Michael J. Sandel reclama a la izquierda “poner en el centro la dignidad del trabajo”



Una manera d'accedir al pensament actual és a través de  les entrevistes que com aquesta permet copsar el pensament viu Michael J.Sandel. La avantatge de fer-ho és que si un vol aprofundir pot accedir els seus llibres*.


"Era uno de los platos fuertes del festival de EL PAÍS, como confirmaban las colas a la entrada y el llenazo del auditorio de Matadero Madrid. Y Michael J. Sandel (Minneapolis, Estados Unidos, 73 años), en conversación con el periodista Jesús Ruiz Mantilla, no decepcionó. Pocos pensadores han sabido identificar con tanta lucidez, a lo largo de las décadas, el suelo fértil sobre el que germinó el resentimiento ciudadano que explica el ascenso de los populismos nacionalistas responsables de la zozobra que atraviesa el mundo en estos tiempos convulsos. Libros como El descontento democrático* (Debate, 1996, 2022) o La tiranía del mérito (Debate, 2020), que el tiempo ha tornado en proféticos, convierten a Sandel en un analista privilegiado al que conviene no perderse cuando las escasas oportunidades de escucharlo en vivo se presentan. 


Los asistentes al acto han escuchado este sábado por la tarde a un filósofo político “que interpela profundamente a nuestras conciencias”, en palabras de Ruiz Mantilla. Y cuyo vínculo afectivo con España tiene que ver con que su vocación se gestó, según ha reconocido al inicio de la charla, en un viaje por el sur del país. 


Sandel recordó que, mientras estudiaba en la Universidad, hizo sus pinitos como periodista político, cubriendo los prolegómenos del impeachment de Richard Nixon para un periódico de Texas. Después, en Oxford, quiso estudiar Políticas y Economía, pero un profesor de Filosofía le recomendó que leyera a Kant. Con Crítica de la razón pura y otros libros de filosofía en al mochila, huyendo del frío inglés, se fue de vacaciones con un amigo a Fuengirola. Ahí nació su vocación. Aquel viaje fue, recuerda Sandel, unos meses antes del nacimiento de EL PAÍS, que celebra ahora precisamente con este festival su 50 aniversario. “Empecé mi carrera en España a la vez que EL PAÍS empezaba la suya. Me gusta esa conexión con el enorme legado democrático que ha creado el periódico”, ha señalado. 


“Caí enamorado de la filosofía, pero enseguida quise conectarla al mundo”, ha recordado. “Me inspiró la idea de justicia de Kant, pero separar la justicia de las condiciones morales para mí era un error. Pensé que la política que quiere ser neutral en lo moral crea un vacío en el discurso público que acabará llenándose con una moralidad estrecha y populista, con el discurso religioso y nacionalista”. 


En conversación con Ruiz Mantilla, Sandel ha repasado las decisiones políticas que han ido dando forma al sistema de “profundas desigualdades” que explica buena parte del mundo en que vivimos. “Desde los años 80 el centro-derecha y el centro-izquierda han abrazado la fe en el mercado financiero y la globalización”, ha explicado. “Empezó con Reagan y Thatcher, que señalaron que el Gobierno era el problema y el mercado era la solución”. 


El problema, ha defendido, es que luego vinieron líderes de centro izquierda, como Clinton y Blair, que “no desafiaron esa premisa fundamental de la fe en el mercado”. Continuaron con ese triunfalismo que había aupado la caída del Muro de Berlín. “Ese modelo se sacó del debate cívico. Se vendió como algo natural. Luego todo se vino abajo con la crisis financiera de 2008”. En esa crisis, resume Sandel, “el enfado por el rescate de los Gobiernos a los bancos alimentó la política de la furia. Ese descontento lo capturó, entre otros, Trump”. 


La izquierda, lamenta Sandel, “cometió un error histórico al considerar inevitable la globalización neoliberal”. Y quiso ofrecer dos respuestas a las desigualdades generadas. Primero, “dijeron que las ganancias de los ganadores compensarían las pérdidas de los que quedaban atrás. Pero esa redistribución nunca llegó”. Segundo, explica Sandel, “se quiso hacer ver que si no lo habías logrado, tu fracaso era culpa tuya. Esa es la tiranía del mérito”. 


Sandel ha advertido de que lo mismo está sucediendo con la tecnología y la Inteligencia Artificial. “Ahora como entonces, escuchamos que esa es la dirección natural que ha tomado la tecnología. Nadie lo va a parar, dicen, no es algo que se pueda debatir. Pero, igual que antes, se trata de una falsa necesidad. Los oligarcas tecnológicos son los custodios de la falsa necesidad de que la IA reemplazará al trabajo. El debate de los usos apropiados de la IA debería ser un debate democrático de los ciudadanos”. 


“¿Qué se puede hacer ahora?”, ha preguntado Ruiz Mantilla, para combatir ese populismo autoritario. Lo primero, ha dicho Sandel, es la resistencia. Y ha puesto como ejemplo las protestas contra el ICE en Minneapolis, su ciudad natal. “Pero la resistencia no es suficiente”, ha lamentado Sandel, “porque la izquierda ha alienado a la clase trabajadora, que era su razón de ser. Lo que debe hacer la izquierda es poner en el centro la dignidad del trabajo”. 

 

Antes de concluir, Sandel ha querido subrayar la importancia de foros como este. “Hay que reconfigurar la sociedad civil para generar espacios de debate que unan a la gente. Esa es la manera de afirmar la victoria de la filosofía. La filosofía pertenece a los ciudadanos que se unen y debaten juntos”. 


Michael J. Sandel reclama a la izquierda “poner en el centro la dignidad del trabajo”

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