Heidegger i la cura

 




El propi Heidegger, fa una autointerpretació del Dasein  com a "cura" , mitjançant una antiga faula: 


"Una vez llegó Cura a un río y vio terrones de arcilla. Cavilando, cogió un trozo y empezó a modelarlo. Mientras piensa para sí qué había hecho, se acerca Júpiter. Cura le pide que infunda espíritu al modelado trozo de arcilla. Júpiter se lo concede con gusto. Pero al querer Cura poner su nombre a su obra, Júpiter se lo prohibió, diciendo que debía dársele el suyo. Mientras Cura y Júpiter litigaban sobre el nombre, se levantó la Tierra (Tellus) y pidió que se le pusiera a la obra su nombre, puesto que ella era quien había dado para la misma un trozo de su cuerpo. Los litigantes escogieron por juez a Saturno. Y Saturno les dio la siguiente sentencia evidentemente justa: 'Tú, Júpiter, por haber puesto el espíritu, lo recibirás a su muerte; tú, Tierra, por haber ofrecido el cuerpo, recibirás el cuerpo. Pero por haber sido Cura quien primero dio forma a este ser, que mientras viva lo posea Cura. Y en cuanto al litigio sobre el nombre, que se llame homo, puesto que está hecho de humus (tierra)*" (pág.218-9). 



 Aquesta faula (220)de Higí, la fa servir Heidegger per il·lustrar una visió preontològica. Perquè per Heidegger la cura és l'estructura del ser del Dasein. Aquesta estructura  preontològica de la faula li permet a senyalar un topos clàssic de la metafísica occidental (cos-ànima), els dualismes, que des de Plató va oblidar l'esser per els ens.

   


L' altre Heidegger !

 




A propòsit de Heidegger, Safranski* explica les aventures del seu germà Fritz. Diu d'ell el següent: " Gozaba de tal popularidad en la ciudad que más tarde la "tarjeta de presentación" del que ya se había convertido en filósofo de renombre mundial era la de ser el hermano de Fritz. Fritz Heidegger era tartamudo, pero, según cuentan en Messkirch, sólo cuando se ponía "serio no podía expresarse", entonces en lugar del Dasein [ser-ahí] de Heidegger le salía su Da-da-dasein." (pág.32) 


PD: No en diguin que no té la seva gràcia!


A propòsit del Heidegger de Arturo Leyte (I)

 




La reedició del llibre d'Arturo Leyte, Heidegger: una introducción* (2024), la primera edició va ser el 2005, permet fer-se una idea de les dificultats de llegir filosofia, d'un autor que sempre va voler envoltar-se d'un aura enigmàtica, al estil de Heràclit, un dels seus autors predilectes. 

A la introducció a la nova edició Leyte fa una dedicatòria molt sentida al inici del seu estudi: A Felipe Martínez Marzoa, que me enseñó a leer a Heidegger.

En la seva primerenca obra de Marzoa, Historia de la Filosofía**, el segon volum hi ha un apartat F. A propòsit de Heidegger (pàg.485). 

En ell, fa unes consideracions que sobten per aquell que vol accedir-hi al pensament d'un contemporani com Heidegger (1889-1976). 

Diu expressament: " Aquí no se va hacer una exposición del pensamiento de Heidegger. (...) tenemos, de todos modos, que decir algo de Heidegger (pág.486)". 

Diu que Heidegger  és un pensador inactual, però Habermas posa context: "(...) el influjo de Heidegger no se limita ni mucho menos a las universidades; los más adictos se congregan más bien ante portas:  (...) En cierto modo, encajan muy bien con el comportamiento de este pensador que rehuye los congresos de sus colegas de profesión y gusta de exhibirse ante las asambleas de sus hermanos legos. Entre ellos, han alcanzado una fama ya proverbial los capitanes de la industria que buscan reposo en el monte Bühler. Tal vez esta encantadora tentativa de interesar a los managers o las "sendas perdidas" represente la otra cara del contacto de Heiddegger con la realidad; la cara, por así decirlo, opuesta al Ser -las malas lenguas hablan de una mezcla de mística y "sentido de la oportunidad***". (pág.65) 


Habermas en aquest fragment posa clar la seva postura envers d'un pensador que con diu ell, en el seu vocabulari no existeix la paraula comunicació entre el seus termes fonamentals. Per Marzoa, cal recordar que aquesta Historia de la filosofia va ser escrita quan tenia 29 anys. Per Marzoa, Heidegger cal llegir-lo, cal pensar-hi, en el que diu, especialment a Sein und Zeit (El ser y el tiempo). Heidegger al parer de Marzoa, és l'únic pensador actual que interroga amb radicalitat els autors de la historia de la filosofia: Heràclit fins A Nietzsche. Per dir-ho així, el pensament de Heidegger es veure la filosofia amb l'acte del pensament, de la reflexió, de les preguntes sense respostes que ininterrompudament es van plantejant tot autèntic filòsof. Estableix una afirmació contundent, no hi ha dos Heidegger I i II, sinó una transformació en el llenguatge.  


Karl Marx (II): Materialismo histórico

 IV.- El Materialismo histórico.





El concepto, materialismo histórico se ha convertido en un filosofema canónico en el pensamiento marxista. Sin embargo, en la obra de Marx no hay un texto sistemático que hable de dicho concepto. Lo que hay es una rapsodia de textos que posteriormente fueron canonizados por Engels.  


 A diferencia de Hegel,Marx no entiende la historia como el despliegue de la Idea, sino como resultado de la interacción natural o material entre el ser humano y la naturaleza. No es idealista sino naturalista o materialista. El hombre como ser natural con necesidades naturales, tiene una simbiosis con su entorno.La historia hay que entenderla a partir de este planteamiento.  


El sujeto de la historia, por otra parte,será el hombre, pero no simplemente el individuo, sino el hombre social, los grupos humanos,las clases. "Toda la historia hasta nuestros días no es más que la historia de la lucha de clases".   


La "dialéctica del amo y el esclavo" de Hegel era una contradicción ideal que apuntaba a la idea de libertad como resultado y reconciliación de contrarios. Para Marx la lucha de clases será un conflicto real de intereses opuestos que brotan de los esfuerzos de unos y otros en la lucha por la vida. 


Marxistas posteriores calificaron la concepción filosófica de Marx como materialismo dialéctico,porque recogen algunas nociones hegelianas: que la historia forma un todo, una evolución unitaria, que es producto de la interacción entre individuos y sociedad; que todo está en movimiento, en constante transformación, que no hay regímenes políticos eternos; que la historia avanza a través de contradicciones. El mismo Marx decía que la dialéctica, en el pensamiento de Hegel, caminaba de cabeza abajo,y que él había hecho sostenerla sobre los pies. 


La concepción marxista de la historia se conoce con el nombre de materialismo histórico y su filosofía en general (que comprende reflexiones sobre las ciencias naturales) se conoce con el nombre de materialismo dialéctico. 


1. materialismo histórico.


La simbiosis hombre/naturaleza comienza en la esfera de la producción material o economía.Por esto la ciencia económica es la base de las ciencias sociales e históricas. 


Una sociedad vista desde el punto de vista económico,se puede caracterizar como un modo de producción, donde hay que distinguir fuerzas productivas (recursos, herramientas o máquinas, capacidad tecnológica y mano de obra humana) y relaciones de producción (las que se establecen entre los grupos humanos o clases sociales en su actividad productiva). Las relaciones de producción equivalen a "relaciones de propiedad" es decir, aquellas que regulan el acceso de los individuos a los recursos. 


Las fuerzas productivas incluyen: la mano de obra (con sus capacidades técnicas y científicas) y los medios de producción (que se subdividen en: medios de trabajos -herramientas o máquinas- y materias primas). 


Fuerzas productivas y relaciones de producción están íntimamente ligadas.Hay una correspondencia: "Al molino de agua le corresponde la sociedad feudal, mientras que a la máquina de vapor le corresponde la sociedad capitalista". Las que mandan son las fuerzas productivas;la inteligencia humana se aplica a mejorar las técnicas,de manera que las fuerzas productivas evolucionan. En etapas de estabilidad,las relaciones de producción se adaptan a las exigencias de las fuerzas productivas,pero llega un momento que las nuevas fuerzas de producción en expansión ya no corresponden a las viejas fuerzas de producción: se hace necesario el cambio. Entonces se abre "un período de revolución social" que substituirá las viejas relaciones de producción por unas nuevas, adecuadas al nivel alcanzado por las fuerzas productivas. 


Marx enumera los siguientes modos de producción a lo largo de la historia conocida: comunismo primitivo, despotismo asiático, esclavismo, feudalismo, capitalismo. Para Marx la historia evoluciona hacia un dominio creciente de la naturaleza por el hombre,y ha de desembocar en un dominio más alto del hombre sobre sus propias fuerzas (versión materialista de la Autoconciencia hegeliana). Este estadio superior de la historia será el comunismo:la sociedad sin clases. En vez del comunismo de la pobreza y la ignorancia, propias de unos seres atemorizados por unas fuerzas naturales que los superan,tendrán el comunismo de la abundancia,en una sociedad científica. La historia tendrá un sentido pero un sentido que podemos descubrir en el transcurso empíricamente verificable de la interacción hombre/naturaleza. 


Finalmente,¿ cómo interpreta Marx el papel de las ideas y de la cultura en la historia? Dice: "No es la consciencia de los hombres aquello que determina su ser, sino su ser social aquello que determina su conciencia". Utiliza una imagen arquitectónica: las relaciones materiales de los hombres entre ellos y con la naturaleza son la base sobre la cual se erige el conjunto de formas y expresiones ideales (ideas religiosas, artísticas, filosóficas, morales.y formas políticas y jurídicas) que constituyen la superestructura de la sociedad. La base -infraestructura- determinada o condiciona la superestructura: la Ilíada no se puede entender fuera de la primitiva sociedad aristocrática griega, ni el derecho romano fuera de la sociedad esclavista y mercantil del Imperio romano. Las formas culturales se suceden a lo largo de la historia al ritmo de la evolución de los modos de producción. 


Pero la relación base (infraestructura)-superestructura no es simple., implican un proceso dialéctico. La cultura y las ideas no son solamente un resultado, sino también un factor activo que puede influir sobre la base económica y modificarla: la relación es dialéctica. 


Es característico del hombre que su consciencia refleja su vida material. Pero ocurre que los hombres se equivocan o se engañan sobre lo que son y lo que hacen. Las sociedades divididas en clases provocan una falsa conciencia: el rico considera natural e inalienable el derecho de herencia que lo hace rico desde que nace; el hombre cree que el trabajo doméstico es propio de la mujer; el burgués cree que con el salario paga el estricto valor del trabajo del obrero, etc.No se trata de un engaño consciente, sino del hecho de que cada sociedad escindida no permite superar unos determinados horizontes de conciencia. (Por ello insiste que hay que juzgar a los hombres por lo que hacen,y no por lo que dicen o piensan que hacen).  


Félix Duque Pajuelo, filòsof (I)

 Breve autobiografía intelectual*





"La filosofía ha repetido de muchas maneras, incesantemente, que el individuo es lo desechable, el residuo de la lógica y la ley” (Filosofía para el fin de los tiempos). Sigo dándole vueltas a eso desde siempre (o al menos, desde mis tempranos escarceos con Hume, el “tragatórtolas”), de modo que mi quehacer de 40 años con la filosofía supone una indisoluble relación de amor-odio.  Amor, porque sin la asimilación (al principio indigesta) de los grandes sistemas filosóficos (enseño mis cartas: Platón, Aristóteles, Spinoza, Leibniz, Hume, Hegel, Nietzsche, Heidegger) me sería imposible pensar la vida a derechas (no por la derecha); es más, para tipos como yo, sería seguramente imposible la propia vida sin filosofía. Pero recuérdese el adagio escolástico: quidquid recipitur recipitur ad modum recipientis (1), y de ahí viene también mi peculiar “odio” a la filosofía: desde luego y sobre todo a la “grande”, incluyendo  a Nietzsche. Y ello, por lo dicho al inicio. Entiendo, por ejemplo, que el lenguaje sea más verdadero que lo sensible: pero eso no significa que lo entregado suo modo en lo sensible pueda ser desechado, sin más (claro, que Hegel me insinúa al punto en la oreja que, leyendo sus textos a contrapelo, se advierte como “eso” que está en lo sensible va resurgiendo y espesándose tácitamente hasta lo insoportable, según va ascendiendo el Espíritu en su supuesta marcha triunfal). Entiendo, también, que para salir como un basilisco del nihilismo sea necesario pasar por él: pero no a costa de “inflar” al ultrahombre hasta que la voluntad se combe en voluntad de voluntad (platonismo invertido, llamó a eso Heidegger). Y puedo entender, en fin, que hayamos pasado la “línea fronteriza” de la metafísica. Pero no veo por qué hayamos de esperar otro inicio ni un nuevo dios, en vez de aprender a vivir en la intemperie. Por esa mi desconfianza me ejercité –y sigo haciéndolo, a mi modo- en un proceder (que no “método”) al que llamó “desmantelamiento” de los textos. No se trata de “deconstruccionismo”, porque no creo en ningún “arché”, aunque esté sutilmente disimulado bajo la archiécriture y la différance; las ideas rectoras de un sistema, como los eventos en la historia, surgen de manera abrupta e imprevista (y en ambos casos, más de las tripas que de la cabeza), obligando en consecuencia post festum a remodelar los acontecimientos y sucesos transcritos en las narraciones anteriores (haciéndolos pasar luego subrepticiamente por “causas” del acontecimiento): no hay pues “origen” (tampoco, desde luego, desplazado u oculto en la escritura). Pero tampoco hay “compartimentos estancos”, a manera de Weltanschauungen, sino recomposiciones en función de una Idea-motriz (destilada, más o menos interesadamente, a partir del evento triunfante), lo cual hace que, como en los grandes movimientos tectónicos, autores tenidos por un “perro muerto” renazcan al calor de un evento y comiencen a engendrar interpretaciones impensadas (baste parar mientes en los presocráticos con Heidegger, en Spinoza con Jacobi y Hegel y luego con autores franceses contemporáneos, o en el Marx “lacaniano-leninista” de Zizek). Según esto, “desmantelar” un texto clásico significaría buscar las trazas -superpuestas y aun borrosas, como un palimpsesto- que las interpretaciones y los avatares sociopolíticos y científicos han dejado en él, desde el territorio actual de nuestros cambiantes prejuicios (reconozco cierta deuda al respecto con la “fusión de horizontes” gadameriana, pero sin hacerme la menor ilusión de que la serie de interpretaciones vayan a conseguir un Zuwachs an Sein (2)). Sólo que ahora empiezo a darme cuenta de que eso que yo llamaba “individuo” (mi querido “Yo”) está constituido-destituido también por las trazas que me han ido con-(des)figurando –al igual que pasa con los textos filosóficos-; de modo que eso que está al margen, de sobra, no soy “yo” (último refugio del sustancialismo), sino las trazas móviles mismas. A la acción de recoger y ensamblar en lo posible esos residuos de vida lo llamó la piedad del pensar. Y ello me obliga a replantearme también mis pesquisas en arte (buscando el “grado cero de la sensación”, siendo así que ese grado viene suscitado por el asco) y en política, como si bastara distribuir mejor las riquezas de una nación para que sus “habitantes” fueran felices; atención: no digo que no deba tenderse a ello; lo que digo es que la “felicidad” no va por ahí, o más bien que la filosofía no sirve para eso –no ha servido nunca, salvo que fuera ideología-, sino más bien para entristecer.**"



Ressenya: Espíritus del Presente

  Ressenya: Wolfram Eilenberger, Espíritus del Presente . Los últimos años de la Filosofía y el Comienzo de una Nu...