Estoicismo (I)

 Estoicismo 

El estoicismo.


La Stoa fue fundada por Zenón de Citio (335-263 A.C). La corriente tuvo una trayectoria larga pero su período de mayor esplendor se sitúa en la etapa grecorromana. Es clásico distinguir tres etapas en su desarrollo. Cabe destacar entre sus filas a los siguientes autores: Crispo, Panecio, Séneca, Epicteto(4) , Marco Aurelio(5) , entre otros.




Tesis fundamentales del estoicismo. 


1.- El estoicismo plantea de forma seria y decidida la figura del sabio como modelo de sabiduría y virtud. 


2.- El sabio estoico tiene como meta la felicidad, la auténtica, sea esto lo que sea. 


3.- La virtud se identifica con el conocimiento, la ciencia. 


4.- El sabio es aquél que tiene dominio de sí mismo y sobre las circunstancias, es autárquico, autónomo, autosuficiente. Este modelo es alabado por el neliberalismo actual. 


5.- La filosofía abarca la totalidad de la realidad sea humana o divina. La filosofía es entendida como un sistema que abarca la totalidad de las esferas del ser, del saber y del actuar. Es decir, la ontología, la epistemología y la ética. 


6.- Los estoicos coinciden -sin que sirva de precedente-, con los epicúreos en subordinar la Lógica y la Física a la Ética, es decir, como guía de la acción humana. 


La Lógica


7.- Para los estoicos el criterio de certeza hay que buscarlo en un acto de mediación entre la sensación que recibimos de las impresiones exteriores e interiores y su recepción en el alma que al contrario que Platón es una tabla rasa. 


8.- La certeza se funda en un "acto consciente" que consiste en la aceptación y concordancia entre las distintas representaciones. Así, pues, el criterio es la meditación y la ponderación. El error consistiría en el desajuste entre las representaciones que aparecen en el alma y las impresiones a través de las cuales las sensación toma noticia. 


La Física(*)


9.- El mundo es un gran organismo viviente, dotado de un principio animador interno, el pneuma, que impregna e invade todo el cosmos y constituye la vida. 


10.- El pneuma es el arjé de carácter racional y razón seminal (logos espermatikos) de todo lo existente. Este logos espermatikos puede se entendido como expresión de las ideas platónicas o en San Agustín, como las ideas que tiene Dios en su mente. Este logos no es exterior a la Physis sino interior, inmanente, y actúa a través de la naturaleza. Por ser racional confiere un orden perfecto, bueno y necesario. Todo está regido y dirigido por su providencia. 


11.- El orden cósmico se rige, pues, por la necesidad. Nada hay que no tenga una causa. Dada una determinada causa necesariamente sucederá un determinado efecto. La lógica estoica intentó expresar esta conexión a través de sus diferentes leyes lógicas: modus ponens. Si p entonces q, p, entonces q. 


12.- El cosmos esta sometido a un ciclo cósmico que dura trescientos siglos. Generación y destrucción se sigue incluso en sus detalles. El fuego es el principio y fin de este proceso. Esta visión que proviene de Heráclito será retomada por Nietzsche en el siglo XIX. 


13.- En el hombre -el cual es cuerpo, alma e inteligencia- la inteligencia es principio vital y la guía racional, pero está sometida a las leyes del Logos que rigen el mundo. El alma es inmortal en cuanto que el cuerpo muere, se une y se disuelve en la totalidad del pneuma. 



Ética


14.- Como Sócrates, los estoicos identificarán virtud y ciencia. El único bien es la virtud. La virtud consiste en conformarse a la naturaleza que es lo mismo que decir con la razón. 


15.- El sabio es el único que es consciente de la necesidad del cosmos y de su impotencia ante el curso de los acontecimientos. El sabio es aquél que armoniza su propia voluntad con el orden necesario del cosmos. 


16.- ¿Y las pasiones? Son fuente de desgracia y zozobra espiritual, pues pretende lo imposible, que consiste en doblegar el orden necesario de las cosas. Por eso la actitud adecuada es la apatía que consiste en la anestesia total de las emociones. La anestesia implica que las pasiones o emociones siguen existiendo, pero el sabio estoico sabe que si no puede controlarlas perderá el control que sólo la razón le otorga. 


17.- La razón impone deberes para aquél que aspira al ideal estoico. Por ejemplo, si soy un patriota y caigo en manos del enemigo y éstos pretenden que delate o revele informaciones o secretos que puedan hacer daño a mis compatriotas, lo razonable aquí es el suicidio.¿ Por qué? La respuesta se halla en el conflicto entre mi sufrimiento y el mal que puede causar la información que involuntariamente puedo difundir. No se trata de un sacrificio en vano, vienen a decir los estoicos, pues, el suicidio supone la libre elección entre el mal general que puedo causar y el mal que seguramente recibiré. 


18.- El sabio estoico es individualista, en la medida que es autárquico, pero sabe también que en virtud del logos universal, está vinculado a toda la humanidad y, por ello, se siente ciudadano del mundo (cosmopolita). 


El hundimiento del comunismo

 


Eso es la pared Querida Unión


Las afirmaciones de Villacañas son profundas y expresan conceptualmente lo ocurrido en el hundimiento del sistema comunista, pero le falta el dato empírico, y éste lo encontramos en Manuel Castell en su obra magna La era de la información, vol. III, Cambio de milenio, cap.1 La crisis del estatismo industrial y el hundimiento de la Unión Soviética*.


La pregunta clave y que inevitablemente aparece es ¿por qué el comunismo  ha dejado de existir?(1) La respuesta a esta pregunta es lo que ahora vamos a intentar explicar. En fecha tan temprana como 1917, M.Weber entrevé el dilema que se enfrenta la revolución rusa: “o convertirse en la dictadura más férrea conocida en la historia, capaz de impulsar el crecimiento industrial más frenético y convertir a Rusia en una gran nación moderna, con aspiraciones mundiales; o bien dejarse llevar por las inclinaciones comunistas y anarquizantes de su alma popular campesina y, entonces, disolverse en un país agrario, endémicamente amenazado por la disgregación de su unidad territorial ”. La respuesta histórica de Lenin hasta Stalin fue utilizar la primera vía. Y, ello suponía que “el socialismo de la producción industrial jamás daría paso al comunismo del consumo(2) . F.Tönies vio claramente que socialismo y comunismo, no podían tejerse una continuidad entre ellas, a pesar de lo afirmado por la propaganda oficial. Y es que la lógica dialéctica de Marx no podía superar los hechos, a saber: la negación de la negación propia del socialismo no daría paso jamás a la afirmación positiva propia del comunismo (3).


Si la primera vía que tránsito la revolución rusa apareció como un triunfo de ésta lo fue precisamente por el carácter de peligro real de guerra o revolución. El socialismo de producción no podía ser mantenido en tiempos de paz sin entregar contrapartidas de consumo y de libertad individual a la población. Inviable resultaba un sacrificio productivo permanente, junto con un sacrificio personal sin futuro. Así que cuando, a pesar de la propaganda oficial, los ciudadanos soviéticos abandonaron realmente la sensación de peligro, la voluntad de los hombres reclamó su parte de felicidad en el esfuerzo. Al no entregársela, el individuo se separó de las exigencias del sistema que, entregado a su propia subsistencia, se enquistó en una corrupción y en una endémica administración de prebendas. Al final, la base popular se retiró del sistema burocrático y éste cayó por sí mismo cuando se disolvió lo único que lo sostenía: la tensión del peligro de guerra (4).


El período de transformación del pensamiento comunista hay que situarlo en tres grandes fases:


1) el fundacional de la Unión Soviética, con el tremendo potencial de expectativas que promovió, y que de hecho estaba lastrado con los dilemas que vaticino M.Weber.


2) el correspondiente al estalinismo, que permitió a la Unión Soviética estabilizar el régimen socialista sobre el imperio ruso y dotarse de suficientes aliados en Occidente para vencer al enemigo alemán. En este segundo momento, caracterizado por la lucha contra el nazismo, hay que destacar la figura de Antonio Gramsci.


3) Se corresponde con el largo período de la guerra fría, aunque no era una previsión inicial de la política estalinista, finalmente tuvieron que poner en práctica sus herederos ante el cambio de política por parte de Occidente (5).


La etapa socialista, la antesala misma del momento comunista, reproducía la estructura de la lucha contra la burguesía. Las razones de esta reproducción fueron dos: a) porque el triunfo definitivo del comunismo sólo podía darse con la revolución mundial. b) porque Stalin desecha la revolución mundial, defiende la estrategia del socialismo en la Unión Soviética, ello supuso el aniquilamiento de cualquier intento de oposición al régimen. Y es que en el fondo, el comunismo, en el siglo XX, sirvió a la razón de Estado soviético, forma actual de la vieja razón de Estado rusa.


De este modo, para cualquier observador lúcido debía ser claro que el pensamiento marxista iba a ser utilizado como herramienta de una política de poder al servicio de una gran  nación que, como antes Francia, encontraría en la idea de Revolución mundial –o sus derivados- el camino real para colmar sus viejas e históricas apetencias de política mundial. En este sentido, los rivales reales de la Unión Soviética, las infernales elites que se encumbraron al poder en Alemania, como triunfadores del caos de la República de Weimar, no se hicieron ilusiones. Los nazis, con su directa apelación a la voluntad de poder de la raza aria como única legitimación de su propia fuerza, dijeron la verdad real de los soviets estalinistas, por mucho que éstos encubrieran la voluntad de poder de la Gran Rusia eslava con la idea, absolutamente occidental e ilustrada, de la emancipación social marxista.


Dotados de las mismas armas –una industrialización galopante, una disciplina militar burocrática inflexible, una divinización bárbara del líder- Alemania y Rusia estaban condenadas a enfrentarse en la más desnuda lucha de poder que ha conocido la Tierra. Ideológicamente apenas había diferencias entre ellas, salvo que la URSS, en la medida en que había mimetizado la razón occidental, encontró aliados en todo Occidente, mientras que Alemania, que había mimetizado el principio racial, no tuvo más destino que quedarse sola en el mundo (6).


Ahora viene la pregunta clave: si el comunismo y el nazismo eran estructuralmente iguales ¿por qué la mayor parte de la inteligencia apostó por el comunismo? La respuesta de J.L.Villacañas se centra precisamente, en el desengaño y desesperación del mundo occidental provocado por la crisis de 1914. Las salidas nacionalistas y racistas no eran opción, mientras que la opción comunista y su adhesión estratégica de la razón ilustrada –idea de progreso-, era una vía que podía ser transitada por los intelectuales europeos.


Paul Goodman: Contra el Sistema

 



Escuchemos la voz -hoy olvidada- de Paul Goodamn:

"La actual organización económica y social se caracteriza por una fuerte concentración de la propiedad del capital y una amplia (generalmente excesiva) proporción de capital congelado invertido en la esperanza de obtener un rendimiento; se caracteriza, asimismo, por una gestión vertical del aparato de producción, un amplio engranaje burocrático, una ignorancia y una indiferencia considerables entre los obreros en cuanto a las finalidades de la empresa y una ignorancia casi total entre todos sus empleados con respecto a sus objetivos personales. El estilo de los productos reproduce el del aparato de producción. El estilo de vida de los productos refleja el de sus relaciones de producción; y la manera de pensar está preestablecida por el Sistema. (...) Son pocas las cosas que pueden ser realmente decididas. Y si el poder de decisión es reputado como algo particularmente poderoso, importante y libre, se debe a su aislamiento extremo en relación a la matriz del deseo inmediato, de la percepción concreta, del pensamiento inventivo, de la fuerza y del ritmo motores que establecen la vida intelectual y práctica corriente. Los dirigentes están prestigiados porque son restos de hombres, mientras que los otros simplemente han dejado de ser hombres.* (1962)" (pág.114)

Este fragmento pertenece al mundo sólido (Z.Bauman), que caracterizó el desarrollo después de la Segunda Guerra Mundial hasta el advenimiento del neoliberalismo que nos ha conducido al denominado mundo líquido (Z.Bauman)

La descripción que nos ofrece no es la nuestra, pero, eso se debe que el abismo entre las promesas del Sistema y la sociedad civil, ha generado un proceso de desencanto  que se está llenando de cantos de sirenas -populismos- que amenazan, no el Sistema, sino la pluralidad de las sociedades. Un autoritarismo democrático parece invadirlo todo, si el panorama que ilustra el texto parece poco prometedor, hoy, no parece mucho más propicio, pues, el eclipse de la razón (M.Cruz) genera la ilusión de un mundo donde los deseos y fantasías están al alcance de la mano, en el bien entendido que, ese mundo es virtual o digital.


L'habitatge com a especulació

 



La història permet esbrinar el per què de moltes coses. El present no surt del no rés. Cal un procés de construcció on la tradició allò que porten del passat pugi reconfigurar-se i actualitzar-se en el avui. Ara que venen les eleccions municipals i es parla de l'habitatge com a problema, diria què és el problema més important, deixen escoltar les veus del passat per veure com ho veien ells:

"Les declaracions d'un empresari de la construcció davant del comitè bancari del 1857 ens ofereix informació de com la producció capitalista ha revolucionat la construcció a Londres. Ens diu que quan era jove, la majoria de cases es construïen per encàrrec, i l'import es pagava  a terminis al contractista d'obres, durant la construcció, en concloure's determinats estadis de l'obra. Per a l'especulació (la cursiva es meva) s'edificava molt poc; (...) Els darrers quaranta anys tot ha canviat. (...) Qui necessita una casa se'n tria una entre les ja construïdes per a l'especulació o les que encara estan en obres. L'empresari ja no treballa més per als clients, sinó per al mercat; (...). Sense construir per a l'especulació i a gran escala, avui no hi ha cap empresari que pugui tirar endavant*." (pàg.262)

Aquestes declaracions de fa 166 anys, demostra que no hem anat massa lluny amb aquesta qüestió del habitatge. El problema és estructural. L'Estat pot impulsar habitatge social com passa a la hipercapitalista Singapur o pot fer com ací, deixar-ho tot al sector privat. I si, malgrat el que diu la Constitució del 1987, l'habitatge art.47, no gaudeix de preferència respecta als 'altres drets fonamentals (arts.15-30.2), així, el presumpte dret a l'habitatge no és més què un brindis al sol, sense cap efecte jurídic., perquè pertany els drets social que estan per sota els drets individuals.


¿Cuánto poder tiene la sociedad civil (II)?

 


En el prefacio a la nueva edición alemana de 1990, del libro "Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida pública" de Jürgen Habermas (1961) hace una valoración crítica de su obra. Habermas acaba de publicar un nuevo libro que lleva por título "Un nou canvi estructural en l'esfera pública i la política deliberativa"[Un nuevo cambio estructural en la esfera pública y la política deliberativa] (2022). Aún no he podido leer dicho libro. Más adelante ya trataré de ofrecer una síntesis de sus tesis.

Habermas cita a J.Meyrowitz, en su obra "No Sense of Place" (1985) [Sin sentido del lugar] su subtítulo "El impacto de los medios electrónicos en el comportamiento social". El título hace referencia a la desubicación que los individuos se ven sometidos por los nuevos medios, detalla cómo los medios electrónicos rompen el antiguo vínculo entre la ubicación y la interacción social, socavando así la conexión entre el sitio físico y el "lugar" social. Si esta afirmación se hace en el lejano 1985, que podríamos decir de la actualidad donde las redes sociales y los monopolios como Facebook, Twitter, o la aparición de la IA está alterando  el significado de lo que habíamos conocido. 

Habermas, cita a Joshua Meyrowtiz y nos dice lo siguiente: " Muchos de los rasgos de nuestra "era de la información" se nos asemeja a las más primitivas de las formas sociales y políticas: la sociedad cazadora y recolectora. En tanto que nómadas, los cazadores y recolectores no tienen una relación de fidelidad con el territorio. También tienen poco "sentido del lugar"; las actividades específicas no están estrechamente fijadas a asentamientos físicos específicos. La ausencia de fronteras tanto en las sociedades cazadoras y recolectoras como en las sociedades electrónicas (sic) conduce a toda una serie de chocantes paralelismos. De todos los tipos de societales conocidos anteriores al nuestro, las sociedades cazadoras y recolectoras han tendido a ser las más igualitarias en términos de los roles de machos y hembras, niños y adultos, jefes y seguidores. La dificultad de mantener muchos lugares separados o distintas esferas sociales tiende a implicar a cada uno en los asuntos de cualquier otro." (pág.35)

En la actualidad, esos nuevos nómadas son los altos ejecutivos de las empresas transnacionales o multinacionales, donde la nueva elite se mueve como pez en el agua, sea en Singapur, Nueva York, Barcelona o Bombay, al precio eso si, que todas esas ciudades se hayan homogeneizado y sean intercambiables -en la medida que eso sea posible-. En esa categoría la inmigración queda excluida.

A pesar de lo dicho, la contradicción entre lo global y lo local sigue siendo un hecho. Los problemas globales -cambio climático, inmigración, guerras, energías, infraestructuras, etc-, no pueden ser abordados ni por los Estados nacionales que no pueden hacer frente a la interdependencia y entrelazamiento que la globalización nos impone como un sistema autónomo -mercado-, y las soberanías limitadas de los estados y la creciente deserción de una ciudadanía que pierde la fe en el sistema democrático. La evidencia empírica nos pone ante un panorama donde lo virtual -estar en la nube- no tiene traducción real en la mejora del mundo real. 


¿Cuánto poder tiene la sociedad civil?

 


El eclipse de sol (1926), de Georg Grosz*


El texto pertenece a E.W.Böckenförde (1976) y hace referencia al retraso, en el caso alemán, de la igualdad civil:

"Con el surgimiento de la confrontación entre "Estado" y "sociedad" se origina el problema de la participación de la sociedad en el poder estatal de decisión y en la ejecución del mismo...El Estado introdujo a los individuos y a la sociedad en la libertad burguesa y los mantuvo en esa condición civil mediante la creación y la garantía del nuevo orden legal general. Pero los individuos y la sociedad no obtenían ninguna libertad política, es decir, ninguna participación en el poder político de decisión, concentrado en el Estado, ni ninguna posibilidad institucionalizada para ejercer una influencia activa sobre ese poder. En cierto modo, el Estado como organización de dominio descansaba en sí mismo; expresado en términos sociológicos: estaba sometido por la realeza, el funcionariado, el ejército y, en parte también, por la nobleza; y como tal quedaba "separado" institucional y organizativamente de la sociedad representada por la burguesía"** (pág.11).

Este cuadro no cuadra con el actual contexto de la posmodernidad y las profundas mutaciones en el orden político que ha sufrido el Estado. Sin embargo, cabría preguntarse ¿hasta qué punto esas alteraciones en el funcionamiento del Estado y la inserción de la sociedad civil y la mediación institucionalizada de los partidos políticos, ha transformado esa participación de la sociedad civil? 


El algoritmo como nueva metáfora cartesiana

 



 Una de las secuelas del pensamiento metafísico,  inaugurada por Descartes, es la distinción entre mente y cuerpo. En la actualidad, la neuropsicología y la psicología cognitiva, juegan un papel en las paradojas del pensamiento. Si decimos: "yo tengo dudas" acerca de cualquier afirmación, ¿Cómo podemos estar seguros qué quien lo dice está en lo cierto? 

En la actualidad, desde el campo de la IA, se habla de algoritmo, como un intermediario entre el hardware y el software, entre máquina y programa. Se nos ha vuelto a colar la distinción cartesiana. Si afirmo que tengo dudas acerca del cambio climático, desde una posición personal, subjetiva, ¿Cómo puede esta afirmación pasar el filtro de la verdad? El lenguaje supone una herramienta social, permite la puesta en cuestión de nuestros juicios. Contrastándolos con otros juicios. Sin embargo, es posible, que a pesar del debate de opiniones, sigamos afirmando nuestras dudas razonables acerca del cambio climático.

¿Cómo la neurociencia puede ayudarnos? La respuesta es que no puede. Si nuestras convicciones -opiniones, dudas, percepciones- son producto de un proceso evolutivo, ¿Cómo hacerlo transparente en el plano fisiológico?

Las explicaciones psicológicas, tiende a construir "constructos" conceptuales. Estos constructos, que no son más que metáforas, permiten transitar entre metáforas que exploran el terreno del cerebro. Así, las analogías entre el cerebro y el ordenador pueden ser fuente de descubrimientos heurísticos pero, sólo si somos conscientes del abismo entre nuestro cerebro y el funcionamiento del ordenador. Los algoritmos, parecen los últimos candidatos a cubrir ese hiato entre mente y cerebro. 

Cuando los neuropsicólogos nos muestran TAC y señalan una determinada porción del área cerebral, ¿están diciéndonos que allí, precisamente, reside ese constructo -engrama- que determina mi convicción acerca de la duda sobre el cambio climático? Es evidente, que en la actualidad estamos muy alejados de poder establecer esas correlaciones. Descartes estaría maravillado que sus elucubraciones acerca del dualismo mente/cuerpo, sigan dando tanta guerra hoy, como las que suscitó en su tiempo.


Bon Nadal !

 


Reseña: El apagón de luces (II)

 Reseña: El apagón de luces (II)


La democracia como materialización de un modelo de razón.



La denominada “eclipse de la razón” (pág.20), se debe al “déficit de racionalidad” (pág.20) que se ha producido dentro del espacio público –ámbito que afecta a la ciudadanía en su vida diaria-. Si la democracia es también deliberación, espacio de diálogo entre diferentes opciones políticas, lo que supone una racionalidad de medios y fines, eso que algunos denominaban razón deliberativa –contrapuesta a la denominada instrumental- cuando esa razón deja de existir, lo que se pone en peligro es la propia democracia. Es en este contexto donde las propuestas “populistas” apelan a esa “fuerte emotivización política” (pág.20) que nubla la razón. Manuel Cruz nos exhorta a recordar que “lo específico de las democracias deliberativas es, precisamente, que la decisión se encuentra al final del recorrido nunca al principio” (pág.20).

Existe la idea de que la política como espectáculo esconde en el fondo que “el poder real se encuentra en otro lugar” (pág.20). Existe una doble moral, en el sentido de responsabilidades, elevadísimas si nos encontramos con los políticos y los poderes en la sombra. Las críticas aceradas de unos –la clase política- contrasta con la adulación o exculpación de los poderes económicos, por ejemplo.


Cruz puede afirmar que “el desmesurado auge de una determinada forma de racionalidad, la instrumental, ha sido en detrimento de la otra, la dialógica o deliberativa” (pág.21). Desgraciadamente, esta dicotomía entre razón substancial –tiene en cuenta principios y reglas éticas sobre las consecuencias de las acciones y la razón instrumental –que se propone alcanzar fines sin importar los medios para alcanzarlos-. A pesar de lo que pueda decirse de ambas razones, lo cierto es que ambas operan en zonas grises, lo que acarrea dificultades no de principios, pero sí en las aplicaciones prácticas.


El eclipse de la razón vendría a ser sustituido por una “nuevo sentido común”, como antídoto contra la política. Sin embargo, ese “sentido común” no es más que ideología del statu quo. Cruz, menciona a Margaret Thatcher como el símbolo de ese “sentido común”  como una amalgama de “conservadurismo moral inglés y la ideología del libre mercado” (pág.22).


El “sentido común” supone la cancelación de los grandes relatos de emancipación. Como dice Cruz, la consigna sería: “esquivemos el debate de ideas” (pág.22). Como todo esta “patas arriba” (Eduardo Galeano), “los que no se metían en política se han visto reemplazados por quienes se meten en política...supuestamente sin opiniones políticas, esto es, tan solo armados de las categorías, según ellos incuestionables, del sentido común” (pág.23). Hoy, esa papilla ideológica, se hace dominante en perjuicio del debate (deliberación) de ideas.


En opinión del autor, una determinada izquierda, se ha lanzado a “librar la batalla de las guerras culturales” (pág.23), en sustitución de los proyectos de emancipación, busca nuevos electores que sustituyan a los desencantados o simplemente, de aquellos que se han acomodado a los nuevos aires que soplan. Se sustituye así, los debates sobre economía (de mercado) en beneficio de la ampliación de nuevos derechos “(feminismo, derechos LGTBI, derechos de los animales, ecologismo, nuevos lenguajes inclusivos...)” (pág.23). Una deriva de ese nuevo “sentido común”, tiene que ver con la apropiación de la derecha de temas que anteriormente, utilizaba la izquierda. 


Se diría que en la actualidad, la izquierda, busca en sectores de los nuevos derechos, al viejo sujeto de la revolución, el proletariado se ha esfumado –no es cierto, pero ha sido seducidos al parecer por cantos de sirena que vienen de la derecha extrema y extrema derecha-. Ello supone que ser el concepto de clase, que había sido utilizado como herramienta conceptual, sea en la actualidad objeto de burla o de menosprecio.  La derecha plantea “valores posmaterialistas en términos directamente posideológicos” (pág.24). Como la derecha rechaza cualquier cambio en el orden económico –desigualdad social, precariedad y control social-, solo puede ofrecer cambios en los valores culturales imperantes, además en clave tradicionalista. Los debates que la derecha plantea, son sobre cuestiones como la “sexualidad, la moralidad o la religión” (pág.25), temas que se abordan no desde el debate sosegado de ideas, sino desde una perspectiva eminentemente  emocional.  La derecha quiere marcar diferencias con la izquierda precisamente en esos ámbitos. Según ellos, estos temas tienes un fundamento en el “nuevo sentido común”. Según la derecha hay que despolitizar estos temas, e introduce inmediatamente, la vena emotiva, el ser o no ser de cada individuo. La figura de la víctima aparece como agraviado ante la falta de sentido común de aquellos que se atreven a cuestionar los valores de “siempre”. La derecha ha conseguido, desviar la atención, sobre las cuestiones materiales –la economía- y trasladar la batalla ideológica al plano de cultural. 


Esta batalla cultural, está llena de desaguisados conceptuales. Así, por ejemplo, si soy blanco, heterosexual, puedo ser desautorizado por criticar el comportamiento, de las mujeres que llevan velo, en nombre de la religión musulmana. Porqué, ¿quién soy yo para llevar a término tal crítica?  


Uno de los instrumentos de la revolución thatcheriana, fue vender la idea de libertad. El credo neoliberal, decía que cuanto menos Estado, mayores cotas de felicidad individual y progreso social podía llegar aspirar cada ciudadano, sin la losa de la burocracia que ahogaba la creatividad individual. Este dogma caló de forma inesperada, obligando a la izquierda a batirse en retirada. La idea de igualdad quedó difuminada por la exaltación de la individualidad. El concepto de clase quedaba clausurado.  


Manuel Cruz, utiliza el concepto de interseccionalidad –Kimberlé Crenshaw- para “expresar la idea de que, a la hora de analizar situaciones de desigualdad y de organización del poder en una sociedad, resulta más esclarecedor entenderlas como derivadas no de un único eje (y tanto da, a estos efectos, que sea la raza, el sexo o la clase) sino de la interacción de muchos que trabajan de manera conjunta y se influyen mutuamente”pág.27). Según este concepto de “interseccionalidad”, cualquiera que se deja algún elemento se desliza hacia el sectarismo. El concepto de “interseccionalidad”, me parece más bien un recurso narrativo, que conceptual. Se hace evidente, que el concepto de clase, tenía sentido en un mundo sólido, frente al mundo líquido en el que estamos inmersos. Los referentes como Habermas, Foucault, no son de gran ayuda. Si lo pueden ser Byung-Chul Han, Zygmunt Bauman o incluso Richard Rorty. 


Las batallas culturales, al decir de Cruz, la izquierda ha salido perdedora y “estaría constituyendo el principal obstáculo para su regeneración y crecimiento” (pág.28).


Ressenya: Espíritus del Presente

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