Sócrates y la virtud

1.- Contexto político de su muerte.

Sócrates nace en un demos de la ciudad de Atenas en el año 469 y muere en 399. Su padre, Sofronisco, ejerce de artesano y su madre, Fenareta, de comadrona. Parece que en su juventud se instruye con gran esmero y conoce la filosofía de algunas escuelas anteriores, especialmente la de Anaxágoras, eleáticos y pitagóricos, y esta desde luego en contacto con algunos sofistas.

Al morir su padre, hereda una pequeña fortuna que el permite vivir modesta y austeramente, pero sin preocupa-ciones económicas que le impidan filosofar, su gran tarea. No participa en política pero cumple con honestidad sus deberes cívicos y toma parte en la defensa de su ciudad en las batallas de Potidea, Anfipolis y Delion, episodios de las guerras del Peloponeso, en cuya campaña da muestras de resistencia y valentía.

Socrates, congruente con su forma de pensar, no escribe nada; su enseñanza es oral, y para conocer su personalidad y su doctrina acudimos a los testimonios de sus contempo-ráneos y discípulos, tales como Platón, Aristóteles y Jenofonte. 

Al final de la guerra con Esparta (Guerras del Peloponeso) y tras la reinstauración de la democracia -reinado de los Treinta tiranos-, y de la concordia civil, Sócrates fue acusado, juzgado y condenado a muerte.



La acusación contra Sócrates es doble: "Sócrates comete delito por no reconocer (o bien, no creer en) los dioses que reconoce (o bien, en los cuales cree) la ciudad y por introducir nuevas divinidades. También comete delito por corromper a los jóvenes. Se solicita la pena de muerte" (Jenofonte, Recuerdos de Sócrates).



2.- Fuentes sobre Sócrates.

· Aristófanes (Las nubes, 423 a.C.)

Busca la comicidad y de ahí que ridiculice a Sócrates, presentando a un personaje caricaturesco y distorsionado.

· Jenofonte (Recuerdos de Sócrates)

Nos presenta un personaje nada conflictivo, ciudadano honrado cuya conducta y actividad filosófica no nos permite imaginar cómo un ciudadano semejante podría ser acusado y condenado a muerte.

· Platón (Diálogos socráticos - Apología, Critón, Cármides, Laques, Eutifrón, Gorgias, Ión, Hipias Menor, Lisis, Menéxeno, Protágoras y República I)


3.- La filosofía como vocación.

1. Misión de la filosofía.

"... Es preciso que sepáis que esto es lo que Dios me ordena y estoy persuadido de que el mayor bien que ha disfrutado esta ciudad es este servicio continuo que yo rindo a Dios. Toda mi ocupación es trabajar para persuadiros, jóvenes y viejos, que antes que el cuidado del cuerpo y de las riquezas, antes que cualquier otro cuidado, es el del alma y de su perfeccionamiento; porque no me canso de deciros que la virtud no viene de las riquezas, sino, por el contrario, que las riquezas vienen de la virtud y que es de aquí de donde nacen todos los demás bienes públicos y particulares. Si diciendo estas cosas corrompo a la juventud, es preciso que estas máximas sean una ponzoña, porque si se pretende que digo otra cosa, se os engaña o se os impone... Dadme libertad o no me la deis; yo no puedo hacer otra cosa, aunque hubiera de morir mil veces..." (PLATON: Apología, XVII, 29-30.)

Sócrates se asienta en un compromiso inalterable con la razón y en una profunda religiosidad. Sócrates parece convencido de que las exigencias de la religión y de la razón son perfectamente compatibles.

En el Eutifrón, se pide a su interlocutor Eutifrón que presume de ser experto en teología que defina qué es la piedad. Eutifrón propone que "piadoso es lo que agrada a todos los dioses (9d), Sócrates argumenta que una conducta no es piadosa porque agrade a los dioses, sino al revés: agrada a los dioses porque es piadosa (16 a-d). La convicción socrática es la siguiente: también los dioses son racionales. Sócrates moraliza a los dioses. En cuanto a la piedad, virtud que regula la relación de los hombres para con los dioses, Sócrates rechaza el modo tradiciona: como ofrecimiento de sacrificios del do ut des: doy y me das.


En el segundo cargo que se imputó a Sócrates era el de introducir divinidades nuevas. Reconoce oír una voz divina interior (daimón). Dicha voz le indicaba qué no debía hacer. 


Para Socrates, la misión de la filosofía es procurar la virtud, dejando a un lado intereses personales y la búsqueda de las riquezas, que tanto interesaban a los sofistas. Misión profética y de carácter divino,por la que vale la pena morir mil veces. Mas que una cuestión de transmisión de conocimientos, la filosofía es un arte, el arte de vivir en la ciudad. Mas que por hacer filosofía, Sócrates esta preocupado por enseñar a filosofar.

2. Conócete a ti mismo.

"Óyeme, Eutidemo -dijole-: y a Delfos, ¿has ido ya alguna vez?-Si, a fe, y aun dos veces-, respondió.- ¿Has echado de ver entonces grabado en algún sitio sobre el templo aquello de "Conócete a ti mismo"? -Si, claro. -¿Qué paso, pues: que no se te dio nada de la inscripción o que pusiste atención a ella y trataste de examinarte a ti mismo, a ver quien eras?-Desde luego que no, a fe mía -respondió-; porque, en fin, eso por lo menos creía que lo tenia bien sabido, que a buena hora iba yo a saber otra cosa ninguna, como ni aun a mi mismo me conociera.-Y, que te parece, que se conoce el mismo aquel que solamente su propio nombre sabe o aquel que, así como los que van a comprar caballos no piensan que conocen el que quieren conocer hasta que examinan si es dócil o rebelde, y si es fuerte o flojo, y si rápido o lento, y como anda de las demás condiciones convenientes y disconvenientes para hacer uso de un caballo, así el, examinado que se ha a si mismo, a ver como anda de cualidades para su uso como hombre, ha alcanzado conocimiento de su propia condición y posibilidades?" (JENOFONTE: Memorias, IV, 2, 131.)



La religiosidad socrática expresa el sentir del oráculo de Delfos (dios Apolo): "Conócete a ti mismo". Sócrates interpretó al Oráculo -Sócrates como el hombre más sabio de Grecia-, como un mandato de "que viva filosofando e investigán-dome a mí mismo y a los demás". Sócrates concibe su filosofar como servicio al dios (23 c, 38 e) en beneficio de los atenienses (30 a).


Sócrates da una nueva interpretación de este oráculo. Así, según el, el primer paso hacia el saber, no es dirigir la atención sobre el mundo externo, sino descubrir la razón presente en mi, mediante una meditación sobre mi propio ser: tener conciencia de uno mismo, porque solo así podrá guiar a sus semejantes al descubrimiento de la propia racionalidad, única facultad que puede organizar los datos proporcionados por los sentidos según leyes universalmente validas.

3. El dialogo socrático: ironía y mayéutica

El método socrático adquiere externamente la forma de dialogo. Hace una serie de preguntas o responde a las que su interlocutor se ve obligado a plantearle. No elabora largas demostraciones o argumentaciones complicadas para defender sus tesis. Su labor, misión divina, consiste en tratar de sacar fuera la verdad que ya esta en la misma persona, la cual ignora poseerla.

3 .1 . Ironía.

"-¡Por Hercules!, tenemos a Socrates otra vez con su acostumbrada ironía... esto es, que no sea el quien conteste y que, al ser otro el que conteste, tome el la palabra y el refute...
-Pero, ¿como podría contestar,querido amigo-dije yo (Socrates)- quien, no sabiendo nada de antemano, acepta que realmente no sabe, ... Es mas razonable que hables tu, ya que dices que sabes y que tienes cosas que decir." (PLATON: República, 337-338.)



El proceso socrático consta de una primera parte, que consiste en mostrar una aparente ignorancia sobre el tema a tratar.Entonces comienza una serie de preguntas sobre el problema en cuestión a las que el interlocutor contesta creyendo que sabe responder. En este momento Socrates utiliza el dialogo para hacer caer en contradicciones e inexactitudes a su oponente, que termina reconociendo no saber apenas nada sobre el tema que creía conocer, tomando así conciencia de su propia ignorancia. Resultado al que Sócrates quiere llegar con su sutil ironía.

3.2. Mayéutica.

"El oficio de partera, tal como yo lo desempeño, se parece en todo lo demás al de las matronas, pero difiere en que yo lo ejerzo sobre los hombres y no sobre las mujeres, y en que asisten al alumbramiento, no los cuerpos, sino las almas. La gran ventaja es que me pone en estado de discernir con seguridad, si lo o que el alma de un joven siente es un fantasma, una quimera o un fruto real." (PLATON: Teeteto, 148.)

La segunda parte del método consiste en la mayéutica (que en griego significa "arte de ayudar a dar a luz".)

Si por la ironía, Sócrates sitúa en la duda a sus oponentes, por la mayéutica, les hace descubrir poco a poco la verdad, como si ellos mismos la sacasen de su interior, es decir, como si diesen a luz la verdad. Sócrates no impone al dialogo fórmulas prefabricadas. Su objetivo es- una vez creado el desconcierto por la ironía- que el interlocutor prosiga por cuenta propia la investigación sobre si mismo y sobre el bien universal.

4.- Política y ciudadanía.

¿Cuál fue la actitud de Sócrates ante la polis y ante la política? Sócrates asumió con lealtad y gallardía sus obligaciones para con la polis. Participó en la guerra como hoplita (campaña de Potidea, 432 a.C., batalla de Delión, 424 y Anfípolis en el 422 a.C.).

Después de la batalla de las Arginusas (406 a.C.) en un triunfo pírrico los generales fueron juzgados, pero Sócrates rechazó las pretensiones para condenarlos. En el 402 a.C., se instaura un régimen oligárquico -Treinta tiranos- a los cuales Sócrates se enfrentó.

La posición de Sócrates ha de interpretarse como un compromiso personal con la justicia y con la polis. El ciudadano se debe a la polis a través de un pacto inviolable. Este pacto es el que hizo que Sócrates rechazará huir de la condena a muerte. Huir hubiera sido contradictorio con su propia trayectoria vital.


4.- Felicidad, virtud, saber.

1.- Virtud y felicidad.

"Por mi parte estoy bien convencido de que, entre todos los sabios, no se encontraría ni uno solo dispuesto a creer que nunca ningún hombre se engaña voluntariamente y hace con todo su querer cosas malas y vergonzosas: ellos saben que lo hacen muy a su pesar... Si, pues, lo agradable es bueno, nadie sabiendo o pensando que otra acción es mejor que la que el realiza y que es posible, querrá hacer lo que lleva a cabo, siendo así que puede obrar mejor, y dejarse vencer es pura ignorancia, mientras que vencerse es saber." (PLATÓN: Protágoras, 345 y 358.)

Sócrates exhorta a la virtud convencido de que la reforma de la polis es inseparable de la reforma moral del individuo. Éste es el modo socrático de "hacer política" (Gorgias, 521d). Sócrates está convencido de que la virtud es el bien supremo, bien preferible, incluso, a la propia vida.

La ética socrática no es una ética de deberes (Kant, s.XVIII). Sócrates conecta la virtud con la felicidad.

¿Qué relación existe entre virtud y felicidad? Existen al menos tres posibles posturas:
a) La felicidad consiste en la vida virtuosa (tesis de la identidad).
b) La virtud como medio para alcanzar la felicidad (tesis instrumentalista).
c) La virtud es el bien supremo pero no el único, bienes que dejan de ser verdaderamente tales sin virtud, pero que con virtud incrementan la felicidad (tesis de la suficiencia)

2.- Las exigencias de la justicia.

Nunca se debe obrar injustamente y tampoco se debe hacer daño nunca a los demás (49c).

Consecuencias:

a) No se debe devolver injusticia por injusticia ni daño por daño (49 b-d).
b) Rechazo de la concepción de la justicia basada en la ley del talión (venganza).

Paradoja:

Es peor cometer injusticia que sufrirla. Sócrates no dice que sufrir injusticia sea algo bueno, dice que es menos malo que cometerla.

La concepción de la injusticia como enfermedad del alma cuya salud debe ser restablecida mediante el correctivo oportuno.


3.- Virtud y saber: el intelectualismo moral(1) .

El hombre, si obra como tal, debe practicar conscientemente el bien y la virtud,debe saber lo que hace.

Pero, ¿como practicar el bien y la virtud si no se conocen? Este es el interés de la ciencia socrática. No se preocupa de definiciones de cosas o fenómenos naturales,ni de conceptos físicos, sino de conceptos morales y valores humanos. Para él, así como los mejores artesanos son los que mejor conocen las cosas de su oficio, así los mejores hombres son los mas sabios. Entonces, ¿el saber lleva indefectiblemente al bien?

La virtud depende del conocimiento: solamente se puede ser valeroso, justo, etc., si se sabe qué es el valor, etc., Sócrates al reducir la virtud al conocimiento se le a calificado de "intelectualismo moral". Sócrates interpreta la acción moral desde el modelo de los saberes técnicos -sophos-.

Paradoja: El que obra mal voluntariamente es mejor que el que lo hace involuntariamente.

La propia paradoja muestra la insuficiencia del modelo. Nunca nadie puede obrar mal a sabiendas de que obra mal. El saber (de la virtud) es condición necesaria y suficiente de la conducta virtuosa.

El origen del mal: la ignorancia. No hay lugar para el predominio de las pasiones y deseos como fuente y explicación de conductas moralmente deficientes (akrasia).

En resumen: sabiduría, virtud y felicidad son inseparables y se implican mutuamente. Saber para obrar bien y obrar bien para ser feliz.


4.- La pregunta ¿qué es X?

Al ser Socrates el primero que tratando de las virtudes morales, intento buscar unas definiciones universales sobre ellas... Intentaba razonar silogísticamente las cosas, y el principio de los silogismos, que es la esencia misma de las cosas... Dos cosas son, efectivamente, las que hay que atribuir a Socrates por propio derecho: el principio de la inducción y el de la definición de valor universal. Ambas cosas son el principio de toda ciencia." (ARISTÓTELES: Metafísica, XII, 4, 1078.)

En los diálogos socráticos aparece planteado los problemas del areté: ¿qué es X?, donde X es, en cada caso, una virtud. La pregunta ¿qué es X? Supone, al menos implícitamente, de que existe algún rasgo (o conjunto de éstos) objetiva y universalmente presente en todos aquellos objetos o individuos a los que se aplica adecuadamente el predicado en cuestión. Platón al afirmar la existencia de las Ideas o Formas "separadas" de los múltiples casos particulares a los que se aplica el predicado universal correspondientes, dio un paso más allá.

Según Aristóteles, a través de la pregunta ¿qué es X? Fue el pionero en la búsqueda de las definiciones universales y en el uso de razonamientos inductivos. Pero, ¿en que consisten las definiciones inductivas? Para definir un concepto, Sócrates va subrayando a través del dialogo un conjunto de casos particulares en los que aparece con toda claridad un aspecto común a todos ellos. Esa característica común constituye su contenido permanente y esencial, es decir, el concepto universal, que establece el objeto de la ciencia en cuanto verdadero saber. Sócrates limita el principio de inducción y la definición de valor universal al mundo de la ética, que es el único campo tratado por el; para Sócrates no hay mas ciencia que la ciencia del bien vivir. 

5. El alma y Dios.

"Nunca he podido convencerme de que el alma, hasta que permanece en un cuerpo mortal, viva, y cuando se separa de el, muera... Por el contrario, creo que cuando la Inteligencia sincera y pura se separa del cuerpo, entonces la razón quiere que sea mas intelectual que nunca."(JENOFONTE: Memorias, I, 4.)

"Ese Dios que dirige y mantiene en orden el mundo... solo es visible por las obras que realiza, pero invisible en lo que establece en su concierto interior." (Memorias, IV, 3.)


Pero la felicidad socrática, ¿puede ir mas allá de esta vida terrena? No puede afirmarse rotundamente una respuesta positiva del autor. Lo que si parece cierto es que Sócrates entrevé una cierta vida ultraterrena, a partir de dos verdades admitidas por el: la inmortalidad del alma y el concepto de Dios.

La inmortalidad es algo expresado continuamente en sus diálogos. El alma sobrevive al cuerpo con capacidad mas perfecta que la que posee en esta vida.

Su idea de Dios no llega a la perfección que mas tarde aporta el cristianismo, pero se acerca a esta idea. No admite que los dioses intervengan en todos los asuntos humanos mezclándose con ellos y salpicándose de las mismas pasiones que los mortales. Esta idea es causa de la acusación de impiedad por parte de sus contemporáneos.



Nota:

(1) El intelectualismo moral padece la confusión de no distinguir el plano teórico y el práctico. Puedo saber que es ser justo, pero no practicarlo. Las definiciones acerca de qué es la virtud si pretenden decirnos algo, previamente deben ser claramente definidas, pero esto puede ser bastante arduo, cuando no interminablemente tedioso. Para el intelectua-lismo moral basta saber lo que es la equidad, para ser justo en el orden práctico, y por ello, afirmarán que si no lo realizas es por ignorancia. Si sé que fumar puede matarme, lo razonable sería no fumar, entonces, ¿por qué sigo fumando? La respuesta, sería la falta verdaderamente de lo que significa que el fumar me puede matar. La otra respuesta es que sé perfectamente que el fumar me puede causar la muerte, pero no tengo voluntad para dejar de fumar. Si no tengo voluntad, no puedo ser responsable de mis actos y lo más sensato sería que prohibiesen todo aquello que mi débil voluntad se encaminará como una flecha. Curiosamente, la debilidad de la voluntad tendería de forma espontánea a aquellas conductas que socialmente considera punibles o censurables. El tema de la voluntad, o mejor, la falta de voluntad se explora con entretenimiento y amenidad en el ensayo "Lo que Sócrates diría a Woody Allen. Cine y Filosofía" de Juan Antonio Rivera que obtuvo el premio Espasa-Ensayo.2003. Espasa Calpe, Madrid, 2003.





Bibliografía:

Ana Mª Andaluz Romanillos,José Sarrión Cayuelas, Luis Tatay Alabau.- Historia de la filosofía a partir de los textos. ed.Edelvives,Zaragoza,1988. El mejor texto para los alumnos de bachillerato.

Tomás Calvo Martínez. Historia de la filosofía antigua. ed. Carlos García Gual, ed. Trotta y CSIC. Enciclopedia iberoamericana de filosofía. Vol.14. Valladolid, 1997.

Sofistas: Protágoras y Gorgias

El término "sofista" supone un contenido que es la sabiduría, un agente, el sabio; y su instrumento, entre otros, el sofisma.

En el siglo V a.C., este término se restringe a dos ámbitos: la profesionalidad y el ámbito de la política.

I.- Caracteres de la sofística

1.- Enseñanza de la retórica.

Los sofistas son "profesionales de la enseñanza"; como tales, enseñan determinados contenidos. Estos contenidos la disciplina común a todos ellos [sofistas] es la retórica. Además comparten un conjunto de métodos y cobran un salario por este trabajo. El enemigo por antonomasia de los sofistas es Platón por tratar de "seducir a las almas" y seducir a las masas, el orador para Platón se contenta con la mera apariencia y no se interesa por la verdad.

Platón ve en los sofistas y la retórica que estos practican los dos paradigmas -modelos- entre el filósofo y el sofista. Platón conecta la retórica con el arte de las antilogías que se aplica a "todo lo que se dice". Es decir, las antilogías serían un método de búsqueda de argumentos a favor y en contra de cualquier tesis. Este método sería criticado por borrar entre lo verosímil y la verdad (platónica).



Si la conexión con la antilogías de Protágoras es una prueba de que a los ojos de Platón la retórica es una disciplina con carga teórica, la conexión con la práctica democrática ateniense abundaría en la necesidad del político democrático dominará dicha técnica.

En cuanto a los procedimientos metodológicos, en concreto, el tipo de prueba, opone Platón la refutación propia a la refutación retórica. Ésta se caracterizaba en los tribunales por presentar numerosos testimonios dignos de crédito, mientras que es refutado el que presenta uno solo o ninguno . Sócrates defiende otro tipo de refutación (Gorgias 472c): " (..) yo no sé presentar en apoyo de lo que digo más que un solo testigo (...)" (464 a,b).

2.- Honorarios.

La cuantía es difícil determinar, y en esta radica una diferencia esencial entre la actividad de los sofistas y la socrática:

1) Sócrates enseña lo que sabe, mientras los sofistas, "como traficantes de mercancías del alma" (Sofista, 224c), las venden con ánimo de lucro sin saber si son buenas o malas.
2) En la medida en que Sócrates no cobra, no contrae ningún compromiso, y puede elegir a sus discípulos. Los sofistas serían esclavos de sus clientes,

En la República (492 a) hablará de la necesidad de escoger a los mejores para la educación, rechazando que la masa llegue a ser filósofa, y advirtiendo de los peligros de la educación sofística.

3.- Intereses teóricos.

Los sofistas amplían la temática de reflexión filosófica: si los milesios se centraban en la Physis (realidad,ser) y otros -Heráclito y Parménides-, los problemas del conocer (las sendas de la investigación), los filósofos del siglo V y los sofistas se aventuran en nuevos territorios: la teoría del Estado, la polis, las relaciones sociales.

Con los sofistas queda constituido la triada mágica de la filosofía: realidad, verdad y bien; que permite trazar las coordenadas de eso que llamamos filosofía.

II.- Interpretaciones.

1) La ausencia de textos y los fragmentos escasos hacen que el conocimiento de los sofistas provengan de Platón y Aristóteles. Grote afirma que fue el círculo socrático -Platón y Jenofonte-, los iniciadores del descrédito filosófico de los sofistas.

2) La actualización del pensamiento sofista se enfrenta aún a los senderos de la crítica platónica y aristotélica en dos aspectos:
a) la creencia de que la obra de los sofistas carece de interés filosófico puesto que apunta a necesidades de orden práctico.
b) La creencia que la crítica de Platón y Aristóteles expresa la verdadera interpretación de la doctrina sofística.

III.- Relativismo.

Protágoras encarna el relativismo sofístico a través de tres núcleos argumentales:
1) Las antilogías.
2) La frase: "el hombre como medida" (HM).
3) El argumento débil y fuerte.

1.-) El principio antilógico enuncia que "en toda cuestión hay dos razonamientos mutuamente contrapuestos". Los "Dissoi logoi" (las antilogías) ofrecen diferentes ejemplos aplicados a la moral, a la verdad y al ser.

Este principio antilógico se formula con carácter de universalidad (José Sola Dueso) , y no implica la identificación de los contrarios y, en consecuencia, tampoco puede atribuirse a Protágoras ni la imposibilidad de la contradicción (Platón), ni la negación del principio de no contradicción (Aristóteles).

La propuesta del sofista consistiría en la generalización del lenguaje relacional que conduciría, no a especular acerca de la bondad o la justicia en sí (Platón y Aristóteles), sino a plantearse cuestiones, como hace Trasímaco en la República, relativos a "para quien", "por qué", "dónde". Es decir, aspira a centrar el diálogo dentro de un determinado contexto. Allí donde no hay principios inmutables ni eternos, tenemos que conformarnos con tentativas razonables de lo que sea justicia o bondad, etc,. Sabiendo de antemano que pueden ser falibles.

2.-) La frase: "De todas las cosas medida es el hombre, de las que son en cuanto que son, y de las que no son en cuanto que no son "(Sexto Empírico). Mientras que las antilogías enuncian un principio ontológico general, el HM tiene aplicación en dos niveles diferentes:

a) Sería el resultado de aplicar el principio antilógico a dos ámbitos específicos: las valoraciones (relativismo moral) y el conocimiento sensible (relativismo epistemológico).
b) La cuestión ontológica es la bisagra que nos sitúa en el segundo nivel del HM: el problema de la verdad. Para Protágoras la verdad es una relación; sólo después se plateará cómo definirla, a saber, como una relación de correspon-dencia entre enunciados y hechos.

Este segundo nivel es el que preocupa a Platón y Aristóteles puesto que ambos comparten la definición de la verdad como correspondencia. El núcleo de la cuestión en determinar si la verdad es una relación o como pretenden Platón y Aristóteles como una esencia. Si la verdad es una relación peculiar, pues, si es cierto que debe reposar en el objeto, en cambio la "norma" o "medida" de la verdad sólo puede serlo el sujeto, que es el único que puede "decidir" si hay correspondencia o no. Aristóteles llegará a decir lo siguiente: " Habrá que admitir que los unos son medida, pero que no lo sean los otros" (Metafísica, 1063 a 3). Es decir, sólo si el que mide es el hombre prudente o filósofo.

Sobre la cuestión de la verdad en relación con el HM, se discuten dos tipos de problemas no siempre diferenciados:

1) el problema de la arbitrariedad subjetivista que se resuelve con la doctrina de la correspondencia, es decir, con apelación a los hechos.
2) Más allá de dicha arbitrariedad, el HM afirmará que cada sujeto, es el juez último. No cabe, pues, recurso ulterior ni a los dioses, ni al experto (filósofo), ni al objeto.

El sujeto es juez y parte, y esto supone la existencia del conflicto o disensos que es consustancial a los problemas de orden político y por extensión al orden interpersonal .
3.-) El argumento débil y fuerte.

Este argumento se expresa en "hacer fuerte el argumento débil " (Aristóteles, Retórica, 1402 a 23). En general, esta breve sentencia, ha servido de base para atribuirle una total indiferencia respecto del valor de verdad de las proposiciones.

El problema es que Aristóteles identifica interesadamente relativo con aparente y falso. Mientras que Protágoras el concepto de probabilidad era un concepto relativo.

La filosofía de Protágoras es, en sentido fuerte, una filosofía rival para Platón y Aristóteles.

II.- Protágoras

1. El contexto histórico.

El término "sofista" significa "experto en el saber". De una valoración positiva acabó convirtiéndose en negativa por obra y gracia de Platón y Aristóteles. Éstos sostuvieron que el saber de los sofistas era aparente y no efectivo, y en vez de buscar un saber desinteresado, lo cultivaban en provecho propio, es decir, con ánimo de lucro. W.Jaeger acierta en su diagnóstico acerca de los sofista al afirmar: " Los sofistas son un fenómeno tan necesario como Sócrates y Platón; más aún, éstos sin aquellos resultan del todo impensables" (W.Jaeger.- Paideia).

Los sofistas desplazaron la problemática de la physis y el cosmos por la sociedad y el hombre, es decir, se centraron en el ámbito antropológico. Los temas que centraron su atención fueron: "la ética, la política, la retórica, el arte, la lengua, la religión, la educación, es decir lo que hoy llamaríamos la cultura del hombre".

El por qué de este desplazamiento se debe fundamentalmente a dos causas: 

a) Por un lado, al agotamiento de las posibilidades de la filosofía de la physis. Los autores presocráticos habían explorado todas las posibilidades explicativas del arjé. Por tanto, se requería otra una nueva vía de investigación. 

b) El siglo V a.C. tuvieron lugar cambios en la configuración social, política, cultura y económica que favorecieron el desarrollo de la sofística.

El siglo V a.C. supone el relevo paulatino de la aristocracia por el demos -pueblo-. Atenas refleja a la perfección esta mutación histórica. La afluencia de emigrantes -metecos-, el crecimiento comercial y la difusión de las ideas y costumbres de los viajeros con sus mitos, tradiciones, provocaron un choque "cultural" que fructificó en la época de Pericles. La aristocracia y su areté -virtudes- pierden peso y se consolidan las conquistas de los demos para acceder al poder. El areté ya no es una cuestión de sangre y nacimiento, sino de cultura. Los sofistas conectaron con las aspiraciones de los jóvenes, fundamentalmente, con la ruptura de los modelos tradicionales de la aristocracia. 

2.- Protágoras y las antilogías.

Nace en Abdera entre el 491 al 481 a.C. y muere al final de ese siglo. En Atenas conoció el triunfo social y político, puesto que Pericles le encomendó la redacción de una constitución (444 a.C). Su obra principal son Las antilogías.

El principio antilógico enuncia que "en toda cuestión hay dos razonamientos mutuamente contrapuestos". En cada cosa se puede decir y contradecir, es decir, se pueden aducir razones que se anulan recíprocamente. Como dice L.Robin: " Se trata de enseñar a criticar y a discutir, a organizar un torneo de razones contra razones".

La tesis de Protágoras acerca del hombre como medida de todas las cosas (homo mensura), suponía dos ideas:

1) La idea de "medida", como norma de juicio, juicio que supone la idea de subjetividad, que no arbitrariedad. La subjetividad supone la negación de la existencia de la verdad como una entidad independiente del sujeto cognoscente. Afirmará que la verdad es relativa para quien conoce, nadie estaría en la falsedad, sino que cada uno estaría en su verdad. 
2) La idea de "todas las cosas" supone la idea de la experiencia en general. Nada escapa al escrutinio subjetivista -relativista- de la medida del hombre. Donde hombre ha de ser entendido, como sujeto concreto e individual.

Aristóteles llegará a decir lo siguiente: " Habrá que admitir que los unos son medida, pero que no lo sean los otros" (Metafísica, 1063 a 3). Es decir, sólo si el que mide es el hombre prudente o filósofo. Aristóteles es consciente de las dificultades que plantea las tesis sofístas.

La frase: "De todas las cosas medida es el hombre, de las que son en cuanto que son, y de las que no son en cuanto que no son "(Sexto Empírico)  

Protágoras pasa por ser también quien establece el argumento débil haciéndolo fuerte. La técnica tenía valor utilitario en la oratoria de la asamblea y en los tribunales. Hay que ser capaz de dar argumentos y razones sobre cualquier cosa. No quiere decir que Protágoras defendiera la injusticia y la falsedad, sino que a través del arte de la oratoria pudiese salir victorioso en la disputa dialéctica.

3.- Protágoras y el problema de la verdad.

La tesis del "homo mensura" supone aceptar la tesis relativista ya en el ámbito epistemológico, como en el axiológico. No hay verdades absolutas, ni valores eternos. ¿Qué criterios deberíamos adoptar, si todo es relativo? La respuesta de Protágoras será la utilidad.

"El sabio es aquel que conoce aquello relativo que es más útil,más conveniente y más oportuno,y sabe convencer a los demás para que también lo reconozca y lo ponga en práctica".
El problema de la verdad o su relatividad preocupa a Platón y Aristóteles puesto que ambos comparten la definición de la verdad como correspondencia. El núcleo de la cuestión es determinar si la verdad es una relación o como pretenden Platón y Aristóteles como una esencia. Para Aristóteles un enunciado es verdadero si hay correspondencia entre lo que se dice y aquello sobre lo cual se habla. Si digo que esta mesa es verde, se sobreentiende que me estoy refiriendo a esta mesa verde que está delante de mi. 

Protágoras busca la verdad, pero esa verdad es relativa al sujeto que conoce. El relativismo es útil para la convivencia en la polis. Si no hay verdades absolutas, lo adecuado y razonable es discutir acerca de lo divino y lo humano. Siempre será posible ponernos de acuerdo sobre las cuestiones que nos interesan. ¿Y la verdad? Protágoras se contenta con que cada uno afirme su verdad para intentar llegar a pactos que permitan la convivencia, sin que haya vencedores ni vencidos.

4.- Protágoras y los dioses.

"Respecto a los dioses,no puedo saber si existen ni cuál puede ser su forma, pues muchos son los impedimentos para saberlo,la oscuridad del problema y la brevedad de la vida humana". (Diels, frag.4)

El relativismo epistemológico y axiológico lo convierte en agnóstico en relación a la divinidad. En el fragmento de Diels, establece una distinción importante en el orden del conocimento. Hay cosas que podemos conocer y otras que no. ¿Qué podemos conocer? La experiencia sensible permite acceder al conocimiento. Pero más allá de lo sensible, ¿qué podemos conocer? El reino de la divinidad es desde luego un ámbito en el que no podemos conocer, el límite infranqueable de nuestro conocimiento que es frágil y relativo. No niega a Dios pero no lo podemos conocer, además rechaza la visión tradicional de los dioses -"ni cuál puede ser su forma". Epicuro no dirá otra cosa de los dioses que lo dicho por Protágoras.


III.- Gorgias.

Nace en en Leontino (Sicilia) hacia el año 485 a.C., discípulo de Empédocles, y maestro de éxito en Atenas. El centro de sus ataques es el pensamiento de Parménides y su escuela -eleatismo-.
  
En su obra "Del no ser o bien de la naturaleza" establece gradualmente tres tesis:
1) Nada existe; 
2) Si algo existe,no se puede conocer por los hombres y 
3) Si se puede conocer,no se puede comunicar y explicar a los demás.

La argumentación intenta demostrar que el concepto de ser y no ser son pura ilusión. Lo que se afirma es el nihilismo metafísico- negación de la realidad-. No sabemos si este nihilismo es un ejercicio erístico o una toma de posición teórica. En cualquier caso, niega la verdad y la posibilidad de conocerla. El ser y el no ser no expresan las cosas que aparecen en la experiencia. Nuestro conocimiento no puede ir más allá de la apariencia. Nos dirá que: " El medio con que lo expresamos es la palabra; pero la palabra no es el objeto que realmente existe: por tanto, no expresamos a nuestro prójimo una realidad existente, sino solamente la palabra, que es una realidad distinta del objeto..." (Sexto Empírico). 

Entre las palabras y las cosas hay según Gorgias un abismo insalvable que no es posible llenar. La misión imposible para llenar esa laguna es la retórica. El arte de la persuasión, sabiendo de antemano, que todo es pura convención e ilusión.

Gorgias es el primero en teorizar la función del arte como catalizador de sentimientos, la poesía tiene como misión no la utilidad, sino "el engaño poético" (apaté). Así como la retórica, tiene finalidades prácticas, convencer en la asamblea, la poética tiene como objetivo crear ilusiones que transportan a quienes las oyen a universos irreales y ficticios. Platón se opondrá a los poetas como aquéllos que nos alejan de la verdad. Aristóteles recogerá la idea de Gorgias sobre la función catártica del sentimiento poético.

7.- Conclusiones.

Las conclusiones que Reale y Antiseri suministran sobre los sofistas son las siguientes:

1.- Abrieron nuevas sendas en el orden moral, pero no supieron fundamentarla por faltarles una concepción adecuada acerca de la naturaleza del hombre. Sócrates tratará de llenar esa laguna.

2.- Rechazo de las concepciones antropomórficas de lo divino y también renuncia a la búsqueda del arjé. Protágoras será agnóstico, mientras que Gorgias se muestra aún más escéptico. Pródico interpreta a los dioses en clave utilitaria y Critias como la invención ideológica elaborada por un político hábil. Después de la crítica a la divinidad, era necesario nuevos planteamientos para una fundamentación que no podía ser de este mundo.

3.- La sofística realiza una vuelta de tuerca al problema de la verdad. En la época arcaica, no existía distinción entre verdad y apariencias. Ésta se inicia con el nacimiento de la filosofía al distinguir el logos de la apariencia y la primacía de la verdad al logos. Protágoras realiza una escisión dentro del propio logos al afirmar la existencia que en cada afirmación también hay una negación -antilogías-. Gorgias da otro paso, el logos no es expresión del pensamiento, sino palabra, que puede decir y no decir. Platón y Aristóteles tratarán que el pensamiento y la palabra vuelvan a soldarse.

4.- En cuanto al tema central acerca del hombre, Protágoras afirmará que el hombre es eminentemente como sensibilidad y sensación relativizadora, es decir, la vía de acceso al conocimiento es da carácter sensista, la experiencia es la fuente de nuestro conocimiento -fenomenismo-, y su valor de verdad es la opinión. Gorgias entenderá al hombre sobre bases emocionales, capaces de cualquier dirección en función de los objetivos que los oradores. 

5.- Como nos dice Alcoberro, las tesis esenciales de los sofistas pueden resumirse en los conceptos filosóficos siguientes: nihilismo ontológico -Gorgias, fenomenismo -Protágoras-, subjetivismo, sensismo, escepticismo, conven- cionalismo -el fundamento de la polis, no hay que buscarlo en la naturaleza, sino en un pacto o contrato social-, positivismo y relativismo.




Notas:

1) Protágoras. Entre sus obras se encuentran: Sobre la verdad, llamada también Discursos demoledores , que comienza con su famosa declaración del hombre como medida. Antilogías o Argumentos contrarios

2) En la actualidad los tribunales españoles siguen concediendo mayor credibilidad a varios testigos que a uno sólo o ninguno, a parte de la declaración a los imputados y las víctimas.

3) Esta afirmación supone que sólo en el marco institucional de la polis pueden los hombres dirimir sus conflictos y la instauración de la democracia y el método de las mayorías es en última instancia el juez (medida).


Bibliografía:

Giovanni Reale y Dario Antiseri.- Historia del pensamiento filosófico y científico. vol I. Antigüedad y Edad Media. ed.Herder.

José Sola Dueso, Sofistas. Historia de la filosofía antigua.ed.Carlos García Gual, ed. Trotta y CSIC. Enciclopedia iberoamericana de filosofia. Vol.14. Valladolid, 1997.




Presocráticos: Pluralistas (Empédocles, Anaxágoras y Leucipo -Demócrito

I.- Introducción

Los pluralistas arrancan de la distinción establecida por Parménides -diferencia ontológica-, como la diferencia entre la realidad (ser) y apariencia (devenir). Estos autores tratan de hacer compatible la lógica impuesta por Parménides y la defensa de lo aparente (el cambio). Ahora, lo que hay son compuestos que se caracterizan por tener las propiedades del ser. No hay llegar a ser y dejar de ser, sino, combinación de elementos (1).


1.- Empédocles.

La personalidad de Empédocles (484/481 a.C-424/421 a.C.) debió fascinar al poeta alemán Hölderlin (1770-1843) para escribir un drama con el título La muerte de Empédocles. La actividad de Empédocles resulta polifacética ya que según nos cuentan era médico, poeta, orador, ingeniero, demócrata. Lo característico es su personalidad que marcan el lenguaje con un sello distintivo.

El lenguaje se convierte en vehículo de transmisión de los anhelos de su sociedad.


Escribe Sobre la naturaleza y otro poema de tono místico,
 De purificaciones.


Empédocles parte del problema planteado por Parménides sobre el ser y su unidad,y sobre la imposibilidad de que algo surja del no ser,o incluso de que pueda desaparecer. Empédocles compagina esta tesis del ser, que el llama esfera,con una defensa de la importancia de los sentidos (DK 31B3).

La esfera ideada por Empédocles a semejanza de ese ser “redondo” de Parménides, contenía en sí misma los cuatro elementos –aire,fuego,tierra,agua- que eran las raíces de todo. Por eso no hay vacío ni aniquilación. Todo lo que existe no es sino resultado de mezcla y separación de esos elementos,que siempre permanecen por mucho que las cosas se muden.

Amor y el Odio.

Pero el movimiento de la realidad no se debe a principios inertes que casualmente coincidiesen. Una de las ideas más sugestivas de Empédocles es su descubrimiento del amor y el odio como motores del mundo. Dos principios que manifiestan esa experiencia de los seres humanos. En otro contexto diferente, S.Freud hablará Eros y Thanatos.

En el imperio del amor que reina en la esfera y que constituye el momento de estabilidad y de plenitud, puede surgir el odio que disgrega y corrompe. Empédocles establece una especie de dialéctica en esta lucha en la que estos dos principios opuestos están empeñados. Aristóteles hablará de causa eficiente para explicar el mecanismo que permite la diversidad de la physis, en el caso de Empédocles es el amor/odio.

El descubrimiento del amor como fuente de creatividad es una aportación fundamental en la visión del mundo que Empédocles nos transmite.



2.- Anaxágoras: el sabio desterrado.

Anaxágoras tiene el dudoso privilegio de ser el primer filósofo desterrado. De su ciudad natal Clazómenas se trasladó a la ciudad de Atenas entorno al 460 a.C.,donde cultivo su amistad con Pericles o Eurípides. En Atenas fue acusado de impiedad por sus afirmaciones en astronomía “que el sol era una masa de piedra incandescente” (DK 59 A 1). Se refugio en Lámpsaco donde murió en el año 428.




Platón nos transmite lo que costaba un “libro” filosófico en Atenas:

"(..) hasta el punto de no saber que los libros de Anaxágoras de Clazómenas están llenos de estos temas -sobre cuestiones de la physis-? Y, Además, ¿aprenden de mí [Sócrates]los jóvenes lo que de vez en cuando pueden adquirir en la orquestra [lugar del ágora donde se comerciaba con libros], por un dracma como mucho, y reírse de Sócrates si pretende que son suyas estas ideas, especialmente al ser tan extrañas?(..)".(Apología 26d)

Anaxágoras parte,como los eleatas,de la idea de que no es posible que algo tenga un origen o un fin: “(....) Nada nace ni perece,sino que a partir de lo que existe se originan combinaciones y separaciones” (DK 59B17). Por consiguiente,tiene que haber en el mundo de las cosas una unidad originaria en la que está todo.

El problema de la unidad y pluralidad encuentra una explicación con su teoría de las “semillas” de las cosas,que subyacen en el fondo de todas ellas (DK 59B10).

Los elementos no son cuatro –Empédocles-,sino infinitos, tantos como las cosas que existen, inalterables,como pequeñísimos gérmenes (spermata) de lo que todo brota. Aristotéles los llamó homoiomerías (lo semejante se une a lo semejante y lo que no lo es se separa y distancia)

El nous.

Timón de Fliunte. (-325/-320 a -235 aprox), discípulo de Pirrón de Elis -iniciador del escpetisicmo-, escribió un poema en sus Sátiras que Diogénes Laercio transcribe acerca de Anaxágoras:

"Donde dicen que el héroe valeroso/Anaxágoras se halla./Apellidado Mente/(y tuvo dichosa),/porque nos dijo que la mente eterna/puso en orden las cosas,/ antes confusamene amontonadas". (Diógenes Laercio, Vidas de los más ilustres filósofos griegos)

Es un principio de orden,como una especie de amor,parecido al de Empédocles,pero libre ya de cualquier elemento místico; un amor “intelectual” que la organización del cosmos impulsa.Existe por sí mismo,es independiente,eterno y luminoso. (DK 59B12). Sin embargo, Anaxágoras, acaba por deshumanizar a ese Espíritu que Sócrates pensaba podía ser la respuestas a sus dudas y esperanzas. El Espíritu acaba siendo una causa eficiente (Aristóteles), sin ninguna intencionalidad y por tanto, puramente mecánico.


3- Los átomos: Leucipo y Demócrito.

1. Leucipo.

Leucipo nacio en Mileto (460 a.C), llegó a Italia, a Elea,a mediados del siglo V a.C. y de Elea pasó a Abdera, estuvo en contacto con la filosofía de Parménides, pero no siguió, con respecto a los seres, su mismo camino, ni el de Jenófanes, sino que, por lo que parece, más bien el contrario. Pues mientras que aquéllos consideraban al todo, uno, inmóvil, increado y limitado, y no consintieron la búsqueda de lo que no es, Leucipo sostuvo que hay infinitos elementos -los átomos- siempre en movimiento, añadiendo que sus formas son infinitas y que no hay razón para que un átomo tenga una forma y no otra, al darse cuenta de que la génesis y el cambio de los seres era incesante. Afirmó además que el no-ser- existe tanto como el ser- y que ambos son causa de las cosas que llegan a ser. Supuso que la naturaleza de los átomos era compacta y plena y que eso era el ser. Esos átomos se movían en el vacío, que llamaban el no-ser. De la misma manera su compañero Demócrito de Abdera estableció como principios lo lleno y lo vacío.(DK 67A8)

Difícilmente se puede hacer una síntesis más clara de lo que constituye el núcleo fundamental del atomismo, en su relación con la filosofía anterior.El texto es fragmento de una obra pérdida de Teofrasto, el discípulo de Aristóteles. Pero en él se plantea además, el problema de los dos creadores de esta doctrina con la que culmina toda la filosofía anterior a Platón.


2. Demócrito de Abdera

Demócrito, nacido en Abdera en torno al año 470. Abdera había sido fundada por colonos jonios en las costas de Tracia. Sabemos también que viajó por Egipto y Oriente, pero que regresó a su ciudad natal, donde se dedicó a la investigación. Murió con más de noventa años.



Como sus años, también fueron muchos sus escritos.Con Demócrito empieza a tomar consistencia la idea de «escritor».Por ello sorprende que apenas nos hayan llegado más que fragmentos de sus obras. Sus intereses intelectuales fueron muchos -matemáticas, gramática, ética, técnica, política, etc.- y uno de sus fragmentos dice que «prefería conocer las razones verdaderas de las cosas que llegar a ser rey de los persas» (DK 68B 1 18).

La teoría de los átomos

Demócrito, teniendo en cuenta la concepción del ser de Parménides, inmutable y eterno, precisa, sin embargo, que ese ser consiste en infinitos seres -átomos ­(lo que no puede dividirse más) y con los que quiere explicar el mundo de la experiencia y el nacimiento, multiplicidad y perecer de las cosas.

Esa multiplicidad de átomos no están organizados desde cualidades diferentes -la tierra, el aire, el fuego-, sino que, siendo cualitativamente neutros, se distinguen sólo en la forma, el orden y la situación. Los átomos se parecen, pues, al ser de Parménides, por su carácter de eternos, incorruptibles, increados y por no ser percibidos por los sentidos, sino por la mente. Para que esos átomos se muevan necesitan el vacío, en el que desplazarse y ordenarse. Por la posición y forma en que ocupan ese vacío, los átomos diversifican y organizan sus movimientos. Así se origina y configura el mundo, nuestro mundo que es uno de los infinitos mundos posibles. Esa infinitud y esa posibilidad unida a la idea de vacío, equivalente al no-ser, abre la puerta de esa vía de la opinión -de lo que es y no es-, que había quedado cerrada con la negación de Parménides a caminar por ella. Sin embargo, esa posibilidad no es fortuita. El movimiento no es posible por el azar, sino que todo está regido por la necesidad, de una manera mecánica, sin que haya dioses o causas exteriores a esos átomos que los dirijan.

Aristóteles en su Metafísica(A,4,985), sintetiza lo esencial del pensamiento atómista:

"Leucipo y su colega Demócrito dicen que son elementos lo Pleno y lo Vacío, a uno de los cuales llaman Ente, y al otro No-ente (...) las diferencias son causas de las demás cosas. Pero enseñan que estas dierencias son tres: la Figura, el Orden y la Posición. Afirman, en efecto, que el Ente difiere sólo por la proporción, el contacto y la colocación. Y de estas diferencias, la proporción es la figura, el contacto es el orden y la colocación es la posición. Pues la A difiere de la N por la figura, y AN de NA por el orden, y Z de N por la posición" (..).

Aunque los átomos no poseen diferencias cualitativas sí poseen diferencias en cuanto a su forma y configuración: la forma, el orden y la posición. Los átomos pueden diferir entre ellos por su forma, del mismo modo que la A difiere de la N; o pueden diferir por por el orden que ocupan, no siendo lo mismo AN que NA; o por la posición, de modo que, aun poseyendo la misma forma, la Z se diferencia de la N (si giramos la Z noventa grados a la derecha tenemos la N).


El alma y las sensaciones

Si «el hombre es un microcosmos» (DK 68B34), un mundo en pequeño, su alma se parecerá a esos átomos que constituyen al universo:

Demócrito afirma que el alma es un cierto tipo de fuego o elemento caliente. A los átomos de forma esférica se les llama fuego -y alma -como esas motas suspendidas en el aire y que aparecen cuando los rayos de sol se filtran por las ventanas-; los átomos esféricos son alma porque por su estructura son capaces de atravesarlo todo y de moverlo todo y ellos mismos están en movimiento. [... ] De donde se supone que esa frontera del vivir está eri la respiración. (ARISTÓTELES: De anima, 1, 4O4a 1-10)

El alma, pues, como principio del movimiento se hace presente en esa «frontera del vivir».Una frontera móvil que expresa el ritmo de la existencia.Con esa imagen, Demócrito recobra el sentido primitivo del alma como aliento, como vida que se identifica, en cada exhalación, con el cosmos.

En esa frontera se da también la sensación que, por ejemplo, en la vista, se explica por los efluvios que nos llegan de las cosas:

Así el ver lo explica por el reflejo, pues el reflejo no surge de inmediato en la retina sino que el aire que hay entre la vista y el objeto visto es modelado, al ser contraído por el objeto visto y el sujeto que ve. (TEOFRASTO:De sensibus, 50)

Tal vez esta participación del sujeto que ve -el sujeto que siente- explica que esos átomos-emisarios que, en sí, no tienen cualidades, sino sólo forma, adquieran color, sabor, olor, por las combinaciones de nuestra alma que pone, por así decirlo, su sello especial en las cosas.Parece como si Demócrito anticipase de esta forma ideas que surgirán mucho después con la filosofía moderna.

Esa subjetividad de las sensaciones abre una puerta al relativismo y escepticismo: «conocer lo que es cada cosa en realidad es imposible, porque nosotros no conocemos nada verdadero, sino los cambios que se producen según la disposición del cuerpo» (DK B8-9).Esta perspectiva corporal enraiza también con la tradición griega y resonará después en Epicuro: Por convención existe el color; por convención existe lo dulce y lo amargo; porque en realidad sólo hay átomos y vacíos, pero los sentidos, el cuerpo protesta de ese mundo sin cualidades. «Mente infeliz» tú que sacas de nosotros tus convencimientos, ¿tratas de acabar con nosotros?Nuestra caída será tu ruina.DK B 125

La ética

La mayoría de los supuestos fragmentos originales tienen que ver con el comportamiento humano. En ellos encontramos, una vez más, ese realismo que establece «el principio del placer y el dolor-; como el criterio por el que se rige la vida» (DK B 1 88). Pero, por encima de esta nueva frontera, encontramos unos fines de extraordinario «idealismo». Hay, pues, como una sublimación de esa inevitable y segura presencia de lo que el cuerpo nos dice, para sobre ello construir un territorio moral.Como regulador de ese imperio del placer, que en los seres humanos ha de tender a la generosidad y al equilibrio, aparece el lógos, «que está acostumbrado a obtener de sí mismo su propio gozo» (DK B 146).

La belleza, la justicia, la amistad, la política son temas que surgen, entre otros, en esa búsqueda de una ética de la razón de la solidaridad:

«La patria de un alma buena es el mundo ente­(DK B247).

«El amor es justo y sereno cuando aspira a la belleza» (B73).

«Vivir no merece la pena para quien no tiene amigos» (B99).

«Por nadie es amado quien a nadie ama» (B 1, 03).

«Una ciudad bien administrada y gobernada trae el mayor bienestar a los ciudadanos y en ella se encuentra todo; pero si se arruina, todo se arruina» (B252).Por eso «es preferible la pobreza en una democracia al llamado bienestar de los poderosos, en la misma medida en que es preferible la libertad a la esclavitud» (B25 l).

Estos fragmentos de sus obras que, probablemente, expondrían una ética en la que sería interesante reconocer sus teorías físicas, llegan a nosotros como escuetas máximas morales, como átomos que se mueven en el vacío de esas obras pérdidas y tal vez contaminadas por la tradición, que nos las ha entregado: «Vine a Atenas y nadie me reconoció» (B 1 16).Frente a la popularidad de algunos filósofos de su tiempo, ese desconocimiento fue causa, tal vez, del olvido y pérdida de sus escritos y de que sólo a medias podamos hoy captar su mensaje.

Nota:

(1) De Tales a Demòcrit. El pensament presocràtic. Fragments i testimonis. Edició i traducció de Joan Ferrer Gràcia. Quadrivium ,4. edicions de la ela germinada. Girona, 2011.

Bibliografía:

VV.AA. Historia de la filosofía 2. Santillana Bachillerato. (Emilio LLedó, I.La filosofía griega y helenística).Madrid, 1997.

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