Entrevista a Edgar Morin

 


Això escrivia al any 1960 Morin:

"Actualment, la antropologia no pot prescindir d'una reflexió sobre:

1.- El principi de relativitat einsteinià.

2.- El principi de indeterminació de Heisenberg.

3.- El descobriment de la antimateria.

4.- La cibernètica, la teoria de la informació.

5.- La química biològica.

6.- El concepte de realitat*." (p.11)


Morin es va atrevir a integrar-ho tots aquests conceptes mitjançant la seva obra "El Método**" Ell parla de la necessitat d'un paradigma de complexitat. Així podrà dir:"Mi trabajo es una contribució para substituir un método de la simplificación por un método de la complejidad. Lo que vale para las ciencias naturales vale todavía más para las ciencias sociales y políticas. Quisiera alzarme aquí contra una ilusión muy ingenua: creer que bastaría con despejar el campo del conocimiento social/político de los mitos y de las ideologías para acceder al conocimiento "verdadero " o ciencia* (p.354)".



Entrevista a EdgarMorin por Catherine David* (1985)


Cada día es más evidente el desgaste de las nociones políticas que hasta hace poco se consideraban inamovibles. Tal vez sólo en Latinoamérica, y especialmente en México, se siguen venerando los mitos políticos erigidos en los años sesenta que la realidad ha desmentido. Edgar Morin expone aquí muchos de los temas tratados y discutidos en Vuelta, necesarios en la reflexión política de nuestros días.


Catherine David : Recientemente declaró usted a un periódico de derecha que "todavía" se consideraba de izquierda. ¿Por qué "todavía"?


Edgar Morin : Es una forma más bien torpe de expresar con una sola palabra tanto mi adhesión como mi reticencia... me explicaré: para mí la palabra "izquierda" es un adjetivo y no un sustantivo. No soy de las personas que hablan de la izquierda como si se tratara de una realidad en sí misma, en donde el Partido Socialista y Comunista fueran sus emanaciones y sus portavoces, lo que los convertiría en sus depositarios, propietarios y verificadores. La izquierda es una noción relativa. Basta con que el paisaje político cambie para que la derecha y la izquierda señalen realidades diferentes.


Existen derivaciones históricas: el partido radical, por ejemplo, se fue de la izquierda 'al centro'. Existen también mutaciones, como las que trasformaron al comunismo revolucionario en sistema totalitario; y tanto las palabras de la derecha como las de la izquierda son inservibles para designar a ese sistema. Izquierda es igualmente una noción insuficiente en relación a palabras como revolución, socialismo o democracia.


Ser revolucionario puede significar que uno se sitúa a la izquierda pero significa mucho más. La palabra "socialismo" tiene más implicaciones que la palabra izquierda. La oposición derecha-izquierda en algunos países como el nuestro se sitúa en el seno de la democracia, pero no debe ocultarnos la oposición fundamental que, en caso de peligro, se convierte en la más importante y urgente: la oposición democracia-dictadura y, principalmente, democracia-totalitarismo.


Sería tonto encerrar al mundo en la alternativa izquierdaderecha, ya que esta oposición sólo es pertinente en condiciones y límites precisos, que son políticos e ideológicos. Es necesario entender que esta oposición puede ser más o menos intensa. Así, lo era mucho más antes de la guerra cuando la derecha era reaccionaria, hipernacionalista y antisemita.


En cuanto la derecha se volvió evolucionista y la izquierda moderada, la oposición perdió su radicalidad. En resumen, izquierda y derecha no son atributos definitivos, evidentes, invulnerables, intemporales, metafísicos. Pueden sufrir corrupciones y degradaciones. Y deben ser reexaminados, reformulados y reestructurados periódicamente. En lo que a mí respecta no puedo llamar "la izquierda" a un conjunto que agrupa al partido comunista y al partido socialista...


C.D.  - ¿Y entonces qué opina de la Unión de la Izquierda ?


E.M. -Jamás he podido incorporar a mi vocabulario esa expresión que para mí es portadora de demasiadas ilusiones, engaños y artimañas. Precisamente porque me siento de izquierda y porque tomo la idea de izquierda en serio (aunque esta sea relativa), rechazo la Unión de la Izquierda conservando mi simpatía por el partido socialista. No soy un "desilusionado del socialismo" posterior a 1981. Ya me había desilusionado tanto la ideología lamentable de la Unión de la Izquierda de 1973 a 1981 y su carencia intelectual que después no tuve sino buenas sorpresas.


C.D. -Limita usted la noción de izquierda a la esfera política, pero existen pensadores de izquierda...


E.M. -Hay pensadores que se sitúan políticamente a la izquierda, pero si en realidad son grandes, sus pensamientos no pueden ser colocados sobre el tablero político. Tanto Hegel como Nietzsche no pueden ser clasificados, sino tontamente, a la izquierda o a la derecha. Sus pensamientos pueden ser utilizados en la izquierda o en la derecha pero no se reducen a esas categorías. Marx no era de izquierda, sino un pensador revolucionario que se levantó en contra de la izquierda hegeliana de la que él salió y pienso que la corriente marxista actualmente dominante se volvió reaccionaria. ¿Darwin era de izquierda o de derecha? Su teoría ha alimentado corrientes antitéticas: 1) El darwinismo social, que justifica la eliminación de los débiles por fuertes; 2) El pensamiento de Marx, que encontró la justificación del papel motor del conflicto en la evolución; 3) El pensamiento libertario de Kropotkin, que justificó la ayuda mutua como factor de selección natural por lo tanto de sobrevivencia.


C.D. -Para usted la izquierda se ha convertido en una noción superficial, casi insignificante...


E.M. -Dije que era significativa pero en condiciones y límites pertinentes que deben ser reconocidos. Debo añadir que la noción de izquierda contiene algo más; la idea del socialismo como proyecto de una profunda transformación social. Sin embargo es indispensable extenderse sobre el sentido de la palabra socialismo.


Para mí el socialismo es un mito -y no existe nada peyorativo en este término porque pienso que no se puede prescindir de los mitos incluso para concebir la realidad. Se trata de un mito que materializa las profundas aspiraciones contemporáneas de más libertad y de una nueva comunidad.


Fueron los pensadores autodidactas y críticos del siglo XIX los que expresaron esas aspiraciones; pienso evidentemente en Fourier, Proudhon, Bakunin,  Leroux, Marx. La aspiración a la libertad hizo que se denunciara todo lo que implicaba la explotación y la dominación incluyendo al estado (no olvidemos que Marx anhelaba la "supresión del estado"). La aspiración a una nueva comunidad se extendió a toda la especie humana en la idea de la Internacional. Esas aspiraciones siguen siendo mías. Intento pensar, con una conciencia metanacional y, aunque sea difícil, con una conciencia metaoccidental: trato de no olvidar que la humanidad es una en su diversidad; sabiendo además que es necesario respetar esa diversidad. También sé que esas dos aspiraciones complementarias pueden volverse antagónicas.


Desde el siglo XIX hubo un divorcio entre socialismo libertario y socialismo estatal, hubo después otro entre socialismo autoritario y socialismo democrático, hasta llegar a la metamorfosis del bolchevismo en totalitarismo, donde la palabra "socialismo" se convirtió en camuflaje.


Si ser socialista significa sentir esas primeras aspiraraciones, entonces soy socialista; si significa reconocer a la Unión Soviética como socialista, entonces soy antisocialista. Si existe contradicción entre socialismo y democracia, escojo la democracia. Si el socialismo es ampliación y profundización de la democracia entonces estoy por el socialismo democrático. Para emplear la jerga del antiguo bolchevismo soy y siempre he sido un "derechista de izquierda", derechista por lo que toca a la tolerancia y al gusto por la libertad, izquierdista por la creencia en que es posible una gran transformación.


Si incluimos en la noción de izquierda la idea de que la sociedad puede y debe ser profundamente transformada tocamos a fondo la oposición izquierda-derecha. Soy de izquierda "todavía" porque estoy convencido de que nuestra organización social es aún bárbara. Creo que existe una posibilidad de mejoramiento y de transformación profunda en las relaciones humanas, tanto en el nivel de la humanidad en su conjunto como en el nivel de las dominaciones y explotaciones de los imperios, de las clases, de los Estados y tanto en las relaciones entre individuos como en la de uno consigo mismo. Creo que todos nosotros, sociedades e individuos de países supuestamente desarrollados estamos en un estado de subdesarrollo mental, intelectual, afectivo, social...


C.D. -¿Piensa que aún es posible cambiar al mundo, al hombre y a la vida?


E.M. -Cambiar las relaciones entre los hombres y el estado del mundo, sí. Pero es necesario romper con el mito de la Salvación terrestre y el del Progreso automático. Es preciso liberar a la esperanza política del mesianismo apocalíptico que se introdujo en el marxismo junto con el mito de un proletariado portador de la solución a los problemas de la historia humana. En este siglo nos hemos dado cuenta de que la realización de la felicidad en la tierra dentro del "paraíso socialista" lleva consigo mentira y desgracia. No le pidamos a la política que exorcise la angustia humana. No le corresponde a la fe política encargarse de la salvación religiosa.


Debemos romper también con el mito del progreso triunfalista, determinado por las "leyes" de la historia o producido automáticamente por el desarrollo de las ciencias y las técnicas. Ese desarrollo es ambivalente. La historia conoce bifurcaciones aleatorias. Muchos progresos pueden determinar regresiones y viceversa.


C.D. -En resumidas cuentas, usted condena el optimismo.


E.M. -Condeno la euforia. Desde el punto de vista de las probabilidades, se debería ser pesimista ya que todos los procesos actuales conducen hacia las regresiones o a las catástrofes. ¿Pero, que es una probabilidad?. Es la inducción del futuro a partir del análisis de los procesos en curso. Así, era probable que los persas ganaran la batalla de Salamina o que el culto a la Mitra triunfara en el Imperio romano sobre la pequeña secta judeocristiana. El cálculo de las probabilidades no toma en cuenta los azares decisivos, los acontecimientos inesperados, el surgimiento de lo nuevo y, más importante aún, la capacidad de creación y de metamorfosis. ¿Acaso pudo haber previsto un observador perspicaz de hace diez mil años, cuando la humanidad estaba constituida por pequeñas comunidades de cazadores y de recolectores, la aparición de sociedades estatales, agrarias y urbanas con cientos de miles, y más adelante, de millones de miembros? No se pueden concebir las metamorfosis antes de que se lleven a cabo. Se puede, a veces, soñar o presentirlas Hoy en día sentimos la necesidad de una transformación formidable a escala de la humanidad -diría de una revolución, si la palabra no se hubiera vuelto tan sucia y tan reaccionaria pero no sabemos cómo lograrla. Los medios que se han propuesto hasta ahora: el amor al prójimo, la educación, la expropiación de los explotadores, han demostrado ser insuficientes y se han vuelto, con frecuencia, en sentido contrario.


Mi esperanza se funda en un hecho: lo que ha sucedido de importancia en la historia ha sido imprevisible antes de que sucediera. Por lo tanto, la única forma saludable de ser optimista actualmente es romper con la euforia dañina del progreso y tener esperanza en lo imprevisible.


C.D. -¿Cree usted en un movimiento de deslizamiento planetario hacia la derecha?


E.M. -La palabra "derecha" no cubre sino parcialmente dos tipos de fenómenos que se desarrollan en la actualidad. El primero es un movimiento "fundamentalista". En los años sesenta advertí el desarrollo de un neoarcaísmo. En el sentido en el cual la palabra arkhé significa fundamento, principio, origen, y diagnostiqué la búsqueda de un retorno a los orígenes tanto en la vida privada como en los movimientos neorregionalistas de Europa y el Occidente. Hoy, por todos lados, de forma original y específica según las sociedades y los lugares, existe una búsqueda de los orígenes perdidos o en vía de extinción, para luchar, en contra del escepticismo y del nihilismo y en contra de la pérdida de identidad que suscitan la homogenización y el anonimato de la civilización técnica e industrial.


Hemos observado, en las comarcas de la vieja y gran civilización islámica, cómo ese movimiento fundamentalista ha tomado la forma del integrismo, y en este caso el Irán de Khomeini no sólo debe aterrorizarnos sino instruirnos. Con frecuencia, aunque no necesariamente, el fundamentalismo moldea al nacionalismo o produce nuevos nacionalismos. Pero es necesario entender hasta qué punto se trata de movimientos profundos en contra de la pérdida de sustancia, de seguridad, de identidad. Lo interesante es que en los Estados Unidos el reaganismo constituye más que un movimiento de balanza un fundamentalismo a la americana, es decir, una nueva adhesión entusiasta a los mitos fundadores de la identidad americana y a los valores específicos de ese país, incluyendo, sobre todo, la exaltación de la libre empresa.


C.D. - ¿Entonces por qué existe tanto interés por el liberalismo en Francia?


E.M. - La reciente difusión del mensaje neoliberal americano no se ha llevado a cabo solamente por el éxito actual de la economía americana sobre la recesión y el desempleo. Corresponde a otro tipo de problema real de nuestras sociedades en Europa occidental, donde se plantea conjuntamente el problema de los antídotos contra la burocratización técnica de los Estados y el de la anemia del Estado benefactor.


En lo que a nosotros concierne no debemos olvidar que la tradición libertaria es de izquierda y que en el neoliberalismo americano existe un componente "libertario", un brote metamórfico de las aspiraciones libertarias de la contracultura de los años sesenta. Tampoco debemos ignorar las brutalidades y cargas burocráticas que pesan sobre los ciudadanos, y más aún sobre los no ciudadanos que son los inmigrantes; además de los estragos que causa el cretinismo, tecnocrático en la vida social. Aquellos que jamás han esperado frente a nuestras ventanillas de la Seguridad Social, de la prefectura de policía, del correo; aquellos que renuevan su tarjeta de identidad gracias a una llamada telefónica con recomendación, no conocen las lágrimas, los sufrimientos y las desgracias que provoca la burocracia francesa sobre cientos de miles de seres desarmados.


Por otra parte, la experiencia de la Unión Soviética nos ha demostrado que la planificación generalizada del Estado no representa un progreso en la administración consciente de la sociedad por sí misma, sino la omnipotencia de la Nomeklatura y la coacción arbitraria sobre una economía que no encuentra oxígeno más que en el mercado negro y en la astucia.


También les decía a los funcionarios de la "izquierda" que cuando escuchen la palabra liberalismo no desenfunden su pistola sino que reflexionen. Se debe considerar como un verdadero problema la simbiosis de las regulaciones conscientes, voluntarias, emanadas del Estado con las regulaciones espontáneas, sin control, que vienen no solamente del "mercado" sino de la interacción social de todo tipo. Necesitamos a la vez más Estado -para asumir la función de arbitraje y de resistencia a las corporaciones y a los feudos y menos Estado -para aligerar la opresión técnica y burocrática y así desanquilosar la vitalidad social. Aquellos que en la izquierda se rehúsan a pensar estas cuestiones alegando que la crítica del Estado la hace la derecha, se suman a la procesión interminable de los que durante décadas se taparon los ojos "para no hacerle el juego al adversario". Por lo que deberían adoptar como adversario a Marx, que deseaba la supresión del Estado, y a Lenin, que lo anunciaba con alguna imprudencia en El Estado y la revolución.


Hay ciertamente dos formas de oponerse al Estado: una, la de la derecha, que se opone a cualquier idea de solidaridad, de redistribución y de equidad para que los mecanismos económicos actúen plenamente (sin embargo este antiestatismo económico puede reclamar al mismo tiempo un crecimiento incontrolado de los poderes del Estado-gendarme); la otra, que a mi juicio es de izquierda, se opone a los excesos del Estado, a sus accesos de omnipotencia, a su empresa omnipresente, a su anonimato sin entrañas. Debo añadir que la complejidad social tiene necesidad de desórdenes, de conflictos, de antagonismos que además se regulan entre sí, si se respetan las reglas del juego común: pero también para evitar que los desórdenes no la arruinen y que los antagonismos no se vuelvan crueles, despiadados y bestiales, la complejidad social tiene necesidad de una gran solidaridad, así como de un vivo sentimiento comunitario.


C.D. -¿Cree usted en las virtudes de la crisis?


E.M. -Creo en sus vicios y en sus virtudes. Tienen el mismo origen: la desestabilización que ocasiona una crisis puede suscitar ya sea una regresión o un avance. La crisis puede cuestionar los viejos esquemas y modelos, incitar a la invención, favorecer nuevas ideas. Puede también hacer retroceder a la inteligencia, favorecer la inmolación de chivos expiatorios y empujarnos a creer en las soluciones milagrosas.


Pienso que debemos reflexionar sobre la complejidad de nuestra crisis. Esta no es sólo una recesión banal sino una crisis multidimensional: está ligada a las enormes transformaciones del tejido social, con el desarrollo de la informática que más que una nueva tecnología es la cerebralización artificial de la sociedad. La crisis es inseparable no sólo del desequilibrio monetario entre los Estados Unidos y los otros países, y del desequilibrio económico entre países ricos y pobres, sino de todas las convulsiones políticas, militares, étnicas, religiosas que sacuden a este planeta en agonía. No olvidemos que la crisis es parte de la guerra del Medio Oriente y que nos llegó a través del encarecimiento del petróleo. Por lo tanto debemos pensar, más allá de lo inmediato y a una escala mucho mayor sobre problemas urgentes como los que impone la modernización.


C.D. --¿No es aterrador saber que la crisis de 1929 se solucionó con la Segunda Guerra Mundial?


E.M. -No sabemos cómo llegará la solución y si habrá alguna. Sin embargo, en Europa, existe una diferencia extraordinaria en relación con la crisis de los años treinta. Aquella había fermentado inmensas esperanzas y furores: avivó las dos mitologías de la Salvación política, la nacionalsocialista y la socialista nacional (URSS). Nosotros entramos en la crisis en 1973, al mismo tiempo que retrocedían como nunca los mesianismos y los mitos de la salvación política. Los mitos fascistas ya se habían desintegrado bajo el desmoronamiento de la Alemania nazi en 1945 y no se les volvió a permitir otro gran renacimiento. Después, con el informe de Kruchev se comenzó a autodestruir la mitología de la URSS , endureciéndose lentamente hasta 1973.


Entre 1973 y 1975 ya no podíamos desconocer, definitivamente, lo que es el Gulag y la Nomenklatura. Al mismo tiempo que con Lin Piao y la "banda de los cuatro" se autodestruye el mito chino, los mitos de Vietnam, Camboya y Cuba se autodeshonran a su manera. Los últimos sueños del 68 se dispersan. Desaparece la Gran Esperanza y en el mercado ideológico desaparece también la Promesa de Salvación. Sólo queda basura.


Es evidente que estamos en un momento de transición. Espero que no volvamos a enfrentarnos con la alternativa libertad-servidumbre, o democracia-totalitarismo aunque esté presente de manera implícita en la situación europea. Todo aquello que logre aumentar nuestra debilidad y reforzar al nuevo imperio la actualizará. De la misma manera, la alternativa vida-muerte pesa sobre nuestras cabezas y puede realizarse si se juega en Europa un póker termonuclear. Sin embargo, lo probable no es siempre seguro. Aún veremos cosas sorprendentes y tendremos que esperar lo que venga de lo inesperado.


'El nom de la rosa' i el joc dels universals (I)

 



En el llibre 'El nom de la rosa' d'Umberto Eco, -un llibre intertextual, on hi ha referències permanents per aquells que sàpiguen llegir-les que  al inici del llibre, hi ha una exposició sobre el coneixement i amb ells  la qüestió dels universals.

"(...). Respondió -Guillermo de Baskerville- que la belleza dels cosmos no procede sólo de la unidad en la variedad, sino también de la variedad en la unidad. La respuesta me pareció inspirada en un empirismo grosero, pero luego supe que, cuando definen las cosas, los hombres de su tierra [Anglaterra] no parecen reservar un papel demasiado  grande a la fuerza iluminadora de la razón.


(...). "Roger Bacon, a quien venero como maestro, nos ha enseñado que algún día el plan divino pasará por la ciencia de las máquinas [tecnologia], que es magia natural y santa. (...)

(...). "Y yo te digo que Dios quiere que existan, y existen ya sin duda en su mente, aunque mi amigo de Occam niegue que las ideas existan de ese modo, y no porque podamos decidir acerca de la naturaleza divina, sino, precisamente, porque no podemos fijarle límite alguno". Per Occam, el coneixement de Déu no pot assolir-se amb la raó, sinó amb la fe, i això deixa espai a la raó per investigar el món creat per Déu. 

Arribant a l'abadia, Guillem de Baskerville, observa el llibre obert de la natura. Unes penjades d'animal, un cavall, li permeten fer tota una allau de deduccions, sorprenents.  L'ajudant de Guillem, Adso de Melk, que explica la historia (1327), diu "Yo ya había descubierto que mi maestro, hombre de elevada virtud en todo y para todo, se concedía el vicio de la vanidad cuando se trataba de demostrar su agudeza (...)".

Guillem li diu a Adso: "-Mi querido Adso -dijo el maestro-, durante todo el viaje he estado enseñándote a reconocer las huellas por las que l mundo nos habla como por medio de un gran libro. Alain de l'Ille decía que 

Omnis mundi creatura

quasi liber et pictura

nobis est in speculum (Cada criatura en el mundo es como un libro y una imagen para nosotros en un espejo) pensando en la inagotable reserva de símbolos por los que Dios, a través de sus criaturas, nos habla de la vida eterna. Pero el universo es aún más locuaz de lo que creía Alain y no sólo habla de las cosas últimas (en cuyo caso siempre lo hace de un modo oscuro), sino también de las cercanas, y en esto es clarísimo." 

(...)

"Aquel día no pude  contenerme y volví a preguntarle sobre la historia del caballo.

-Sin embargo -dije-, cuando leisteis las huellas en la nieve y en las ramas aún no conocíais a Brunello. En cierto modo, esas huellas nos hablaban a todos los caballos, o al menos de todos los caballos de aquella especie. ¿No deberíamos decir, entonces, que el libro de la naturaleza nos habla sólo por esencias, como enseñan muchos teólogos insignes? (p.37-8)

"(...) De modo que me encontraba a mitad de camino entre la aprehensión del concepto de acaballo y el conocimiento de un caballo individual. Y, de todas maneras, lo que conocía de un caballo individual procedía de la huella, que era singular. (...) Si ves algo de lejos, sin comprender de qué se trata, te contentarás con definirlo como un cuerpo extenso. Cuando estés un poco más cerca, lo definirás como un animal, aunque todavía  no sepas si se trata de un caballo o de un asno. Si te sigues acercando, podrás decir que es un caballo, aunque aún no sepas  si se trata de Brunello o de Favello. Por último, sólo cuando estés a la distancia adecuada verás que es Brunello (o bien, ese caballo y no otro, cualquiera que sea el nombre que quieras darle). Este será el conocimiento pleno, la intuición de lo singular. (...) De modo que las ideas, que antes había utilizado para imaginar un caballo que aún no había visto, eran puros signos, como eran signos de la idea de caballo las huellas sobre la nieve: cuando no possemos las cosas, usamos signos y signos de signos." (p.38)

Existeixen diverses interpretacions d'Occam. Per uns, al establir la diferència entre coneixement abstractiu i intuïtiu, obre la porta per l'observació de la natura -obra de Déu-.  Per altres, estem davant d'un proto-racionalisme. En tot cas, per Occam, les essències, no existeixen per elles mateixes. L'essència cavall, no existeix, perquè l'únic que existeix és el singular, aquest cavall, aquell altre. Este dins de la discussió dels universals. Quan parlem de cavalls, estem dins del coneixement abstractiu, però aquest res més té sentit perquè podem referir-lo a cavall particular, és a dir, a aquest cavall en concret, coneixement intuïtiu.  L'opció d'Occam per el nominalisme, té a veure amb la ferma voluntat  de  salvar l'omnipotència divina. Si Déu, està determinat per les essències -allò què és- (St. Tomàs d'Aquino) o per Duns Escoto, està determinada per la haecceitas -principi de individuació-, allò què permet determinar singularment que el cavall sigui cavall, en aquest cas, Brunello i no un altre. Per Occam, l'omnipotència de Déu queda trasbalsada, perquè està determinat per la seva propia llei. Occam reivindica la contingència,  Déu pot fer allò que volgui fer, així pot dir: "Deu pot fer tot el què, al ser fet, no inclogui contradicció(p.35)**".

El seu fideisme o voluntarisme, referit a Déu, permet copsar el famós concepte  de la navalla d'Occam. Al afirmar que el coneixement és del singular i contingent (coneixement intuïtiu) no podrem anar més enllà de l'experiència, i això implicava que les demostracions de l'existència de Déu de Tomàs d'Aquino, el sembles innecessàries, per això la seva afirmació:" Non sunt multiplicanda entia sine necessitate: "no hay que multiplicar los entes sin necesidad". L'expressió no es troba en els seus escrits, però reflexa la seva idea.

En la següent entrega parlarem de la seva lògica i el concepte de 'supositio', clau per explicar la seva concepció nominalista. 


Hegel: Tenir un fill il·legítim (I)

 



"Ella menysprera l'enteniment i la ciència,

els dons suprems de l'home.

Ella s'ha lliurat al diable

i s'ha de perdre necessàriament (Goethe, Faust)*" 

(Hegel)


A la Wikipedia dona una dada, fill, Karl von Hegel. Però la veritat va tenir un fill 'natural' o 'il·legítim', en Ludwig. Un fet notable és que el nom de Ludwig, apareix molt poc en les biografies. Com si Hegel, el veritable Esperit  Absolut, no fos també, una autoconsciència què "pren per a si la vida, igual com escull un fruit madur que ve per ell mateix a l'encontre en el mateix moment que és pres*". Aquest fruit madur es deia Christina Charlotte Johanna Burkhardt (de soltera Fisher). Mentre els reis i la noblesa podien tenir fill 'il·legítims', el bons burgesos i amb una estricta moral luterana, era impensable que una persona respectable s'emboliqués en aquests afers, - és donava per fet, que la dona era el fruit pecaminós, per excel·lència-  què podien tenir conseqüències greus per la reputació de qui s'havia fit on no el demanaven. Hegel, malgrat tot, va acceptar la paternitat d'en Ludwig. 


Svetlana Alexiévich, una veu valenta

 



Svetlana Alexiévich, dona veu els que no entenen. Sigui militars al Afganistan o a la Gran Guerra. Veus que d'altre manera es perdi irremeiablement. Gracies a Alexiévich, t'ha dones que les guerres no és cosa d'homes. Perquè les àvies, mares, esposes, filles, germanes també lluiten a la seva manera.  Potser quan s'acabi la guerra a Ucraïna, Alexiévich poguí donar veu a les protaginista avui mudes davant les bombes, els drons i el cinisme.   



"Aquí aprendí que la mina más terrible es la "italiana". A las víctimas de esa explosión las tienen que recoger con un cubo. Se me acercó un chico y me contó, me contó... Creía que nunca pararía. Me asusté. Él lo notó: "Disculpe, ya me voy...". Era un chico desconocido. Vio a una mujer y quiso compartirlo. Frente a él, de todos sus amigos lo único que quedó .... fue un trozo de bota... De toda una escuadra de ametralladoras... Eran sus amigos... Pensé que no pararía nunca. ¿A quién iría a contárselo después?*. Empleada" (pág.170) 
 



Fichte obre camins a Heidegger i Sartre

 


"(...), la respuesta a la cuestión de si estas consideraciones caen en el tiempo vacío o en el verdadero dependerá de si  desaparecen y desaparecerán cada vez más de nuestra vida la vaciedad de pensamiento, la frivolidad, la ligereza.

La pura vaciedad de pensamiento, es decir, el mudo y ciego dejarse llevar por la corriente de los fenómenos de ella, es cosa propia del animal y que tiene de este modo una cierta naturalidad que hay que dejarle. Pero raras veces es el hombre tan dichoso que le sea dada. (...) La ligereza y la frivolidad -y sin duda cuanto más alto suben, tanto más- son señales infalibles de que en el interior del corazón hay algo que muerde y  lo que bien se quisiera escapar; y son, justamente por lo mismo, irrecusables pruebas de que la naturaleza noble no ha perecido aún totalmente* (pág.212-213)"

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Aquests paràgrafs són unes lliçons que va donar J.G.Fichte (1762-1814), a Berlín, al març de 1806, davant d'un auditori d'ample espectre. Parla des de una manera de pensar propia d'aquell temps a Alemanya, en el desenvolupament del Idealisme, una fusió freda entre Il·lustració i Romanticisme, amb Kant, però també amb Spinoza. Un Fichte, que havia sigut expulsat-injustament- per una controvèrsia acusat de ateisme (spinozisme) al any  1798.   

El que crida l'atenció del text, és què aquesta denuncia entre el temps buit i el temps vertader, què dona la tríada malèfica "vaciedad de pensamiento, la frivolidad, la ligereza", té un aire de família, tant en el pensament de Heidegger, i la seva existència inautèntica i existència autèntica, o l'existencialisme, amb Sartre i la seva distinció entre la mala fe i la idea d'assumir la llibertat amb tota la radicalitat que ens pertoca, autenticitat. I és què en filosofia, tot té un aire de família. Si volguéssim estirar el fil, podríem arribar al pensament crític de l'escola de Frankfurt (Horkheimer, Adorno, Habermas).   


Entrevista a Adela Cortina

 



"Adela Cortina ha sabido retratar la evolución de España, definir el pensamiento de esta era a través de sus ensayos y adelantarse incluso a debates que han ido tomando fuerza en un país que ha cruzado un universo en 50 años: desde las dificultades y el orgullo de la Transición hasta las carencias que hoy asoman en forma de polarización, de exclusión del diferente cuando es pobre, de precarización ante la inteligencia artificial y de una fragmentación de la atención que hoy complica la forja de conciencia.


Autora de libros como Aporofobia, el rechazo al pobre (Paidós, 2017) o ¿Ética o ideología de la inteligencia artificial? (Paidós, 2024), la filósofa, nacida hace 79 años en Valencia, es creadora de la Fundación Ética de los Negocios y las Organizaciones (Étnor), en cuya sede recibe a EL PAÍS. Catedrática emérita de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, recibió, entre otros galardones, el Premio Nacional de Ensayo 2014 con ¿Para qué sirve realmente la ética? (2013).


Pregunta. ¿Cómo hemos evolucionado en 50 años?

Respuesta. La Transición fue política, pero antes habíamos vivido una transición ética. Los cambios políticos pueden enraizar cuando hay una solidez del ethos de la sociedad civil, de las costumbres y convicciones de la gente. España era un país autoritario, pero la sociedad no era nada monolítica, había un pluralismo grande que estaba pidiendo a voces un cambio en lo político. La emigración volvía, llegaban turistas, había movimientos de trabajadores y estudiantes, y se gestaba una revolución desde dentro que pedía un cambio, y eso hizo posible el paso al pluralismo. Fue el gran cambio. El pluralismo es una riqueza.


P. ¿Qué hicimos mal?


R. Hemos fallado en varias cosas. En ese momento peculiar existía lo que Hugo Lerner llamaba el cambio psíquico, la movilidad psíquica en los jóvenes, la idea de que los hijos iban a vivir mejor que los padres. Estábamos en un momento de progreso, en lo que Samuel Huntington denominaba “la tercera hora de democratización”: España estaba en el curso de la historia, ya habíamos comprado el seiscientos, los hijos iban a vivir mejor. Hoy se extiende la idea de que los hijos van a vivir peor que los padres. Pero no es verdad, no tienen por qué vivir peor, los chicos de hoy tienen muchas posibilidades de crecer y no tienen que quedarse paralizados.


P. ¿Los ve paralizados?


R. En gran medida, sí. Me pone nerviosa oír eso de que van a vivir peor. Tienen posibilidades de usar internet como jamás habíamos soñado, tienen la IA, pueden viajar a donde quieran, aprenden y se conectan con gente de muchísimos países, están en la UE y en el mundo mucho mejor situados. Para que no estén siempre quejándose, hay que decirles: “Adelante, aprovechad esas oportunidades que tenéis para crecer”. Yo tenía que ir a Alemania a buscar un libro… Me pone mala ese pesimismo. Hay que tomar un tono más propositivo, arrumbar esa idea. Incluso quienes tienen menos gozan de más oportunidades.


P. Usted ha escrito que la xenofobia está en el cerebro, es biológica. ¿Cómo evalúa la nueva apuesta de la derecha por la “prioridad nacional”?


R. He escrito sobre aporofobia, el desprecio al pobre. No nos molestan los extranjeros futbolistas o turistas, solo los pobres. La “prioridad nacional” es una barbaridad, pero debía haberse abordado la regularización cuando entró la ILP en el Parlamento, hace dos años, de forma ordenada y serena. Se dejó y ahora se aborda de golpe y porrazo para 500.000 personas. Ha sido un error, y si hay quien protesta porque estamos saturados es porque estamos saturados, por eso a muchos les puede apetecer pasar por delante de quien no paga la Seguridad Social. Demostremos que se puede hacer bien para que no perjudique a nadie.


P. ¿Por qué crecen la xenofobia y la ultraderecha?


R. El problema no es la ultraderecha ni la ultraizquierda, sino que estamos haciendo justo lo contrario de lo que hizo EL PAÍS en la Transición: buscar acuerdos, consensos, lo que se puede compartir. Gente que se enfrentó a la muerte fue capaz de buscar entonces esa concordia. ¿Y hoy qué se hace? Lo contrario, se levantan muros entre unos y otros. A EL PAÍS le pido que siga bregando por los acuerdos y destruyendo muros.


P. ¿Cree posible volver a esa concordia, con este PSOE y este PP?


R. Sí. Con este PSOE, con este PP, con los materiales que tenemos. Yo tenía una tía con muy poco pelo y, cuando iba al peluquero, él le decía: “Qué poco pelo tiene usted”. “Pues con ese se tiene que apañar”, respondía ella. ¡Cómo no vamos a poder! Si pudimos hace 50 años después de una Guerra Civil en la que se habían hecho salvajadas, por qué no se va a poder ahora. Se tiene que poder.


P. El déficit de atención se ha instalado como modo de vida. ¿Qué consecuencias tendrá esto en el pensamiento?


R. Esa dispersión es dañina para el pensamiento. Para organizarse y reflexionar hay que focalizar la atención. En la educación es suicida. Vivimos en una economía de la atención, las empresas quieren tenernos enganchados a cualquier tontería. Lo importante para reflexionar y comparar es tener pensamiento crítico. Si no somos capaces de atender y reaccionar, estamos perdidos.


P. ¿No teme que EE UU rompa el orden democrático establecido?


R. Ya se ha roto hace bastante, y no solo lo está rompiendo EE UU, sino una gran cantidad de países que un día se alían con unos y otro con otros. Estamos perdiendo la idea de ser fieles a nuestros aliados.


P. ¿Habla de España?


R. No digo que no sea fiable, pero está cambiando de posiciones y de lugar. Si queremos tener inteligencia, debemos saber con quién nos asociamos y no cambiar un día tras otro. España debería ir con cuidado, porque no se puede jugar con fuego.


P. ¿Y Trump es un socio fiable?


R. No, no, claro que no es fiable, y me sorprende la poca inteligencia con la que actúa. Se está deshaciendo de todos sus aliados.


P. ¿Los medios han perdido su autoridad entre tanta fragmentación de la atención?


R. Los medios tenéis muchísima autoridad para formar mentalidad y conciencia. Necesitamos periodistas profesionales para extender la libertad, el conocimiento. El periodismo es imprescindible, forma conciencias, y eso la IA nunca lo tendrá.


P. Usted no tiene móvil. ¿Por qué?


R. Ahora me estoy arrepintiendo, pero no lo tengo porque me da sensación de libertad. Cuando veo a la gente enganchada percibo esclavitud y agobio.


P. ¿Cómo será la sociedad en 50 años?


R. No tengo ni idea, pero me gustaría que hubiera sociedades democráticas libres y abiertas, capaces de expresar sus opiniones y de crearse una conciencia en la que importe la justicia y la compasión*."


Notes bibliogràfiques (I)

 Voldria comentar breument, dos llibres: Etica mínima. Introducción a la filosofía práctica, de Adela Cortina*, i el de Michael J.Sandel, El descontento democrático. En busca de una filosofía pública**. Dos llibres complementaris, i a la vegada molt diferents. 




En el primer cas, la seva vocació és reivindicar un deontologisme ètic, i la seva proposta d’uns mínims, per la convivència. Tothom té idees sobre la felicitat, però com diu, potser és un concepte buit, què cal una altre dimensió. Com construir societats on la la igualtat i la solidaritat tinguin cabuda en aquest món tant inhòspit? 




L’altre llibre parla de la necessitat de conquerir  la economia per la política. La globalització, ha demostrar els seus límits, la crisi econòmica del 2008 i posteriorment, la pandemia (2020) han ajudat a visualitzar que no és des de la economia com redreçarem el món actual, governat per el mil milionaris que segueixen les receptes de la globalització com si fossin lleis naturals què cal acceptar i ajudar a implementar. Cal reivindicar la ciutadania i la política, que Sandel defineix així: “La política és una negociació constant entre el necessari i el possible” (p.348). Segons els ideòlegs de la globalització, els mercats fan els necessari per augmentar el creixement i la riquesa, però, la política ha de reivindicar el possible, una societat on les diferències entre els mil milionaris i la gent corrent, s’ha fet abismal, cal posar límits a una economia que fa que sempre guanyin els mateixos, passant la factura a les classes treballadores mitjançant l'Estat!.    


Sandel diagnòstica el present (II)

 




Globalització

La caiguda del mur de Berlin i l'esfondrament de l'antiga Unió Soviètica, va donar la impressió que capitalisme i democracia anaven de la mà. En aquesta situació el món era conquerit per la nova ideologia: la globalització. Una globalització implicava el moviment de bens, persones i capitals, generant a la vegada prosperitat i pau universal. Semblava un moment culminant en la historia de la humanitat.

Davant d'aquest panorama aparentment utòpic, Margaret Thatcher va poder dir allò de "no hi ha alternativa", volen dir, que la economia s'havia menjat a la política. La democracia no era qüestió de la ciutadania sinó dels financers.

Això, va ser possible, no perquè hi hagués un destí sobrenatural que ho feia possible, una mena de mà invisible, sinó  perquè els diferents govern, especialment, els EUA i Anglaterra, i desprès la resta, van treballar per aplanar el camí de la economia per colonitzar la política fent-la estèril i submisa.  Thomas L.Friedman, NYT, va dir que totes aquestes polítiques neoliberals, "equivalien a una 'camisa de força daurada'" (p.296)

Com diu Sandel, era daurada perquè prometia prosperitat econòmica, és a dir, creixement, era una camisa de força, perquè deixava a la política sense cap marge de maniobra. L'únic que restava era obeir els dictats de la economia global. Els brokers "el remat electrònic" (p.297), van donar la visualització d'una economia que s'expressava a les borses mundials. Uns mercats interconnectats que gràcies a les tecnologies en xarxa, permetrien operar instantàniament a qualsevol hora i lloc del món. 

L'economia global va seduir els govern nacionals, perquè donessin les màximes facilitats els mercats per operar en qualsevol país, atraient capitals per animar les economies domèstiques. Aquesta pastanaga tenia el seu costat fosc, desregulacions de tota mena que feien que els països quedaven exposats a la tirania del moviment de capitals, deixant-los indefensos dels atacs interessats dels mercats en moviments especulatiu de destruïen economies en un   tres i no res. Això generava disciplinar els països envers el capitals, en els PIGs (2010-2012) van tindrà enfrontar-se els mercats, destruint bona part de la riquesa nacional en favor dels mercats. 

Uns dels paladins del neoliberalisme va ser Clinton. En tractat TLCAN -Mèxic, Canada i EUA- obrir mercats, els consumidor podien comprar estalviant, però no així com a productors, bona part de la producció va anar a Mèxic, amb salaris molt més baixos. Diu Sandel: "Entre  2000 i 2017, van desaparèixer 5,5 milions  de llocs de treball industrial. El comerç global no va l'únic responsable; també l'automatització explica bona part d'aquest descens. Però en tot cas, la competència de les importacions xineses explica la pèrdua d'un 2,4 milions de lloc de treball els EEUU entre 1999 i 2011" (p.300).

Tant Clinton, com George W.Bush o Obama, van seguir la senda del capitalisme global cercant pactes (CAFTA, TPP) per ampliar mercats i deslocalitzant industries locals. Això va fer que a la campanya del 2016, Bernie Sanders i Donald Trump, s'ho oposaren  aquestes propostes, què per altre part no van ser ratificades (p.301)

Mentre EEUU i les seves elits aconseguien dominar el món, la Xina creixia exponencialment, sense liberalitzar la seva política, deixant que l'economia estigués al servei del partit comunista. Diu Dani Rodrik què "  el miracle econòmic xinés es va construir amb polítiques industrials i financeres que vulneraven principis fonamentals del nou règim hiperglobalitzat: subvencions a industries seleccionades, normatives que obligaven a les empreses estrangeres a transferir tecnologia a companyies locals si volien operar a Xina, propietat estatal generalitzada de bona part de l'economia nacional i controls monetaris" (p.301-2)

Mentre les elits seguien el itinerari establer, la ciutadania començava va veure la globalització com una amenaça existencial. A més, aquest model estava polaritzant la societat entre guanyadors i perdedors. La capacitat de imposar condicions draconianes els països receptors de capitals, deixaven oberta  la porta per una condició neocolonialista. I això, mentre és proclamava la llibertat dels mercats, quan la realitat era la imposició d'oligopolis. 

El flux  de capitals va permetre esprémer a la classe treballadora. L'amenaça de deslocalització a altres països, feia que les condicions laboral entressin en recessió. En aquesta situació el capital, va quedar exempt de pagar impostos. De fet, la reducció del impost de societat els països occidentals, a anat baixant, desplaçant la carrega impositiva els treballadors i consumidors (p.304).


Michael J. Sandel reclama a la izquierda “poner en el centro la dignidad del trabajo”



Una manera d'accedir al pensament actual és a través de  les entrevistes que com aquesta permet copsar el pensament viu Michael J.Sandel. La avantatge de fer-ho és que si un vol aprofundir pot accedir els seus llibres*.


"Era uno de los platos fuertes del festival de EL PAÍS, como confirmaban las colas a la entrada y el llenazo del auditorio de Matadero Madrid. Y Michael J. Sandel (Minneapolis, Estados Unidos, 73 años), en conversación con el periodista Jesús Ruiz Mantilla, no decepcionó. Pocos pensadores han sabido identificar con tanta lucidez, a lo largo de las décadas, el suelo fértil sobre el que germinó el resentimiento ciudadano que explica el ascenso de los populismos nacionalistas responsables de la zozobra que atraviesa el mundo en estos tiempos convulsos. Libros como El descontento democrático* (Debate, 1996, 2022) o La tiranía del mérito (Debate, 2020), que el tiempo ha tornado en proféticos, convierten a Sandel en un analista privilegiado al que conviene no perderse cuando las escasas oportunidades de escucharlo en vivo se presentan. 


Los asistentes al acto han escuchado este sábado por la tarde a un filósofo político “que interpela profundamente a nuestras conciencias”, en palabras de Ruiz Mantilla. Y cuyo vínculo afectivo con España tiene que ver con que su vocación se gestó, según ha reconocido al inicio de la charla, en un viaje por el sur del país. 


Sandel recordó que, mientras estudiaba en la Universidad, hizo sus pinitos como periodista político, cubriendo los prolegómenos del impeachment de Richard Nixon para un periódico de Texas. Después, en Oxford, quiso estudiar Políticas y Economía, pero un profesor de Filosofía le recomendó que leyera a Kant. Con Crítica de la razón pura y otros libros de filosofía en al mochila, huyendo del frío inglés, se fue de vacaciones con un amigo a Fuengirola. Ahí nació su vocación. Aquel viaje fue, recuerda Sandel, unos meses antes del nacimiento de EL PAÍS, que celebra ahora precisamente con este festival su 50 aniversario. “Empecé mi carrera en España a la vez que EL PAÍS empezaba la suya. Me gusta esa conexión con el enorme legado democrático que ha creado el periódico”, ha señalado. 


“Caí enamorado de la filosofía, pero enseguida quise conectarla al mundo”, ha recordado. “Me inspiró la idea de justicia de Kant, pero separar la justicia de las condiciones morales para mí era un error. Pensé que la política que quiere ser neutral en lo moral crea un vacío en el discurso público que acabará llenándose con una moralidad estrecha y populista, con el discurso religioso y nacionalista”. 


En conversación con Ruiz Mantilla, Sandel ha repasado las decisiones políticas que han ido dando forma al sistema de “profundas desigualdades” que explica buena parte del mundo en que vivimos. “Desde los años 80 el centro-derecha y el centro-izquierda han abrazado la fe en el mercado financiero y la globalización”, ha explicado. “Empezó con Reagan y Thatcher, que señalaron que el Gobierno era el problema y el mercado era la solución”. 


El problema, ha defendido, es que luego vinieron líderes de centro izquierda, como Clinton y Blair, que “no desafiaron esa premisa fundamental de la fe en el mercado”. Continuaron con ese triunfalismo que había aupado la caída del Muro de Berlín. “Ese modelo se sacó del debate cívico. Se vendió como algo natural. Luego todo se vino abajo con la crisis financiera de 2008”. En esa crisis, resume Sandel, “el enfado por el rescate de los Gobiernos a los bancos alimentó la política de la furia. Ese descontento lo capturó, entre otros, Trump”. 


La izquierda, lamenta Sandel, “cometió un error histórico al considerar inevitable la globalización neoliberal”. Y quiso ofrecer dos respuestas a las desigualdades generadas. Primero, “dijeron que las ganancias de los ganadores compensarían las pérdidas de los que quedaban atrás. Pero esa redistribución nunca llegó”. Segundo, explica Sandel, “se quiso hacer ver que si no lo habías logrado, tu fracaso era culpa tuya. Esa es la tiranía del mérito”. 


Sandel ha advertido de que lo mismo está sucediendo con la tecnología y la Inteligencia Artificial. “Ahora como entonces, escuchamos que esa es la dirección natural que ha tomado la tecnología. Nadie lo va a parar, dicen, no es algo que se pueda debatir. Pero, igual que antes, se trata de una falsa necesidad. Los oligarcas tecnológicos son los custodios de la falsa necesidad de que la IA reemplazará al trabajo. El debate de los usos apropiados de la IA debería ser un debate democrático de los ciudadanos”. 


“¿Qué se puede hacer ahora?”, ha preguntado Ruiz Mantilla, para combatir ese populismo autoritario. Lo primero, ha dicho Sandel, es la resistencia. Y ha puesto como ejemplo las protestas contra el ICE en Minneapolis, su ciudad natal. “Pero la resistencia no es suficiente”, ha lamentado Sandel, “porque la izquierda ha alienado a la clase trabajadora, que era su razón de ser. Lo que debe hacer la izquierda es poner en el centro la dignidad del trabajo”. 

 

Antes de concluir, Sandel ha querido subrayar la importancia de foros como este. “Hay que reconfigurar la sociedad civil para generar espacios de debate que unan a la gente. Esa es la manera de afirmar la victoria de la filosofía. La filosofía pertenece a los ciudadanos que se unen y debaten juntos”. 


Educar segons Kant

 



Ara què es parla de l'educació o millor dit, de la falta d'educació a les escoles, també els altres àmbits de la vida, les paraules de Kant son un bon punt de partida per reflexionar sobre el què volen de l'educació:

(...). Si un niño hace en su casa cuanto le viene en gana, imponiendo siempre su santa voluntad, se convertirá en un ser despótico y, al topar luego en la sociedad con una resistencia generalizada, a la que no está ni mucho menos acostumbrado, no le será útil a esa sociedad. Recurramos a una metáfora. Los árboles se disciplinan mutuamente en el bosque al buscar el aire que les es necesario para su crecimiento, no junto a los otros, sino por encima de sí, alli donde no encuentran obstáculo alguno, creciendo de ese modo derechos hacia lo alto; por el contrario, un árbol en pleno campo, donde no se ve limitado por ningún otro, crece enteramente atrofiado y luego es demasiado tarde para disciplinarlo. Otro tanto ocurre con el bombre. Si se le disciplina en su momento crecerá derecho junto a los otros; de no hacerlo a tiempo, será como una especie de árbol achaparrado (p.299)*"



Sandel diagnòstica el present (I)

 


Sandel en el seu llibre, El descontento democrático, aborda en el seu Epílogo, subtitulat: Qué salió mal: capitalismo y democracia desde los años noventa. Dona idea de de la necessitat de pensar que hem arribat a aquest encreuament entre capitalisme i democracia. Per la importància del tema, tractaré de fer una síntesi d’ell. Sandel no és pas Chomsky, i això permetré veure els límits del pensament polític nord-americà.

Començà el capítol constatant una obvietat, que el capitalisme i la democracia mantenen una “incòmode convivència”. El capitalisme té com objectiu la activitat productiva amb ànim de  lucre. La democracia, vol donar poder  a la ciutadania. El model del capitalisme liberal modulat per l’Estat feia convergir el lucre amb un control sobre l’economia. Aquesta convergència s’ha trencat.

És sobretot desprès de la Segona Guerra Mundial què la economia comença a colonitzar la política. L’objectiu del creixement econòmic i la justícia distributiva, va eclipsar l’idea que la economia devia estar al servei de la política, es a dir, del autogovern.

La societat de consum, va eclipsar al ciutadà. L’exaltació de la llibertat individual, implicava que cadascú era lliure de cercar les seves pròpies finalitats, sense preocupar-se d’harmonitzar-les amb els altres. Aquesta dinàmica va crear “la idea de que la democracia és una continuació de la economia per altres mitjans” (p.294). El model consumista o la idea de la llibertat individual, ha generat un efecte inesperat, el desempoderament de les classes mitjanes, un desafecta que s’ha multiplicat exponencialment, en les últimes dècades. Així pot dir Sandel: “La rancúnia i el malestar que impulsen a Donald Trump a la presidència en 2016  i que continua projectant-se a una llarga ombra sobre la democracia estatunidenca porta gestant-se des de feia dècades” (p.295). Parla de la necessitat d’un diagnòstic del què ha fallat en aquestes dècades.

Segons Sandel, en aquesta nova economia i les seves nefastes conseqüències, son producte de la confluència de tres factors: la globalització, la financiarització (sic) i la meritocràcia (p.295). El nou capitalista no s’inscriu en l’estat-nació, sinó que s’ha desterritorialitzat per tot el món, i el motor son les finances.


Sandel i la democràcia procedimental

 



"(...). Existe el peligro creciente de que, tanto a nivel individual como colectivo, nos deslicemos hacia una condición fragmentada, sin historia. La pérdida de la capacidad para articular un relato de ese tipo vendría a significar el desempoderamiento definitivo del sujeto humano, pues sin tales relatos no existe continuidad entre el presente y el pasado y, por consiguiente, desaparece toda responsabilidad y, con ello, toda posibilidad de que actuemos juntos para autogobernarnos.

(...) los humanos estamos destinados a rebelarnos contra esa deriva hacia la ausencia de historias previas. Pero no hay garantía alguna de que las rebeliones resultantes sean beneficiosas o saludables. Habrá quienes, hambrientos de relato, se sentirán arrastrados hacia el alimento vacío y vicario del sensacionalismo de los programas de entrevistas con "grandes" confesiones, o de los escándalos de famosos, o de los juicios espectáculo. Otros se refugiarán en el fundamentalismo. Pero la esperanza para los tiempos que corren reside más bien en aquellas y aquellos que sean capaces de reunir la convicción y la contención necesaria para interpretar nuestra situación y reparar la vida cívica de la que depende la democracia.*" (p.292)

Sandel fa una radiografia del què ha passat els EEUU, des de la seva fundació fins a l'era Trump. Dues corrents han anat configurant el model polític de la societat nord-americana. Un per cantó, la visió republicana i la seva reivindicació d'autogovern, mitjançant la construcció de les virtuts cíviques i el seu model llibertari. Pel altre cantó, una corrent on l'Estat agafa protagonisme, mitjançant la Constitució i el paper de les institucions entre la societat i el poder local, estatal o federal. Sandel parla d'un estat democràtic procedimental, i el seu paper "neutre" en l'àmbit econòmic i l'àmbit privat. Aquesta neutralitat no ha estat sempre així, i sobretot, desprès de la Segona Guerra Mundial, la construcció de l'Estat del benestar va permetre a la societat americana viure el somni de la terra promesa. Però, des de els anys setanta i sobretot, a partir dels vuitanta, hi ha un replegament del Estat. I aquest replegament, s'ha fet crònic, l'exaltació del individualisme i l'abisme entre rics i les classes mitjanes, han fet una societat polaritzada on la sensació que el ciutadà mitjà no compte per res, s'ha fet una realitat. Quina mena de "regne del fins" tenim en l'horitzó? No vindrà cap déu pel salvar-nos de nosaltres mateixos. I això vol dir, què estem nosaltres, enfront de forçes incommensurables, hi no poden dimitir de les nostres responsabilitats, tenim un instrument que ara mateix està sent sotmès a un setge sense precedents des de la Segona Guerra Mundial, i aquest setge no ve de l'est -què també-, sinó, dels EUA. La democracia no és votar cada quatre anys, vol dir molt més, vol dir, saber què volem fer i quina mena de societat volem per nosaltres i els nostres fills. Vivim en un món d'infinites possibilitats, però que un grapat de plutòcrates, s'ho volen quedar tot, per ells. És una lluita desigual, però nosaltres som molts, cal defensar les nostres llibertats i sobretot, la nostre dignitat com persones, reduir el patiment, negar el vot a tots aquells que impulsant l'odi i la xenofòbia. Hi ha un llarg camí per recorre. No estem sols, però cal fer-nos costat, i això comença sent una mica més amables, més hospitalaris menys sectaris. Perquè sinó ho fem així, i no exigim els partits polítics que vagin a la bona direcció -drets humans, posar per davant la dignitat humana-, ningú ens farà cas. I llavors, si que haurem begut oli.


Què vol dir viure en societats post democràtiques?

 



"La solución a la pobreza no debía buscarse en una renta garantizada pagada por el Estado, sino en el 'empleo digno y dignamente remunerado, que es la clase de trabajo que permite que un hombre diga a su comunidad local, a su familia, a su país y, sobre todo, a sí mismo: 'Yo he ayudado a construir este país; yo soy un participante en sus grandes iniciativas públicas (p.244)*."


Les frases entrecomillades pertanyen a Robert F.Kennedy. Pertanyen en un món sòlid que diria Bauman. En el moment actual, on el capitalisme financer-digital governa el món, les paraules del assassinat Robert F.Kennedy, tenen un regust amarg, perquè paraules com renda garantida, pobresa, treball digne, salari digne, comunitat,  pertinença s'han tornat paraules estranyes o en molts casos inintel·ligibles. Aquest capitalisme ha creat les condicions perquè les idees de solidaritat, fraternitat i llibertat han quedat degradades a una escala difícil de revertir. Això que vivim és el progrés?   


PD: El seu fill, és qui lidera a l'era Trump, la lluita contra les vacunes. No sé què diria el seu pare!



Ressenya: Espíritus del Presente

 



Ressenya: Wolfram Eilenberger, Espíritus del Presente. Los últimos años de la Filosofía y el Comienzo de una Nueva Ilustración (1948-1984). En aquesta entrega, seguim els tortuosos camins que va fer T.W.Adorno, Susan Sontag, Michel Foucault i Paul K.Feyerabend. 

Aquesta entrega –serà l’última?-, hi ha un regust amarg, una mena de depressió en els autors, embolicats en un temps que està canviant totes les coordenades polítiques, socials, econòmiques, tecnològiques i ja posats, també filosòfiques. L’atzar fa què tots ells, circulin entre Europa i els EUA. Tots volien un canvi en la manera d’entendre el món. I la sensació que tinc al llegir el llibre és que el món els canvia a ells. 

Una de les virtuts del llibre, és que mostren la humanitat dels personatges, els noms queden amagats sota una muntanya de mancances personals. Entre la figura intel•lectual i el seus drames domèstics, hi ha un abisme. Com diria Nietzsche, tot massa humà. I així és, tots lluiten per sobresortir, els seus egos son suficientment forts, per perseguir les seves dèries. Coneixen les filies i fòbies, les seves contradiccions i els seus neguits. Son conscients de la seva propia vàlua, però a l’hora, les seves inseguretats. 

L’últim apartat del llibre es diu, Sortida. En aquest capítol-confessió de l’autor, ens explica la seva motivació a l’hora d’escriure aquest llibre. Diu: “Este es el testimonio de una liberación. (…) La concepción de la filosofía que guio esta liberación contradice las formas hoy imperantes del filosofar académico. Pero no la tradición filosófica” (p.381). Pel autor representen “l’esperit del present”, en contraposició al establishment institucional. I malgrat tot, amb l’excepció de Sontag, tots ells, va conrear les institucions que criticaven. 

 Eilenberger, veu aquests intel•lectuals, com una nova fornada, que encara creia en la Il·lustració tal com la va definir Kant al segle XVIII: “la sortida d’una minoria d’edat autoculpable”. Autors que trencaven esquemes a la seva manera. Llegint les peripècia personals, el món era l’escenari que les seves lluites més ideals que reals. La seva influencia va ser molt gran, però hi havia “un sentiment de desempara i estretor existencial”. Una època que filosòficament està centrada en la fenomenologia, l’existencialisme, el marxisme, el neopositivisme, i amb ell, el gir lingüístic;  àmbits on el –isme- es convertia fàcilment en escolàstica i per tant, en un pensament estèril. Aquests autors/ra, van intentar capgirar aquest model, però la raó no viu a Frankfurt, o a París, ni Nova York o San Francisco o Zuric. 

Diu en aquest últim apartat “En la existencia filosófica –ello la caracteriza-, esta triple estrechez (biográfica, epocal, específica de un campo) se experimentaba como una sola, se consideraba y, si es necesario, se superaba para lograr la liberación. Y no solo para uno mismo, sino para todos los demás semejantes potencialmente maduros de su propio tiempo” (p.382).

Si aquests autors, encara volen ser hereus de la Il·lustració, el que vindria desprès, la postmodernitat, una manera de entendre el món desencantada i descentrada (M.Weber), una mena de acceptació d’un món que no es pot canviar, però si denunciar. Com hem de sortit d’aquest present, que sembla exaltar un món illetrat i on nous messies volen que accepten acríticament el que diuen en nom de l’economia i l’algoritme?


Entrevista a Edgar Morin

  Això escrivia al any 1960 Morin: "Actualment, la antropologia no pot prescindir d'una reflexió sobre: 1.- El principi de relativi...