del Flaubert, pero no teniendo en ese momento ningún otro proyecto, tampoco consentía en renunciar a él." (pág.139) 

Això ho deia el 1977. També va dir que "Prefiero morir un poco antes y haber escrito la Crítica de la razón dialéctica".  (pág.138).

Com Sartre és fa levinasià? Bernard-Henry Lévy**, dona pistes, però son almenys al meu parer, una mica inversament, però pel que sembla, amb Sartre tot era possible. Ho resumeix en tres etapes:

Cal remuntar-se cap els anys trenta, quan Sartre va a la llibreria Gibert i troba el llibre de Levinas*** que parla de Husserl i Heidegger. Diu Lévy: "encuentra en él la revelación de lo que buscaba. (...) el famoso "ha llegado a la fenomenologia a través de Levinas" (pág.619). Cap el 1933, a Berlín, llegeix Husserl. És perquè venia amb la lliçó apressa per el llibre de Levinas? Difícil de dir. Tenia la mala costum de no indicar les seves fonts. 

Segona etapa: D'aquell llibre de Levinas, Sartre s'oblida durant tota la seva vida, fins al final ! Dos autors, de la mateixa generació però en trajectòries absolutament paral·leles, sense possibilitat de trobar-se! 

Tercera etapa: El nexe central entre aquest dos pensador, és el maoista Benny Lévy (Pierre Víctor). Així descriu Bernard-Henry Lévy la connexió: "(...) de modo que este correveidile se convierte en un contacto vivo, un trazo de unión personificado entre los dos filósofos, igual de grandes, igual de importantes, que no se conocían y habrían seguido sin concerse de no ser por Lévy". (pág.619) 

Segons Henry Lévy, hi ha un empelt entre Levinas i Sartre. Malgrat el que diu, sembla una mica forçada aquestes relacions, perquè no sabem del cert fins a quin punt aquest empelt era propi de Benny Lévy  o era de Sartre. El cas és que l'última obra de Sartre i Benny Lévy porta un missatge nou, o millor dit, un nou esperit, sembla que Henry Lévy vol fer de Sartre un nou Edip, cec veu per fi la llum, però quina llum? L'alteritat, l'altre, el rostre? De qui? Del home del carrer o de Déu? No hi ha respostes. El que és segur és que estem molt lluny del Sartre del humanisme ateu del seu llibre "L' existencialisme és un humanisme".


La polèmica sartriana de Pouvoir et Liberté (II)

 II



Simone de Beauvoir, en el su llibre La ceremonia del adios*, explica la gènesi d’aquesta col•laboració al 1977. Sartre havia sigut sempre fidel al pensar sol, ara volia un pensament del nosaltres (VP):

“ Sería necesario un pensamiento que fuera verdaderamente concebido por ti y por mí al mismo tiempo, en la acción del pensamiento, con las modificaciones en cada uno que provoca el pensamiento del otro, y sería necesario llegar a un pensamiento nuestro, es decir en el que tú te reconocieras pero, al mismo tiempo me reconocieras, y yo me reconociera reconociéndote...

“Mi situación es, sin ebmbargo, curiosa: en líneas generales, yo ha terminado mi carrera literaria. El libro que hacemos actualmente es un libro allende las cosas escritas. No es del todo un ser viviente, un viviente de más edad, el que habla contigo; me encuentro un poco liberdado de mis obras... Contigo quiero (...) hacer una obra que esté más allá de mi propia obra.

“De hecho, no estoy muerto, como bebo, pero lo estoy en cuanto mi obra, ya terminada... Mis relaciones con todo lo que he escrito hasta ahora ya no son las mismas; yo trabajo contigo, tú tienes unas ideas que no son las mías y que me harán ir en ciertas direcciones que yo no tomaría. Por consiguiente, estoy haciendo algo nuevo; lo hago como una última obra y, al mismo tiempo, como una obra aparte, que no pertenece al conjunto, aunque, naturalmente, tenga con el algunos rasgos comunes: por ejemplo el concepto de libertad.” (págs.132-133)

En palabra de Beauvoir, “este libro era para  él “la moral y la política que querría haber terminado al final de mi vida”, (pág.132) 

Beauvoir fa un retrat de Pierre Victor poc amable, aquestes son les seves paraules:

“(...) Antiguo dirigente de la izquierda proletaria, Víctor conserva una mentalidad de “jefecillo”; necesitaba que todo el mundo doblara el espinazo ante él. Pasaba fácilmente de una convicción a otra, pero siempre con la misma tozudez. De la intensidad mal controlada de sus entusiasmos, extraía unas certidumbres que no podían ser cuestionadas. Eso daba a sus razonamientos una fuerza que algunos consideraban irresistible, pero la escritura exige una actitud crítica que le era desconocida; se sentía ofendido si alguien la adoptaba ante un texto suyo. En adelante, no nos dirigimos más la palabra. En casa de Sartre evitaba encontrármelo. Era una situación desagradable. Hasta entonces los verdaderos amigos de Sartre habían sido también los míos. Víctor fue la única excepción.” (pág.147)

 Simone de Beauvoir remarca el interés de Sartre por finalizar Pouvoir et Liberté, “sus diálogos eran grabados en magnetófono. Explicó a Michel Sicard –en un texto que aprecía en Obliques –cómo concebía este trabajo:

“Si el libro es llevado hasta el final, será una forma novedosa (...) una verdadera discusión entre dos personas existentes, que tienen las ideas que desarrollan al escribir; cuando estemos el uno contra el otro no será una ficció, será una verdad (...) en este libro habrá momentos de enfrentamiento y momentos de concordia y ambos son importantes... Estelibro de dos autores es esencial para mí porque la contradicción, la vida, estarán en el libro. La gente que lo lea (...) adoptará puntos de vista diferentes. Eso es lo que me apasiona” (pág.148-9)

Simone de Beauvoir veia a Sartre com lluita amb ell mateix mentre treballava amb Pierre Victor ( finals de 1979):

“-¿Ha trabajado bien?

Me respondía el primer día:

-No, hemos estado discutiendo toda la mañana a propósito de... (tal o cual cosa).

Al día siguiente me respodía:

-No. No estamos de acuerdo.

Temía que hiciera demasiadas concesiones. Me hubiera gustado estat al tanto de esas charlas; pero se grababan en el magnetófono, y Arlette, encargada de descifrarlas y copiarlas a máquina, trabajaba muy despacio.

-Nada esta a punto todavía –me decía Sartre.” (pág.156)

Cap el març de 1980, el text de Sartre i Pierre Victor sortia a la llum. Així ho explica la companya de Sartre:

“Puede conocer por fin esta conversación, firmada por Sartre y Benni-Lévi –el verdadero nombre de Víctor- ocho días antes de la fecha de publicación. Me consternó; no se trataba en absoluto de ese pensamiento plural al que Sartre hacía referencia en Obliques. Víctor no expresaba directamente ninguna de sus opiniones: se las endosaba a Sartre, intepretando, en nombre de no sé qué verdad revelada, el papel de fiscal. Su tono, la arrogante superioridad que adoptaba ante Sartre, indignaron a todos los amigos que leyeron el texto antes de su aparición. (...) Víctor había cambiado mucho desde que Sartre lo conociera. Como muchos abtiguos maoístas, se había vuelto hacia Dios, el Dios de Israel, puesto que él era judío; su visión del mundo se había vuelto espiritualista e incluso relgiosa. Ante esta nueva orientación, Sartre refunfuñaba (...):

“-¡Víctor quiere absolutamente que todo el origen de la moral esté en la Torah! ¡Pero yo no estoy de acuerdo!

(...) Víctor, en lugar de ayudarlo a que enriqueciera su pensamiento, lo presionaba para que renegará de él. ¿Cómo podía pretender que la angustia no había sido para Sartre más que una moda, cuando nunca se había preguntado por las modas? ¿Cómo se atrevió a debilitar la noción de la fraternidad, tan fuerte y tan dura en la Crítica de la razón dialéctica? No oculté a Sartre la amplitud de mi decpeción.

Simone de Beauvoir intenta explicar aquests canvis de Sartre explicant-ho així:

“Viejo, su cuerpo en peligro, casi ciego, el porvenir le resultaba inaccesible. Recurrió a un sucedáneo: militante y filósofo, Víctor encarnaría el “nuevo inelectual” con el que Sartre soñaba y que había contribuido a crear. (...) Finalmente, creo que eso fue muy importante, Sartre ya no podía leer, leerse. Yo soy incapaz de juzgar un texto que mis ojos no hayan descifrado. Sartre era como yo, y éste sólo controló por medio del oído. Dijo en la conversación con Contant: “El problema es que este elemento de crítica reflexiva que está constantemente presente cuando uno lee un texto con sus propios jos, nunca está muy claro durante una lectura en voz alta. (...) Cuando se publicó la entrevista se sorprendió y se afligió al enterarse de que todos los satrianos, e incluso, de una manera general, todos sus amigos compartían mi consternación.” (pág.158-160)


La mort de Albert Camus

 



"No conozco nada más idiota que morir en un accidente de automóvil
(A.Camus)



"Una tarde de  enero [4 de gener] me encontraba sola en casa de Sartre cuando sonó el teléfono: "Camus ha muerto hace unas horas en un accidente de coche", me dijo Lanzmann. Volvía del Sur con un amigo, el coche se había estrellado contra un plátano y había muerto inmediatamente. Colgué el auricular, con un nudo en la garganta y los labios temblorosos: "No voy a ponerme a llorar -me dije-. Ya no significaba nada para mí." Permanecí de pie contra la ventana, mirando cómo anochecía en Saint-Germain-des-Prés, sin poder tranquilizarme ni tampoco ceder del todo a un verdadero dolor. (...) No lloraba al hombre de cincuenta años, a ese justo sin justicia, de rostro indescifrable y severo, altanero y desconfiado, que se había alejado para siempre de mí al consentir los crímenes de Francia; lloraba al compañero de los años de esperanza, cuyo rostro puro sabía reír y sonreír tan bien, al joven escritor ambicioso, enamorado de la vida, de sus placeres, de sus triunfos, de la camaradería, de la amistad, del amor, de la felicidad. La muerte lo resucitaba; ya no existía el tiempo para él, el ayer no tenía más sentido que el anteayer, el Camus que yo había querido surgía en la noche, a la vez reencontrado y dolorosamente perdido. Siempre que muere un hombre mueren un niño, un adolescente, un hombre joven: cada cual llora al que más ha querido.

(...) La gente leía el periódico, indiferente al gran titular de la primera página y a la foto que me cegaba. Pensaba en la mujer amaba a Camus, al suplicio de encontrarse en todas las esquinas con ese rostro público que parecía pertenecer a todos tanto como a ella; ese rostro que ya no tenía labios para decirle lo contrario. (...) Michel Gallimard estaba gravemente herido; había participado en nuestras fiestas de 1944 y 1945; también murió. Vian, Camus, Michel: había comenzado la serie de las muertes y continuaría hasta la mía, la cual llegaría demasiado pronto o demasiado tarde*." (468-9)


La ruptura entre Camus i Sartre segons Simone de Beauvoir (I)

 




Així explica Simone de Beauvoir la ruptura entre Camus i Sartre*:

" Vi a Camus por última vez con Sartre en un pequeño café de la plaza Saint-Sulpice, en abril. Ridiculizaba alguno de los reproches dirigidos a su libro: daba por sentado que nos gustaba y a Sartre le molestaba mucho contestarle. (...) Francis Jeanson había aceptado finalmente hablar de L'Homme revolté**; había prometido hacerlo con circunspección pero después perdió el control. Sartre consiguió que atenuara algunas durezas pero en la revista [Les Temps Modernes] no había censura. Simulando ignorar a Jeanson, Camus dirigió a Sartre una carta, para ser publicada, en la que lo llamaba "Señor Director". Sartre contestó en el mismo número. Y entre ellos todo terminó.


Simone de Bauvoir fa una síntesi de les posicions antitètiques entre Sartre i Camus, val la pena transcriure'ls:

"Si esta amistad estalló brutalmente fue porque en realidad desde hacía mucho tiempo no subsistía gran cosa de ella. La oposicióm ideológica y política que ya existía entre Sartre y Camus en 1945 se había acentuado año tras año. Camus era idealista, moralista, anticomunista; obligado a ceder por un momento ante la Historia, pretendía retirarse de lla lo más rápido que fuera posible y aunque era sensible a la desdicha de los hombres, la imputaba a la Naturaleza. Desde 1940, Sartre había trabajado en repudiar el idealismo, separarse de su individualismo original y vivir la Historia; próximo al marxismo deseaba una alianza con los comunistas. Camus luchaba por grandes principios y así se dejó captar por las inconsistencias de Gary Davis*; en general no quería participar en las empresas precisas en que Sartre se comprometía. Mientras Sartre creía en la verdad del socialismo, Camus defendía cada vez más resueltamente los valores burgueses; en L'homme revolté se aliaba con ellos. Como el neutralismo entre los dos bloques era finalmente imposible, Sartre se aproximó a la URSS; Camus la detestaba y aunque no le gustaban los Estados Unidos, practicamente se ubicaba a su lado. (...).

Estas disensiones eran demasiado serias como para que una amistad no se rompiera. Además el carácter de Camus no facilitaba los compromisos. Supongo que presentía la fragilidad de sus posiciones, no admitía la discusión y en cuanto se esbozaba una, caía en una de esas cóleras abstractas que se parecen a huidas. Había habido una aproximación entre Sartre y él en el momento de El diablo y el buen Dios y habíamos publicado en Les Temps Modernes su ensayo sobre Nietzsche, aunque no nos satisfizo completamente. Pero esta tímida renovación no había durado. Camus estaba dispuesto a reprochar a Sartre, en la primera ocasión, su complacencia ante el "socialismo autoritario". Desde hacía mucho tiempo Sartre veía que Camus se equivocaba en toda la línea y que además se había vuelto, como le dijo en su carta, "perfectamente insoportable". Personalmente esta ruptura no me afectó. El Camus que había querido, hacía mucho que yo no existía". ((págs-. 258-9)


Sartre es troba amb la contingència!

 Llegint la conversa entre Jean-Paul Sartre i Simone de Beauvoir*,  hi ha un moment de la conversa força divertit. 





Parlen d’un època on Sartre comença a “l’Escola Normal”, el lloc imprescindible per fer carrera a França. Un concepte fonamental del existencialisme és el de contingència. 

"-S de B.- Y de dónde le vino la primera de sus ideas importantes –que persistió siempre de una u otra forma –la idea de la contingencia?

J-P.S.- Bien. La primera alusión a esta idea, la encuentro en la libreta que anunciaba los “Supositorios Midy”.

S.de B.- Cuente qué era esa libreta.

J-P. S.- Esa libreta la encontré en el metro. Era la época en que preparaba el ingreso en la Escuela Normal; fue mi primer cuaderno de filosofía y lo había recogido para anotar todo lo que pensaba.

S.de B.- ¿Era una libreta que encontró en blanco?

J-P.S.- Si, yo estaba en el metro. Y entonces me acerqué a un objeto que estaba en un asiento; era una libreta, completamente en blanco. Era un cuaderno ofrecido a los médicos como propaganda de los laboratorios “Midy”, una especie de agenda. Así pues, si tenía un pensamiento que comenzara por A, lo anotaba. Pero lo raro fue el primer pensamiento sobre la contingencia. Reflexioné sobre la contingencia a partir de una película. Veía películas en las que la contingencia no aparecía, y cuando salía del cine, me encontraba con ella. Era la necesidad de las películas la que me hacía sentir, a la salida, que no había necesidad en la calle. La gente iba y venía, era gente del montón… “(pág.188-9)



Sartre i Céline: dir-se el nom del porc!

 



El llibre de Bernad-Henry Lévy, El siglo de Sartre. Trad.  Juan Vivancos. Círculo de Lectores. Barcelona, 2001, fa una aposta per Sartre. Una biografia molt diferent a la de Francis Jeanson, Jean Paul Sartre en su vida. En tot cas, Sartre l’intel•lectual per excel•lència del segle XX, ha tindrà topades en tothom. Una d’aquestes topades va tindrà lloc amb L.F. Céline, escriptor i col•laboracionista del règim de Vichy a la França ocupada per els nazis.  Sartre escriu a Reflexiones sobre la cuestión judía el següent: “Si Céline fue capaz de sostener las tesis socialistas de los nazis, fue porque le pagaron”. (pág.116)

Céline en resposta a aquesta afirmació contraatacarà de manera furibunda. Diu Céline de Sartre: “(...) estoy hasta el culo de esos amaneraditos de mierda... cargantes, rencorosos, cagones, traïdores, mitad sanguijuelas mitad tenias... condenado desecho podrido... tenia de los zurullos, falsa víctima... malvado, sucio, ingrato, reconcoroso, borrico... tenia que se las pira... tenia burlona y filósofa...”. (pág.116)

El més interesant d'aquesta trifulca entre Sartre i Céline és que Sartre reconeix el mèrit literari de Céline, i en les seves obres -La nausea, especialment-; malgrat que ja no van tornar a dirigir-se la paraula. Per si fos poc, Simone de Beauvoir també va afegir llenya al foc al dir sobre el llibre de Céline "Muerte a crédito": " nos abrió los ojos, (...) un desprecio rencoroso a la gente humilda (que era) una actitud prefascista". (pág.116) Céline va passar de prefeixista a nazi tal qual.!


Sèries: La cúpula de cristal (Glaskupan) (V-VI)

  Lelja Els dos últims capítols estan plens de girs inesperats i on el culpable va passant per diferents candidats.  Tomàs per moments s...