Chistes para ilustrar problemas filosóficos (II)

Esencialismo (esencia)

Aristóteles (330-323 a.C.) fue el primer autor que se preocupo por definir los conceptos que trataba. Afirmaba que las cosas (entes) poseían dos aspectos: materia y forma. Ambos inseparables en el orden de la naturaleza (physis). Cada ente es una substancia, que podía a su vez ser contemplada desde la esencia (aquello que la cosa es lo que es y no puede ser de otra manera) y accidente (por ejemplo, que el hombre sea alto, o bajo, negro, o chato, es decir, que si uno u  otro aspecto falta, no altera la cosa). Ejemplo que lo ilustra:


Cuando Thompson cumplió los setenta, decidió cambiar completamente su estilo de vida para vivir más años. Se sometió a una dieta muy severa, daba largas caminatas, nadaba y tomaba el sol. En tres meses, Thompson perdió cinco kilos, redujo quince centímetros el perímetro de su cintura y aumentó doce centímetros de pecho. Esbelto y bronceado, decidió dar el toque final a su aspecto con un corte de pelo deportivo. A la salida de la peluquería, le atropelló un autobús.
—¡Dios mío! —gritó cuando yacía moribundo—. ¿Cómo has podido hacerme esto?
—A decir verdad, Thompson —dijo una voz que procedía del cielo—. ¡No te he reconocido*!



PD: El chiste tiene su gracia, porque cuestiona la omnisciencia de Dios, al no haber reconocido al pobre Sr. Thompson.


Thomas Cathcart y Daniel Klein, Platón y un ornitorrinco entran en un bar... La filosofía explicada con humor. Trad. Núria Pujol Valls, Editorial Planeta 2ªed. Barcelona, 2008.

Chistes para ilustrar problemas filosóficos (I)

Teleología

La teleología supone la idea de que toda tiene una finalidad, un objetivo que cumplir. El primer avalista de dicha idea fue Aristóteles (330-323 a.C.). Pensaba que todas las cosas (entes) tenían una finalidad que cumplir. Así, por ejemplo, la finalidad de un pájaro es volar, el volcán, erupcionar, en el caso del hombre propuso que su finalidad es la felicidad (eudemonia).  En la actualidad dicha concepción es contraria al conocimiento científico. Como el concepto de teleología supone una concepción abstracta, nada mejor que ilustrarlo con el siguiente chiste:

La señora Goldstein paseaba por una calle con sus dos nietos. Se encontró con un amigo que le preguntó cuántos años tenían. La señora respondió:
—El médico tiene cinco y el abogado siete*.




* Thomas Cathcart y Daniel Klein, Platón y un ornitorrinco entran en un bar... La filosofía explicada con humor. Trad. Núria Pujol Valls, Editorial Planeta 2ªed. Barcelona, 2008.

Comentario de texto(II): Descartes




Así pues, considerando que nuestros sentidos en algunas ocasiones nos inducen a error, decidí suponer que no existía cosa alguna que fuese tal como nos a hacen imaginar. Y puesto que existen hombres que se equivocan al razonar en cuestiones relacionadas con las más sencillas materias de la geometría y que incurren en paralogismos [razonamiento inválido], juzgando que yo, como cualquier otro, estaba sujeto a error, rechazaba como falsas todas las razones que hasta entonces había admitido como demostraciones.  Y, finalmente, considerando que hasta los pensamientos que tenemos cuando estamos despiertos pueden asaltarnos cuando dormimos, sin que ninguno en tal estado sea verdadero, me resolví a fingir que todas las cosas que hasta entonces habían alcanzado mi espíritu no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños. Pero inmediatamente después, advertí que,mientras deseaba pensar de este modo que todo era falso, era absolutamente necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa. Y dándome cuenta de que esta verdad: pienso, luego soy, era tan firme y segura que todas las más extravagantes suposiciones de los escépticos no eran capaces de hacerla tambalear, juzgué que podía admitirla sin escrúpulos como el primer principio de la filosofía que yo indagaba 

(Descartes, Discurso del método,IV parte)


1.- Resumen.

El texto recorre los diferentes estados en los que son posibles el error. Comienza por los sentidos, después el entendimiento. Incluso los pensamientos que tenemos cuando estamos despiertos, reaparecen cuando dormimos, sin saber si son ilusiones. Pero entonces aparece que aunque todo sea falso, es necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa: pienso, luego soy. He aquí el primer principio de la filosofía.

2.- Análisis.

1.- Descartes utiliza la duda metódica para alcanzar el primer principio de su filosofía: el cogito.

2.- Examina las diferentes fuentes del conocimiento:

a) los sentidos, son fuentes de error porque nos hace ver cosas que no son.
b) El entendimiento y también es posible el error. A pesar de que no lo indica, en este ámbito aparentemente su fiable la aparición del genio maligno acaba por arruinar la fiabilidad del entendimiento.
c) No es posible distinguir la vigilia y el sueño. 

3.- La conclusión era que todo cuanto conocía era falso.

4.- Pero, mientras pensaba que todo era falso, era necesario que yo, que lo pensaba fuera alguna cosa.

5.- Aunque todo cuanto conozca sea falso, es preciso que yo que lo pienso sea. Se impone una primera evidencia: pienso, luego soy (cogito ergo sum).

6.- Esta primera evidencia supone la existencia del "yo" que tiene pensamientos, pero ¿de dónde surgen? La respuesta será la necesidad de afirmar la existencia del mundo.

7.- Descartes a descubierto que a través de la duda se llegaba a la primera evidencia: el "yo". Ahora necesitará salir de ese "yo" y dirigirse hacia el mundo si no quiere estar encerrado en sí mismo: solipsismo.

8.- La posibilidad de salir de sí mismo es demostrar que existe Dios y que ha creado al yo y el mundo, cancelando además la hipótesis del genio maligno.


9.- Una vez demostrada la existencia de Dios -argumento ontológico, la idea de causa y la idea de infinito-, podrá establecer la correspondencia entre los pensamientos del yo y el mundo.

10.- Establecido esta correspondencia que Dios garantiza a través de las ideas claras y distintas, se embarcará mediante el método a conocer clara y distintamente el mundo, es decir, aquello que debe ser construido en el proceder puro del entendimiento.  

Comentario de texto (I): Descartes

Y, por tanto, [...] yo debería tener la existencia de Dios por algo tan cierto, como hasta aquí he considerado las verdades de las matemáticas, que no atañen sino a números y figuras; aunque, en verdad, ello no parezca al principio del todo patente, presentando más bien una apariencia de sofisma. Pues, teniendo por costumbre, en todas las demás cosas, distinguir entre la existencia y la esencia, me persuado fácilmente de que la existencia de Dios puede separarse de su esencia, y que, de este modo, puede concebirse a Dios como no existiendo actualmente. Pero, sin embargo, pensando en ello con más atención, hallo que la existencia y la esencia de Dios son tan separables como la esencia de un triángulo rectilíneo y el hecho de que sus tres ángulos valgan dos rectos, o la idea de montaña y la de valle; de suerte que no repugna menos concebir un Dios (es decir, un ser sumamente perfecto) al que le falte la existencia (es decir, al que le falte una perfección), de lo que repugna concebir una montaña a la que le falte el valle. ( R.Descartes, Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas, Meditación quinta (Alfaguara, Madrid 1977, p. 55)

1.- Resumen. 

El texto trata de demostrar la existencia de Dios a través del argumento ontológico. Descartes afirmará que al igual que un triángulo tiene como esencia que la suma de sus tres ángulos valgan dos rectos, así también, en el caso de Dios existencia y esencia son inseparables, pues sería incongruente que faltase en él la existencia.

2.- Análisis.

Descartes afirmará que el "yo" posee como idea la de un ser perfecto que identificará con Dios. La prueba se basa en el argumento ontológico, cuyo origen se remonta a San Anselmo (s.XI). Si Dios existe entonces la hipótesis del genio maligno se cancela. Y ese "cogito" que tiene pensamientos (cogitationes) puede salir de su "solipsismo" para explorar la "res extensa". Dios garantizará la conexión entre res cogitans y res extensa, puesto que ambas realidades (sustancias) han sido creadas por el mismo Creador.

La demostración de la existencia de Dios permite la afirmación de la res extensa. Nuestras cogitationes tienen existencia en base a las ideas adventicias. Descartes explicará que Dios garantiza la conexión entre las ideas claras y distintas en la mente y su correspondiente realidad en la res extensa.

Descartes utilizará diferentes argumentos para probar que Dios es una idea innata. Sin embargo, en la demostración de la existencia de Dios ya fue criticada en su momento, por ejemplo, Arnauld, al afirmar que la demostración descansaba en un círculo vicioso. ¿Si Dios es una idea clara y distinta, por qué debería fundamentar al yo y al mundo que son a su vez ideas claras y distintas? La respuesta cartesiana fue afirmar que el "cogito" es independiente del conocimiento de Dios.

El argumento ontológico se deja resumir de la siguiente forma: Afirmar la existencia de Dios en base a la idea del ser perfectísimo. El argumento recibiría en Kant (s.XVIII) su golpe definitivo. Lo único que podría afirmarse es no tanto su existencia, sino su posibilidad.

El argumento ontológico pasa desde la esencia que puede ser pensada -por ejemplo, como ser perfecto-, y da un salto hacia la existencia. Como bien dice H.Küng el "argumento ontológico mantuvo su fuerza de convicción mientras tuvo vigencia el supuesto platónico-agustiniano de un realismo de las ideas, para el que las ideas tienen realidad propia, independiente. Para Descartes la idea no era en absoluto mero pensamiento, palabra vacía, "simple" concepto, sino una realidad primigenia. En tal caso, naturalmente, sí se podía concluir de la realidad de la idea de Dios la realidad de su existencia." (H.Küng.- ¿Existe Dios? Ediciones Cristiandad, 4ed, Madrid,1979, pág.66).

La crítica más implacable contra el argumento ontológico se debe a I.Kant (s.XVIII). En su Crítica de la Razón Pura, podemos leer lo siguiente: " El concepto de un ser supremo es una idea muy útil en no pocos aspectos. Pero, precisamente por tratarse de una simple idea, es totalmente incapaz de ampliar por sí sola nuestro conocimiento respecto de lo que existe." Y para acabar de remachar acaba diciendo: " Todo el esfuerzo y el trabajo invertidos en la conocida prueba ontológica (cartesiana) de la existencia de un ser supremo a partir de conceptos son, pues, inútiles. Cualquier hombre estaría tan poco dispuesto a enriquecer sus conocimientos con meras ideas como lo estaría un comerciante a mejorar su posición añadiendo algunos ceros a su dinero en efectivo" (A 602,B 630). (I.Kant, Crítica de la razón pura, Prólogo,traducción,notas e índices, Pedro Ribas, ed.Alfaguara, Madrid, 1978, pág, 506)

Las pruebas de la existencia de Dios -la idea de infinito, como causa y el argumento ontológico- le permitían a Descartes solucionar los siguientes problemas planteados:

ˆ La fundamentación del yo y el mundo.
ˆ La eliminación de la hipótesis del genio maligno.
ˆ La salida del solipsismo hacia el exterior.
ˆ La afirmación de Dios como principio y conservador del orden mecanicista en la naturaleza.

Comentario de texto: Platón




En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe y con trabajo es la idea de bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en las cosas todas, que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera pro ceder sabiamente en su vida privada o pública.(República 517c).

1. Título:

La idea de Bien como fundamento de la virtud (entre otros posibles)

2. Resumen:

Se establece la comparación entre el mundo inteligible como fundamento de la verdad y el conocimiento y el mundo sensible. Si el sol es fundamento de lo visible, en el ámbito de lo inteligible es la idea de Bien.

3. Análisis de contenido.

El texto presenta una correspondencia entre los planos de la realidad: mundo inteligible y mundo visible y su correspondiente fundamento: el Bien en el plano de lo inteligible y el Sol en el visible. Para extrae a continuación la consecuencia de que el poseedor de dicha idea de Bien se halla en posesión de la virtud ya sea privada o pública.

Analicemos el significado del mundo inteligible. Según el texto "lo último que se percibe y con trabajo es la idea bien"; hay aquí dos elementos fundamentales: 1) ¿Cómo accedemos a esa idea, y 2) ¿Qué es la Idea de Bien?. 

Respecto a la primera cuestión, Platón afirma que el camino de acceso al mundo inteligible se basa en una actitud: regirse no por lo sensible, sino por lo inteligible. Y ello quiere decir, que tal actitud se inscribe dentro del ámbito del alma. En el mito de la caverna, nos dice que el prisionero que es liberado asciende lentamente hacia la luz -La idea de Bien-,y posteriormente volverá a liberar a sus compañeros de cautiverio, en este viaje ascendente y descendente se halla la idea de la dialéctica. En el mito de la línea el acceso a las ideas requiere de previo dominio del ámbito de la dianoia, por ello se requiere ese esfuerzo por alcanzar las Ideas.


En cuanto a la Idea de Bien, que según el propio texto nos dice el fundamento "de verdad y conocimiento". Es decir, la Idea de Bien posibilita el mundo de las ideas, pues ella es su fundamento. La diversidad existente en el mundo de las ideas hace necesario una jerarquía de éstas, por ello Platón establece que en el grado supremo se halle la Idea de Bien.

Así, pues, en el plano del mundo inteligible, es decir, del mundo de las ideas, que se caracteriza por su inmutabilidad, en el mundo sensible, se caracteriza por el devenir. En el texto, la alusión a este mundo sensible, es solamente estilístico, es decir, en texto no pretende hablarnos del mundo sensible, sino del inteligible y dentro de este de la idea de Bien. Sin embargo, la idea de la existencia del mundo sensible posibilita plantear varias cuestiones: 1) ¿Qué papel juega respecto del mundo de las Ideas? 2) ¿Cuál es su estatuto ontológico respecto de las ideas?

La respuesta a la primera cuestión se halla en el profundo dualismo del platonismo. Es en el mundo de lo sensible donde se libra la batalla, pues el hombre se halla inserto dentro de ella. Pero Platón busca un referente mítico al cual buscar un criterio objetivo frente a los problemas del mundo sensible. Sin éste referente, según Platón, el hombre se encontraría condenado al escepticismo y al relativismo.

Respecto de la segunda cuestión, el mundo sensible es una copia del mundo inteligible realizada por el demiurgo que se encontró limitado por el material del cual esta hecho el mundo sensible.

Si el dialéctico es aquel que posee el conocimiento y la verdad, éste se halla en disponibilidad de enseñarnos y gobernarnos. Por ello en el texto se alude a la "vida privada o pública". Si el dialéctico se ha liberado de las cadenas -mito de la caverna- él es el único que nos puede ayudar a liberarnos de nuestras propias cadenas. Sólo quien posea el conocimiento y la verdad es digno de gobernarnos, pues el ha visto la Justicia.

El mito de Prometeo: Nacimiento de la cultura

Hubo una vez un tiempo en que existían los dioses, pero no había razas mortales. Cuando también a éstos les llegó el tiempo destinado de su nacimiento, los forjaron los dioses dentro de la tierra con una mezcla de tierra y fuego, y de las cosas que se mezclan a la tierra y el fuego. Y cuando iban a sacarlos a la luz, ordenaron a Prometeo y a Epimeteo que los aprestaran y les distribuyeran las capacidades a cada uno de forma conveniente. A Prometeo le pide permiso Epimeteo para hacer él la distribución. «Después de hacer yo el reparto, dijo, tú lo inspeccionas.» Así lo convenció, y hace la distribución. En ésta, a los unos les concedía la fuerza sin la rapidez y, a los más débiles, los dotaba con la velocidad. A unos los armaba y, a los que les daba una naturaleza inerme, les proveía de alguna otra capacidad para su salvación. A aquellos que envolvía en su pequeñez, les proporcionaba una fuga alada o un habitáculo subterráneo. Y a los que aumentó en tamaño, con esto mismo los ponía a salvo. Y así, equilibrando las demás cosas, hacía su reparto. Planeaba esto con la precaución de que ninguna especie fuera aniquilada. Cuando les hubo provisto de recursos de huida contra sus mutuas destrucciones, preparó una protección contra las estaciones del año que Zeus envía, revistiéndolos con espeso cabello y densas pieles, capaces de soportar el invierno y capaces, también, de resistir los ardores del sol, y de modo que, cuando fueran a dormir, estas mismas les sirvieran de cobertura familiar y natural a todos. Y los calzó a unos con garras y revistió a los otros con pieles duras y sin sangre. A continuación facilitaba medios de alimentación diferentes a unos y a otros: a éstos, el forraje de la tierra, a aquéllos, los frutos de los árboles y a los otros, raíces. A algunos les concedió que su alimento fuera el devorar a otros animales, y les ofreció una exigua descendencia, y, en cambio, a los que eran consumidos por éstos, una descendencia numerosa, proporcionándoles una salvación en la especie. Pero, como no era del todo sabio Epimeteo, no se dio cuenta de que había gastado las capacidades en los animales; entonces todavía le quedaba sin dotar la especie humana, y no sabía qué hacer. Mientras estaba perplejo, se le acerca Prometeo que venía a inspeccionar el reparto, y que ve a los demás animales que tenían cuidadosamente de todo, mientras el hombre estaba desnudo y descalzo y sin coberturas ni armas. Precisamente era ya el día destinado, en el que debía también el hombre surgir de la tierra hacia la luz. Así que Prometeo, apurado por la carencia de recursos, tratando de encontrar una protección para el hombre, roba a Hefesto y a Atenea su sabiduría profesional junto con el fuego -ya que era imposible que sin el fuego aquélla pudiera adquirirse o ser de utilidad a alguien- y, así, luego la ofrece como regalo al hombre. De este modo, pues, el hombre consiguió tal saber para su vida; pero carecía del saber político, pues éste dependía de Zeus. Ahora bien, a Prometeo no le daba ya tiempo de penetrar en la acrópolis en la que mora Zeus; además los centinelas de Zeus eran terribles28. En cambio, en la vivienda, en común, de Atenea y de Hefesto, en la que aquéllos practicaban sus artes, podía entrar sin ser notado, y, así, robó la técnica de utilizar el fuego de Hefesto y la otra de Atenea y se la entregó al hombre. Y de aquí resulta la posibilidad de la vida para el hombre; aunque a Prometeo luego, a través de Epimeteo29, según se cuenta, le llegó el castigo de su robo.


(Amberes, 1600 - Amberes, 1671)

Puesto que el hombre tuvo participación en el dominio divino a causa de su parentesco con la divinidad30, fue, en primer lugar, el único de los animales en creer en los dioses, e intentaba construirles altares y esculpir sus estatuas. Después, articuló rápidamente, con conocimiento, la voz y los nombres, e inventó sus casas, vestidos, calzados, coberturas, y alimentos del campo. Una vez equipados de tal modo, en un principio habitaban los humanos en dispersión, y no existían ciudades. Así que se veían destruidos por las fieras, por ser generalmente más débiles que aquéllas; y su técnica manual resultaba un conocimiento suficiente como recurso para la nutrición, pero insuficiente para la lucha contra las fieras. Pues aún no poseían el arte de la política, a la que el arte bélico pertenece. Ya intentaban reunirse y ponerse a salvo con la fundación de ciudades. Pero, cuando se reunían, se atacaban unos a otros, al no poseer la ciencia política; de modo que de nuevo se dispersaban y perecían. Zeus, entonces, temió que sucumbiera toda nuestra raza, y envió a Hermes que trajera a los hombres el sentido moral31 y la justicia, para que hubiera orden en las ciudades y ligaduras acordes de amistad. Le preguntó, entonces, Hermes a Zeus de qué modo daría el sentido moral y la justicia a los hombres: «¿Las reparto como están repartidos los conocimientos? Están repartidos así: uno solo que domine la medicina vale para muchos particulares, y lo mismo los otros profesionales. ¿También ahora la justicia y el sentido moral los infundiré así a los humanos, o los reparto a todos?» «A todos, dijo Zeus, y que todos sean partícipes. Pues no habría ciudades, si sólo algunos de ellos participaran, como de los otros conocimientos. Además, impón una ley de  mi parte: que al incapaz de participar del honor y la justicia lo eliminen como a una enfermedad de la ciudad.» (Platón, Diálogos I,  Biblioteca Clásica Gredos. Protágoras, 320c-323a), 

Filosofía y poesía

GLOSAS A HERÁCLITO
1
Nadie se baña dos veces en el mismo río.
Excepto los muy pobres.

2
Los más dialécticos, los multimillonarios:
nunca se bañan dos veces en el mismo
traje de baño.

3
(Traducción al chino)
Nadie se mete dos veces en el mismo lío.
(Excepto los marxistas-leninistas)

4
(Interpretación del pesimista)
Nada es lo mismo, nada
permanece.
                            Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten.



(Ángel Gonzalez. Antología poética.
Madrid: Alianza Editorial, 1996)


(Seguidilla)

Caminito de Ela
va una tortuga,
con veinticinco siglos
en sus arrugas.

Zenón me llamo;
si veis venir a Aquiles,
que apriete el paso.

(Rafael Sánchez Ferlosio, Campo de retamas. Pecios reunidos. Debolsillo. Barcelona, 2015)






Die Vorsorkratiker, de Wilhelm Capelle


Otros, en fin, parecen sobrevivir a los siglos. Así: Zenón de Elea, inventor de la carrera perpetua de Aquiles y la tortuga. (Es común enunciarla de este modo: Aquiles, símbolo de rapidez, no puede alcanzar a la tortuga, símbolo de morosidad. Aquiles corre diez veces más ligero que la tortuga y le da diez metros de ventaja. Aquiles corre esos diez metro, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre ese decímetro, la tortuga corre un centrímetro; Aquiles corre ese centrímetro, la tortuga un milímetro, Aquiles el milímetro, la tortuga un décimetro de milímetro, y así infinitamente, sin alcanzarla... Wilhelm Capelle, en la página 178 de este volumen, traduce el texto original (A 26) de Aristóteles. "El segundo argumento de Zenón es el llamado Aquiles. Razona que el más lento no puede ser alcanzado por el más rápido, pues el perseguidor tiene que llegar antes al punto de que el perseguidor acaa de evacuar, de suerte que el más lento siempre  le lleva una determinada ventaja") (pág.949) 

(Jorge Luis Borges, Miscelánea, Textos cautivos/ Borges en El Hogar, Debolsillo. Barcelona, 2011)




Ressenya: Espíritus del Presente

  Ressenya: Wolfram Eilenberger, Espíritus del Presente . Los últimos años de la Filosofía y el Comienzo de una Nu...