Paul Goodman: Contra el Sistema

 



Escuchemos la voz -hoy olvidada- de Paul Goodamn:

"La actual organización económica y social se caracteriza por una fuerte concentración de la propiedad del capital y una amplia (generalmente excesiva) proporción de capital congelado invertido en la esperanza de obtener un rendimiento; se caracteriza, asimismo, por una gestión vertical del aparato de producción, un amplio engranaje burocrático, una ignorancia y una indiferencia considerables entre los obreros en cuanto a las finalidades de la empresa y una ignorancia casi total entre todos sus empleados con respecto a sus objetivos personales. El estilo de los productos reproduce el del aparato de producción. El estilo de vida de los productos refleja el de sus relaciones de producción; y la manera de pensar está preestablecida por el Sistema. (...) Son pocas las cosas que pueden ser realmente decididas. Y si el poder de decisión es reputado como algo particularmente poderoso, importante y libre, se debe a su aislamiento extremo en relación a la matriz del deseo inmediato, de la percepción concreta, del pensamiento inventivo, de la fuerza y del ritmo motores que establecen la vida intelectual y práctica corriente. Los dirigentes están prestigiados porque son restos de hombres, mientras que los otros simplemente han dejado de ser hombres.* (1962)" (pág.114)

Este fragmento pertenece al mundo sólido (Z.Bauman), que caracterizó el desarrollo después de la Segunda Guerra Mundial hasta el advenimiento del neoliberalismo que nos ha conducido al denominado mundo líquido (Z.Bauman)

La descripción que nos ofrece no es la nuestra, pero, eso se debe que el abismo entre las promesas del Sistema y la sociedad civil, ha generado un proceso de desencanto  que se está llenando de cantos de sirenas -populismos- que amenazan, no el Sistema, sino la pluralidad de las sociedades. Un autoritarismo democrático parece invadirlo todo, si el panorama que ilustra el texto parece poco prometedor, hoy, no parece mucho más propicio, pues, el eclipse de la razón (M.Cruz) genera la ilusión de un mundo donde los deseos y fantasías están al alcance de la mano, en el bien entendido que, ese mundo es virtual o digital.


L'habitatge com a especulació

 



La història permet esbrinar el per què de moltes coses. El present no surt del no rés. Cal un procés de construcció on la tradició allò que porten del passat pugi reconfigurar-se i actualitzar-se en el avui. Ara que venen les eleccions municipals i es parla de l'habitatge com a problema, diria què és el problema més important, deixen escoltar les veus del passat per veure com ho veien ells:

"Les declaracions d'un empresari de la construcció davant del comitè bancari del 1857 ens ofereix informació de com la producció capitalista ha revolucionat la construcció a Londres. Ens diu que quan era jove, la majoria de cases es construïen per encàrrec, i l'import es pagava  a terminis al contractista d'obres, durant la construcció, en concloure's determinats estadis de l'obra. Per a l'especulació (la cursiva es meva) s'edificava molt poc; (...) Els darrers quaranta anys tot ha canviat. (...) Qui necessita una casa se'n tria una entre les ja construïdes per a l'especulació o les que encara estan en obres. L'empresari ja no treballa més per als clients, sinó per al mercat; (...). Sense construir per a l'especulació i a gran escala, avui no hi ha cap empresari que pugui tirar endavant*." (pàg.262)

Aquestes declaracions de fa 166 anys, demostra que no hem anat massa lluny amb aquesta qüestió del habitatge. El problema és estructural. L'Estat pot impulsar habitatge social com passa a la hipercapitalista Singapur o pot fer com ací, deixar-ho tot al sector privat. I si, malgrat el que diu la Constitució del 1987, l'habitatge art.47, no gaudeix de preferència respecta als 'altres drets fonamentals (arts.15-30.2), així, el presumpte dret a l'habitatge no és més què un brindis al sol, sense cap efecte jurídic., perquè pertany els drets social que estan per sota els drets individuals.


¿Cuánto poder tiene la sociedad civil (II)?

 


En el prefacio a la nueva edición alemana de 1990, del libro "Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida pública" de Jürgen Habermas (1961) hace una valoración crítica de su obra. Habermas acaba de publicar un nuevo libro que lleva por título "Un nou canvi estructural en l'esfera pública i la política deliberativa"[Un nuevo cambio estructural en la esfera pública y la política deliberativa] (2022). Aún no he podido leer dicho libro. Más adelante ya trataré de ofrecer una síntesis de sus tesis.

Habermas cita a J.Meyrowitz, en su obra "No Sense of Place" (1985) [Sin sentido del lugar] su subtítulo "El impacto de los medios electrónicos en el comportamiento social". El título hace referencia a la desubicación que los individuos se ven sometidos por los nuevos medios, detalla cómo los medios electrónicos rompen el antiguo vínculo entre la ubicación y la interacción social, socavando así la conexión entre el sitio físico y el "lugar" social. Si esta afirmación se hace en el lejano 1985, que podríamos decir de la actualidad donde las redes sociales y los monopolios como Facebook, Twitter, o la aparición de la IA está alterando  el significado de lo que habíamos conocido. 

Habermas, cita a Joshua Meyrowtiz y nos dice lo siguiente: " Muchos de los rasgos de nuestra "era de la información" se nos asemeja a las más primitivas de las formas sociales y políticas: la sociedad cazadora y recolectora. En tanto que nómadas, los cazadores y recolectores no tienen una relación de fidelidad con el territorio. También tienen poco "sentido del lugar"; las actividades específicas no están estrechamente fijadas a asentamientos físicos específicos. La ausencia de fronteras tanto en las sociedades cazadoras y recolectoras como en las sociedades electrónicas (sic) conduce a toda una serie de chocantes paralelismos. De todos los tipos de societales conocidos anteriores al nuestro, las sociedades cazadoras y recolectoras han tendido a ser las más igualitarias en términos de los roles de machos y hembras, niños y adultos, jefes y seguidores. La dificultad de mantener muchos lugares separados o distintas esferas sociales tiende a implicar a cada uno en los asuntos de cualquier otro." (pág.35)

En la actualidad, esos nuevos nómadas son los altos ejecutivos de las empresas transnacionales o multinacionales, donde la nueva elite se mueve como pez en el agua, sea en Singapur, Nueva York, Barcelona o Bombay, al precio eso si, que todas esas ciudades se hayan homogeneizado y sean intercambiables -en la medida que eso sea posible-. En esa categoría la inmigración queda excluida.

A pesar de lo dicho, la contradicción entre lo global y lo local sigue siendo un hecho. Los problemas globales -cambio climático, inmigración, guerras, energías, infraestructuras, etc-, no pueden ser abordados ni por los Estados nacionales que no pueden hacer frente a la interdependencia y entrelazamiento que la globalización nos impone como un sistema autónomo -mercado-, y las soberanías limitadas de los estados y la creciente deserción de una ciudadanía que pierde la fe en el sistema democrático. La evidencia empírica nos pone ante un panorama donde lo virtual -estar en la nube- no tiene traducción real en la mejora del mundo real. 


¿Cuánto poder tiene la sociedad civil?

 


El eclipse de sol (1926), de Georg Grosz*


El texto pertenece a E.W.Böckenförde (1976) y hace referencia al retraso, en el caso alemán, de la igualdad civil:

"Con el surgimiento de la confrontación entre "Estado" y "sociedad" se origina el problema de la participación de la sociedad en el poder estatal de decisión y en la ejecución del mismo...El Estado introdujo a los individuos y a la sociedad en la libertad burguesa y los mantuvo en esa condición civil mediante la creación y la garantía del nuevo orden legal general. Pero los individuos y la sociedad no obtenían ninguna libertad política, es decir, ninguna participación en el poder político de decisión, concentrado en el Estado, ni ninguna posibilidad institucionalizada para ejercer una influencia activa sobre ese poder. En cierto modo, el Estado como organización de dominio descansaba en sí mismo; expresado en términos sociológicos: estaba sometido por la realeza, el funcionariado, el ejército y, en parte también, por la nobleza; y como tal quedaba "separado" institucional y organizativamente de la sociedad representada por la burguesía"** (pág.11).

Este cuadro no cuadra con el actual contexto de la posmodernidad y las profundas mutaciones en el orden político que ha sufrido el Estado. Sin embargo, cabría preguntarse ¿hasta qué punto esas alteraciones en el funcionamiento del Estado y la inserción de la sociedad civil y la mediación institucionalizada de los partidos políticos, ha transformado esa participación de la sociedad civil? 


El algoritmo como nueva metáfora cartesiana

 



 Una de las secuelas del pensamiento metafísico,  inaugurada por Descartes, es la distinción entre mente y cuerpo. En la actualidad, la neuropsicología y la psicología cognitiva, juegan un papel en las paradojas del pensamiento. Si decimos: "yo tengo dudas" acerca de cualquier afirmación, ¿Cómo podemos estar seguros qué quien lo dice está en lo cierto? 

En la actualidad, desde el campo de la IA, se habla de algoritmo, como un intermediario entre el hardware y el software, entre máquina y programa. Se nos ha vuelto a colar la distinción cartesiana. Si afirmo que tengo dudas acerca del cambio climático, desde una posición personal, subjetiva, ¿Cómo puede esta afirmación pasar el filtro de la verdad? El lenguaje supone una herramienta social, permite la puesta en cuestión de nuestros juicios. Contrastándolos con otros juicios. Sin embargo, es posible, que a pesar del debate de opiniones, sigamos afirmando nuestras dudas razonables acerca del cambio climático.

¿Cómo la neurociencia puede ayudarnos? La respuesta es que no puede. Si nuestras convicciones -opiniones, dudas, percepciones- son producto de un proceso evolutivo, ¿Cómo hacerlo transparente en el plano fisiológico?

Las explicaciones psicológicas, tiende a construir "constructos" conceptuales. Estos constructos, que no son más que metáforas, permiten transitar entre metáforas que exploran el terreno del cerebro. Así, las analogías entre el cerebro y el ordenador pueden ser fuente de descubrimientos heurísticos pero, sólo si somos conscientes del abismo entre nuestro cerebro y el funcionamiento del ordenador. Los algoritmos, parecen los últimos candidatos a cubrir ese hiato entre mente y cerebro. 

Cuando los neuropsicólogos nos muestran TAC y señalan una determinada porción del área cerebral, ¿están diciéndonos que allí, precisamente, reside ese constructo -engrama- que determina mi convicción acerca de la duda sobre el cambio climático? Es evidente, que en la actualidad estamos muy alejados de poder establecer esas correlaciones. Descartes estaría maravillado que sus elucubraciones acerca del dualismo mente/cuerpo, sigan dando tanta guerra hoy, como las que suscitó en su tiempo.


Bon Nadal !

 


Reseña: El apagón de luces (II)

 Reseña: El apagón de luces (II)


La democracia como materialización de un modelo de razón.



La denominada “eclipse de la razón” (pág.20), se debe al “déficit de racionalidad” (pág.20) que se ha producido dentro del espacio público –ámbito que afecta a la ciudadanía en su vida diaria-. Si la democracia es también deliberación, espacio de diálogo entre diferentes opciones políticas, lo que supone una racionalidad de medios y fines, eso que algunos denominaban razón deliberativa –contrapuesta a la denominada instrumental- cuando esa razón deja de existir, lo que se pone en peligro es la propia democracia. Es en este contexto donde las propuestas “populistas” apelan a esa “fuerte emotivización política” (pág.20) que nubla la razón. Manuel Cruz nos exhorta a recordar que “lo específico de las democracias deliberativas es, precisamente, que la decisión se encuentra al final del recorrido nunca al principio” (pág.20).

Existe la idea de que la política como espectáculo esconde en el fondo que “el poder real se encuentra en otro lugar” (pág.20). Existe una doble moral, en el sentido de responsabilidades, elevadísimas si nos encontramos con los políticos y los poderes en la sombra. Las críticas aceradas de unos –la clase política- contrasta con la adulación o exculpación de los poderes económicos, por ejemplo.


Cruz puede afirmar que “el desmesurado auge de una determinada forma de racionalidad, la instrumental, ha sido en detrimento de la otra, la dialógica o deliberativa” (pág.21). Desgraciadamente, esta dicotomía entre razón substancial –tiene en cuenta principios y reglas éticas sobre las consecuencias de las acciones y la razón instrumental –que se propone alcanzar fines sin importar los medios para alcanzarlos-. A pesar de lo que pueda decirse de ambas razones, lo cierto es que ambas operan en zonas grises, lo que acarrea dificultades no de principios, pero sí en las aplicaciones prácticas.


El eclipse de la razón vendría a ser sustituido por una “nuevo sentido común”, como antídoto contra la política. Sin embargo, ese “sentido común” no es más que ideología del statu quo. Cruz, menciona a Margaret Thatcher como el símbolo de ese “sentido común”  como una amalgama de “conservadurismo moral inglés y la ideología del libre mercado” (pág.22).


El “sentido común” supone la cancelación de los grandes relatos de emancipación. Como dice Cruz, la consigna sería: “esquivemos el debate de ideas” (pág.22). Como todo esta “patas arriba” (Eduardo Galeano), “los que no se metían en política se han visto reemplazados por quienes se meten en política...supuestamente sin opiniones políticas, esto es, tan solo armados de las categorías, según ellos incuestionables, del sentido común” (pág.23). Hoy, esa papilla ideológica, se hace dominante en perjuicio del debate (deliberación) de ideas.


En opinión del autor, una determinada izquierda, se ha lanzado a “librar la batalla de las guerras culturales” (pág.23), en sustitución de los proyectos de emancipación, busca nuevos electores que sustituyan a los desencantados o simplemente, de aquellos que se han acomodado a los nuevos aires que soplan. Se sustituye así, los debates sobre economía (de mercado) en beneficio de la ampliación de nuevos derechos “(feminismo, derechos LGTBI, derechos de los animales, ecologismo, nuevos lenguajes inclusivos...)” (pág.23). Una deriva de ese nuevo “sentido común”, tiene que ver con la apropiación de la derecha de temas que anteriormente, utilizaba la izquierda. 


Se diría que en la actualidad, la izquierda, busca en sectores de los nuevos derechos, al viejo sujeto de la revolución, el proletariado se ha esfumado –no es cierto, pero ha sido seducidos al parecer por cantos de sirena que vienen de la derecha extrema y extrema derecha-. Ello supone que ser el concepto de clase, que había sido utilizado como herramienta conceptual, sea en la actualidad objeto de burla o de menosprecio.  La derecha plantea “valores posmaterialistas en términos directamente posideológicos” (pág.24). Como la derecha rechaza cualquier cambio en el orden económico –desigualdad social, precariedad y control social-, solo puede ofrecer cambios en los valores culturales imperantes, además en clave tradicionalista. Los debates que la derecha plantea, son sobre cuestiones como la “sexualidad, la moralidad o la religión” (pág.25), temas que se abordan no desde el debate sosegado de ideas, sino desde una perspectiva eminentemente  emocional.  La derecha quiere marcar diferencias con la izquierda precisamente en esos ámbitos. Según ellos, estos temas tienes un fundamento en el “nuevo sentido común”. Según la derecha hay que despolitizar estos temas, e introduce inmediatamente, la vena emotiva, el ser o no ser de cada individuo. La figura de la víctima aparece como agraviado ante la falta de sentido común de aquellos que se atreven a cuestionar los valores de “siempre”. La derecha ha conseguido, desviar la atención, sobre las cuestiones materiales –la economía- y trasladar la batalla ideológica al plano de cultural. 


Esta batalla cultural, está llena de desaguisados conceptuales. Así, por ejemplo, si soy blanco, heterosexual, puedo ser desautorizado por criticar el comportamiento, de las mujeres que llevan velo, en nombre de la religión musulmana. Porqué, ¿quién soy yo para llevar a término tal crítica?  


Uno de los instrumentos de la revolución thatcheriana, fue vender la idea de libertad. El credo neoliberal, decía que cuanto menos Estado, mayores cotas de felicidad individual y progreso social podía llegar aspirar cada ciudadano, sin la losa de la burocracia que ahogaba la creatividad individual. Este dogma caló de forma inesperada, obligando a la izquierda a batirse en retirada. La idea de igualdad quedó difuminada por la exaltación de la individualidad. El concepto de clase quedaba clausurado.  


Manuel Cruz, utiliza el concepto de interseccionalidad –Kimberlé Crenshaw- para “expresar la idea de que, a la hora de analizar situaciones de desigualdad y de organización del poder en una sociedad, resulta más esclarecedor entenderlas como derivadas no de un único eje (y tanto da, a estos efectos, que sea la raza, el sexo o la clase) sino de la interacción de muchos que trabajan de manera conjunta y se influyen mutuamente”pág.27). Según este concepto de “interseccionalidad”, cualquiera que se deja algún elemento se desliza hacia el sectarismo. El concepto de “interseccionalidad”, me parece más bien un recurso narrativo, que conceptual. Se hace evidente, que el concepto de clase, tenía sentido en un mundo sólido, frente al mundo líquido en el que estamos inmersos. Los referentes como Habermas, Foucault, no son de gran ayuda. Si lo pueden ser Byung-Chul Han, Zygmunt Bauman o incluso Richard Rorty. 


Las batallas culturales, al decir de Cruz, la izquierda ha salido perdedora y “estaría constituyendo el principal obstáculo para su regeneración y crecimiento” (pág.28).


Reseña: El apagón de luces (I)

 Reseña: El apagón de luces (I)


 He comenzado a leer el libro de Manuel Cruz, El gran apagón. El eclipse de la razón en el mundo actual. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2022.




I. De la razón a la emoción. O del Siglo de las Luces al Gran Apagón.


Del Siglo de las Luces y la razón como instrumento para comprender y transformar la realidad al Romanticismo (s.XIX) que impugnó la razón para colocar en el centro al corazón (emociones) -subjetividad-.


Si el siglo XX finalizó en 1989 [tesis de historiadores], con el derrumbe del Muro de Berlín y el posterior hundimiento del Comunismo, Manuel Cruz no tiene claro que el inicio del siglo XXI sea el ataque a las Torres Gemelas.


Señala como hito del inicio del siglo XXI, la crisis de 2008 y su deriva a lo largo de la siguiente década y la aparición de la pandemia del COVID-19, que todavía hoy, sigue su curso, amén de la Guerra en Ucrania lanzada por Putin, cuyos efectos aún están por ver.


Todas estas fracturas han supuesto el “fin de las utopías de emancipación” políticas y sociales que han dejado a la izquierda huérfanas de soporte ideológico. Pero, si algunos lanzaron la idea que el capitalismo era quien salía vencedor de la Guerra Fría, la crisis del 2008 y la pandemia, han hecho que la euforia liberal se haya enfriado considerablemente.


En el plano epistémico, se ha pasado de la explicación a la narración. La izquierda parece haber abandonado los “valores materialistas” –estado del bienestar, distribución de la riqueza- para concentrarse en valores culturales, o “posmaterialistas” –ecología y la identidad cultural, género-.


Estamos delante de mutaciones de largo alcance que solamente ahora empezamos a vislumbrar, pero la falta de herramientas conceptuales para poder analizar lo que está sucediendo impiden su análisis y comprensión. Según Cruz, el propio concepto de “clase” es incapaz de explicar las mutaciones que han aparecidos en las últimas décadas. 


Manuel Cruz, habla de una “sociedad fatigada” hasta la decepción por los reiterados incumplimientos de los programas de máximos de unos y otros”. (pág.17)


Es la política la que está en cuestión por una ciudadanía desconcertada y desnortada. Un elemento que ayuda a esta ceremonia de la confusión es que nuestra sociedad se ha convertido en “una auténtica sociedad del espectáculo” (pág.18). Esto ha sido posible debido  al desarrollo de la tecnología de las comunicaciones. La tecnología no es la responsable, pero su utilización partidista a acabo por perfilar la situación actual. Porque “la política habría terminado por constituir algo así como el departamento de producción de contenidos para dichos medios” (pág.19).  En su libro La ceremonia caníbal, Christian Salmon podía afirmar: “ El hombre político se presenta cada vez menos como una figura de autoridad, alguien a quien obedecer, y más como algo que consumir; menos como una instancia productora de normas que como un producto de la subcultura de masas, un artefacto a imagen de cualquier personaje de una serie o un programa televisivo” (pág.19)


Si el espectáculo debe continuar, la mejor manera de estar atentos a la pantalla, no es argumentando, sino apelando a las emociones, así “la repetición y el remake que no se reconoce en su condición de tal pasan a estar a la orden del día. El resultado es que nos encontramos ante el procedimiento más eficaz para que todo termine cayendo en el olvido” (pág.19)


Aristòtil i la seva línia del mig



“S'admet que hi ha tres coses per on els éssers humans es fan bons i virtuosos, i aquestes tres coses són la naturalesa, l'hàbit i la raó (...). Els altres animals viuen primordialment per acció de la natura, si bé alguns, en un grau molt petit, són també portats pels hàbits; l'ésser humà, en canvi, també viu per acció a la raó, ja que és l'únic entre els animals que té raó. De manera que aquestes tres coses hi han de guardar harmonia recíproca entre si. Els éssers humans, en efecte, obren sovint de manera contrària als hàbits que han adquirit i a la seva naturalesa a causa de la seva raó, si estan convençuts que algun altre camí d'acció els és preferible”

Aristòtil(Política, VII; 12, 1332 b)



Qüestions:


1.- Resumir el text.

2.- Comenta la expressió: “l'ésser humà, en canvi, també viu per acció a la raó, ja que és l'únic entre els animals que té raó." 

3.- Explica el text, en funció del què diu Aristòtil sobre aquesta qüestió.


¿Qué significado puede tener el nombre de Karl Marx?

 “(...) El hecho de que los teólogos medievales a su manera, es decir cambiándoles el sentido, estudiaran a Platón y a Aristóteles es equivalente a la utilización de la metafísica de Hegel por parte de Karl Marx para su cosmovisión política*. (...)” (pág.628)

Este pequeño fragmento ha dado pie a discusiones de orden filosófico, acerca de la idoneidad de lo que quiere decir Heidegger al pronunciar Karl Marx. Martínez Marzoa, hace hincapié en el tono causal de la utilización por parte de Heidegger. 




En la presentación de su libro “La filosofía de El capital**”, Martínez Marzoa, la obra de Marx se expresa en “El capital”, despachando así toda la escolástica alrededor de las distinciones entre un Marx joven y otro maduro, entre filósofo y economista, y todas las distinciones que hoy parecen desdibujarse. Al decir de Martínez Marzoa*, si alguien quiere saber lo que decía Marx, hay que buscarlo en su obra El capital. Pues, es en ella donde se esforzó por  expresar lo que quería decir acerca de la sociedad de su tiempo: “La riqueza de las sociedades donde domina el modo de producción capitalista aparece como un colosal amontonamiento de mercancías, y cada mercancía como su forma elemental. Por eso nuestra investigación comienza con el análisis de la mercancía” [La riquesa de les societats on domina el mode de producció capitalista apareix com un colossal amuntegament de mercaderies, i cada mercaderia com a la seva  forma elemental. Per això la nostra recerca comença amb l'anàlisi de la mercaderia ***”(pàg.67)].



Ressenya: Espíritus del Presente

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